
El periodo de Gerardo Fernández Noroña como presidente de la Cámara de Senadores no podía terminar de otra manera: a madrazos, con lujo de violencia y un espectáculo de machos que comienzan gritándose no me toques para luego darse empujones y cachetadas y terminar quejándose de que fueron violentados.
Fue un periodo en el Senado para el olvido, lleno de trapacerías y donde destacaron los peores de cada partido: Fernández Noroña del PT; Adán Augusto de Morena; “Alito” Moreno del PRI y Lily Téllez del PAN (los principales interesados en que Téllez ya no hable deberían de ser los propios panistas si no quieren que pensemos que todos son como ella).
La cámara de diputados estuvo manejada por otro par de machos, Gutiérrez Luna como presidente y Ricardo Monreal dirigiendo a la mayoría morenista.
Después del zafarrancho del miércoles no podemos sino festejar que dos mujeres se perfilen para presidir las cámaras: Kenia López Rabadán, panista, en la Cámara de Diputados y Laura Itzel Castillo en la de senadores. Por supuesto que ser mujer no basta para asegurar un buen trabajo, sin embargo, la historia de ambas permite ser optimista al menos en lo que se refiere al ánimo democrático y a aspirar a una política que no esté comandada por la testosterona y la ley del más fuerte.
Laura Itzel (Ciudad de México, 1957) es, sí, hija de Heberto Castillo, uno de los grandes líderes de la izquierda mexicana y uno de los pilares de la transición democrática (además de un ingeniero excepcional) pero tiene una larga y sólida trayectoria propia como arquitecta, funcionaria en materia de transporte y diputada local y federal.
Kenia López Ramadán (Ciudad de México, 1974) tiene también una larga trayectoria legislativa y dentro de Acción Nacional. Es buena comunicadora y se ha distinguido como una persona dialogante.
De cara a la reforma electoral por venir es una buena noticia que las cámaras estén presididas por mujeres con espíritu democrático. Evidentemente eso no es garantía de nada: Morena ha decidido que sus respectivos líderes, Adán Augusto López en la cámara alta y Ricardo Montreal en la cámara baja continúen al frente de la bancada mayoritaria y seguirán teniendo mucho poder. Lo que sí augura la presencia de estas dos mujeres es una mucho mayor disposición al diálogo y argumentos que vayan más allá de yo soy el presidente y aquí mando yo que tanto les gusta a los machos como Noroña y Gutiérrez Luna.
Tres mujeres, tres capitalinas, tres egresadas de la UNAM, como Claudia Sheinbaum, Laura Itzael Castillo y Kenia López no deberían tener problema para hacer una política que no huela a testosterona y en reconstruir los puentes para el dialogo, cada día mas urgente, en este país.
PD. No deja de ser curioso que Morena, el partido que quiere eliminar a los plurinominales, solo le de juego político a lo legisladores de lista y no a los que ganaron su distrito. ¡Otro caso pal diván!
Cortesía de El Informador
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