Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano cambió a México a fuerza de ser fiel solo a sí mismo, y de esa manera escapó a vivir en la sombra del presidente más venerado del siglo XX. El ingeniero, como tanta gente le llamó en la política, ha fallecido a los 92 años, dueño de sus cuidadas declaraciones, de su compromiso por el cambio y de la terca serenidad con que abrió la democracia a partir de los años ochenta.
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