El pasado fin de semana, Zohran Mamdani -el alcalde más joven que ha tenido Nueva York en más de un siglo y cara visible de la izquierda progresista estadounidense- apareció en la maratón de la ciudad habiendo sacrificado su barba de político milenial para debutar un tupido bigote. Las reacciones en redes fueron variadas, claro: de las comparaciones con Super Mario y alguna que otra teoría sobre su supuesto intento de pasar desapercibido por las calles de la ciudad. Algunos creen que le añade atractivo, otros no tienen palabras.
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