Abraham Maslow, psicólogo humanista, sobre el complejo de Jonás: “Si decides ser menos de lo que eres capaz de ser, te condenas a una profunda infelicidad”

Durante mucho tiempo, la psicología se ocupó sobre todo de explicar lo que no funciona. Neurosis, traumas, patologías, conductas desviadas. El ser humano aparecía descrito casi siempre desde la carencia, desde el fallo o desde la herida. En ese paisaje teórico, la normalidad se confundía con la mediocridad funcional y la salud mental se reducía a no estar demasiado mal.

Abraham Maslow rompió ese marco con una propuesta incómoda: quizá el problema no sea solo lo que nos falta, sino lo que evitamos llegar a ser. Su advertencia —”Si decides ser menos de lo que eres capaz de ser, te condenas a una profunda infelicidad”— no suena a consigna de autoayuda, sino a diagnóstico. No promete nada. Advierte de una consecuencia.

Una frase que no invita a superarse, sino que alerta

Esta cita suele leerse como una llamada a la superación personal, pero esa lectura es superficial. Maslow no está animando a mejorar, ni a rendir más, ni a alcanzar una versión idealizada de uno mismo. Lo que señala es algo más perturbador: la posibilidad de que una persona elija conscientemente empequeñecerse.

La clave está en el verbo decidir. No habla de incapacidad, de falta de oportunidades ni de condiciones adversas. Habla de una elección interna. De la decisión —a veces silenciosa, a veces muy racional— de no asumir responsabilidades, de no desplegar capacidades, de no escuchar una vocación que resulta incómoda o exigente.

Según Maslow, esa elección no suele generar alivio, sino malestar crónico. No un sufrimiento espectacular, sino una infelicidad sorda, persistente, difícil de explicar. Una sensación de vida vivida a medias.

Abraham Maslow. Fuente: Wikipedia

El complejo de Jonás: miedo a la propia grandeza

Maslow dio nombre a este fenómeno: el complejo de Jonás. Tomó la expresión del relato bíblico en el que Jonás huye de la misión que se le encomienda, no por debilidad, sino por temor a lo que implica aceptarla. En psicología, el complejo de Jonás designa el miedo a las propias posibilidades más altas.

Este miedo no se presenta como pánico, sino como prudencia. Se disfraza de realismo, de modestia, de sensatez. Aparece en frases como “eso no es para mí”, “mejor no complicarse”, “no quiero destacar”, “con esto me basta”. Desde fuera, puede parecer equilibrio. Desde dentro, suele ser renuncia.

Maslow observó que muchas personas no fracasan por incapacidad, sino por temor a lo que ocurriría si no fracasaran. Asumir el propio potencial implica exponerse, asumir riesgos, aceptar la posibilidad de decepcionar o de decepcionarse. La huida hacia una vida más pequeña ofrece seguridad, pero a largo plazo pasa factura.

Infelicidad no como castigo, sino como consecuencia

La frase de Maslow no contiene amenaza moral. No hay castigo externo. La infelicidad no llega porque alguien “no se supere”, sino porque se traiciona. Para el psicólogo humanista, existe en casi todos los individuos un impulso hacia el crecimiento, hacia la realización de lo que uno es. Cuando ese impulso se bloquea de forma reiterada, aparece el malestar.

Ese malestar no siempre se manifiesta como tristeza. Puede aparecer como apatía, cinismo, irritabilidad, sensación de vacío o incluso como éxito externo sin satisfacción interna. Maslow consideraba que muchas neurosis modernas no nacen del exceso de ambición, sino de la inhibición sistemática del propio desarrollo.

The farther reaches of human nature: el libro donde todo encaja

Esta reflexión no aparece aislada. Forma parte de The farther reaches of human nature, uno de los libros más ambiciosos y menos simplificados de Maslow. En él, el autor da un paso más allá de la conocida jerarquía de necesidades y se adentra en lo que llama los niveles más altos de la naturaleza humana.

El libro no propone un ideal abstracto de perfección, sino una psicología centrada en personas reales que han desarrollado de forma plena sus capacidades. Maslow estudia la creatividad, la vocación, los valores del ser, las experiencias cumbre y la responsabilidad personal como elementos centrales de la salud psicológica.

En este contexto, la frase sobre “ser menos de lo que uno es capaz de ser” cobra sentido. Maslow sostiene que la biología humana incluye también necesidades superiores, como la verdad, la justicia, la coherencia o la plenitud. Negarlas no es neutral: genera lo que él llama “metapatologías”, formas de sufrimiento ligadas a la frustración de esas necesidades profundas.

Una psicología que no se conforma con la normalidad

Una de las ideas más incómodas del libro es la crítica a la noción de normalidad. Maslow sospecha de una sociedad que considera sano a quien simplemente se adapta. Para él, la adaptación sin crecimiento puede ser otra forma de enfermedad.

Desde esta perspectiva, la infelicidad de la que habla la cita no es un fallo personal, sino una señal. Un síntoma de que algo esencial está siendo reprimido. No siempre se trata de grandes talentos ni de destinos heroicos. A veces es algo mucho más discreto: una capacidad no usada, una vocación aplazada, una verdad personal no asumida.

Vivir por debajo de uno mismo

La potencia de esta frase reside en que no exige heroicidades, pero tampoco permite excusas fáciles. Plantea una pregunta incómoda: ¿en qué medida estoy viviendo por debajo de lo que sé que podría ser? No para ser mejor que otros, sino para ser coherente conmigo.

Maslow no ofrece recetas. No dice cómo realizarse ni cuándo. Solo señala una relación clara entre renuncia consciente y malestar profundo. Una relación que sigue siendo actual en una cultura donde el conformismo puede disfrazarse de bienestar y donde el miedo a destacar a veces se presenta como virtud.

La advertencia permanece: no siempre sufrimos por lo que nos falta, sino por lo que evitamos llegar a ser.

Cortesía de Muy Interesante



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