Por qué las guarderías son una bomba vírica: qué dice la ciencia y cómo sobreviven los padres a los contagios constantes

A principios de octubre empezó la campaña de vacunación de la gripe en la Comunidad de Madrid. Alejandra García, de 40 años, lleva desde entonces queriendo vacunar a su hijo, Martín, de 16 meses. Pero no ha podido. Lleva malo desde entonces. “Mira, el año pasado cogió una gripe al mes y este, pues desde septiembre con mocos, llevamos el mismo camino. No puedo más”. Martín no es un niño especialmente enfermizo. La situación que comenta su madre es tan desesperante como común. Entrar en la escuela infantil supone subirse a un carrusel vírico imparable. “Es normal que durante los dos primeros años de vida un niño pueda presentar hasta seis u ocho episodios de infección respiratoria viral leve al año”, explica Carmen Muñoz-Almagro, médica especialista en microbiología del Hospital Sant Joan de Déu. “Los niños pequeños tienen un sistema inmunitario todavía en desarrollo y están entrando en contacto por primera vez con muchos virus”, argumenta.

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