Para casi tres millones de paraguayos, el 3 de noviembre será una fecha difícil de olvidar. Esa madrugada, el Banco Central intervino el Ueno Bank por un problema crítico de solvencia y la aplicación que mostraba sus ahorros y les permitía pagar con ellos dejó de funcionar. El escándalo desencadenó protestas en todo el país y la detención inmediata de los directivos del banco. La crisis financiera pasó a ser también política y en sólo 72 horas escaló hasta lo más alto del poder paraguayo. El Congreso destituyó al presidente, Santiago Peña, y asumió su vice, Pedro Alliana. Este sábado, la Justicia ordenó que quede en prisión preventiva acusado de presunta lesión de confianza y administración en provecho propio.
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