En la casita del chocolate, la vida rebosa entre el olor del llamado oro negro. Rosa Pizá (Toluca, 60 años) es la matriarca que comanda el barco; sus hijas Lizeth y Cielo Jiménez apoyan con la producción, así como Esperanza Ruíz, una empleada contratada por Pizá. “Hubo una época en la que éramos 15 personas, pero con la pandemia todo cambió”, cuenta. La casita se encuentra en San Lorenzo Atemoaya, Xochimilco, al sur de la capital mexicana. La zona es famosa por sus paseos en trajineras, sus mercados de plantas y por el ajolote.
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