El catálogo de Netflix tiene un nuevo fenómeno de audiencia. Estrenada a principios de octubre, Bajo la superficie acumula 45.9 millones de visualizaciones, lo que ya la coloca entre las producciones más vistas en lo que va del año.
Ambientada en las costas de Terranova, la historia apuesta por la tensión y la supervivencia: un pescador y recolector de icebergs se enfrenta a una enigmática criatura marina para proteger a su familia y salvar una forma de vida tradicional que está a punto de extinguirse. Todo bajo un despliegue de efectos visuales diseñado para atrapar al espectador desde el arranque.
Ese monstruo marino tiene, además, bases científicas reales. Matt Glover, supervisor de efectos visuales de la producción, detalló el proceso de diseño: “Jesse [McKeown, creador] había investigado mucho. Consultaron con biólogos marinos y nosotros hicimos lo mismo. Contactamos con un doctor que escribe libros sobre cefalópodos.
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