El Chaco paraguayo ha sido siempre el hogar de los jurumí, el nombre con el que se conoce en guaraní al oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla). De vivir entre un mosaico de bosques secos, sabanas y humedales, desde hace veinte años ha tenido que lidiar con cambios bruscos del paisaje que, cada vez, hacen peligrar más su subsistencia.
Sus hogares, los bosques —o lo que queda de ellos— están en medio de pasturas de ganado. Según los avistamientos que los científicos han tenido, los osos forrajean —buscan alimento en el suelo— al lado de las vacas que pastorean porque allí es donde encuentran insectos. Sin embargo, en muchos casos terminan muriendo al toparse con perros cuidadores de las estancias ganaderas que los atacan.
“Se han registrado varios ataques [de perros cuidadores] a los osos hormigueros y, en la mayoría de los casos, son los hormigueros los que salen perdiendo”, cuenta Nicole Martínez, bióloga paraguaya de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), quien es de las pocas que investiga a la especie en esta zona.
Oso hormiguero gigante corriendo. La especie vive en el Chaco paraguayo. Foto: cortesía Andrea Weiler para Mongabay Latam
Con el análisis de 3661 días de fototrampeo de cámaras colocadas entre dos granjas ganaderas en el Chaco paraguayo, un grupo de nueve científicas, lideradas por Martínez, analizó el comportamiento del oso hormiguero gigante. Sus conclusiones, junto con propuestas para paliar la muerte de esta especie, fueron consignadas en un estudio titulado “Patrones de comportamiento del oso hormiguero en ambientes agroganaderos del Chaco seco paraguayo”, publicado en la revista científica paraguaya Reportes Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas (FACEN).
Martínez explica que la especie es un grupo que no es muy estudiado en Paraguay, a pesar de estar clasificada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Al ser un animal que se mueve con mucha lentitud, ha sido posible entender sus comportamientos más fácilmente en los registros, pero justamente esa característica los hace también más vulnerables.
A esto se suma que los osos tienen como máximo una cría al año. “Su gestación es de cinco a seis meses”, refiere la investigadora. La disminución de pastizales naturales obliga al animal a recorrer mayores distancias en busca de alimento. “Ellos buscan en áreas abiertas, como pastizales naturales donde se forman hormigueros o termiteros. Y en este caso, lo más parecido, con toda esta transición de la producción ganadera, son las pasturas de ganado”, describe.
La científica agrega que los osos hormigueros tienen un rol ecológico: comer hormigas y termitas y ser un controlador de lo que podría llegar a ser una plaga. “Si no hay un animal que se esté alimentando de ellas, las termitas o las hormigas pueden llegar a ser perturbadoras en los campos”, explica.
“La producción ganadera está afectando a las especies silvestres. Primero fue acá en la región oriental y ahora está intensamente en el Chaco, que cada vez más se está convirtiendo en una estancia gigante”, declara.
El oso hormiguero busca dónde vivir
El Gran Chaco es el segundo bosque más grande de Sudamérica y está compuesto por territorios de Paraguay, Argentina, Brasil y Bolivia, pero no se está hablando sobre él por este detalle, sino por aparecer como uno de las áreas más deforestadas en el mundo. Según Global Forest Watch, solo Paraguay ya ha perdido una cuarta parte de su cobertura forestal neta entre 2000 y 2020, es decir, unos 5.2 millones de hectáreas. La ganadería es una de las principales causantes de esta deforestación junto a la producción agrícola.
“La conservación de al menos el 25 % de la superficie como reserva forestal resulta crucial para la supervivencia de especies”, afirma la doctora paraguaya Andrea Weiler. Se refiere al porcentaje de preservación de bosque que exige la ley forestal paraguaya 422/73, con sus modificaciones.
Andrea Weiler, bióloga paraguaya, hizo posible la recolección de más de un millón de imágenes de diferentes especies en el Chaco, entre ellas, el oso hormiguero gigante. Foto: Lía Barrios para Mongabay Latam
Weiler es directora de la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales) de la UNA y fundó el núcleo de investigación en biodiversidad en 2018, que ya cuenta con 28 investigadores. La especialista fue parte importante del estudio en torno al comportamiento del oso hormiguero, ya que fue ella quien hizo posible la obtención de más de 372 fotos de este animal.
Para su tesis doctoral, la especialista colocó cámaras trampa en diferentes puntos de fincas ganaderas del Chaco paraguayo. Se ubicaron cámaras dentro de los bosques, en el borde del bosque donde este limita con las pasturas y dentro de las cortinas forestales que separan las zonas de producción. La distancia entre cada una fue de 1.5 kilómetros.
La científica explica que el objetivo era comparar las comunidades de mamíferos presentes a diferentes distancias de los remanentes boscosos para analizar su uso del hábitat. Su investigación se centra en la conservación de la biodiversidad en ambientes productivos agrícolas y ganaderos, un desafío crucial en Paraguay, donde más del 90 % de la tierra está en manos privadas.
Fue así como se recopilaron más de un millón de imágenes en torno a diferentes animales. La investigación incluyó el estudio de especies como el tapir (Tapirus terrestris), tañykatî (Tayassu pecari) y aves como el carpintero negro (Dryocopus schulzii). La gran cantidad de datos aún se está analizando y publicando por diferentes científicos. Precisamente, de allí surgió la investigación en torno al oso hormiguero gigante, donde Weiler también es parte del equipo.
“Soy como la oveja negra de la familia”, cuenta con una sonrisa, explicando que sus padres son productores y su elección de dedicarse a preservar la biodiversidad fue un gran contraste. Sin embargo, este origen tiene un aspecto decisivo en su visión, ya que se muestra a favor de trabajar con los ganaderos y no aumentar fricciones.
“Tener mucho conocimiento de conservación, de manejo de fauna, pero también mucho conocimiento de la realidad local me da las herramientas para poder hacer recomendaciones que realmente sean implementables, porque vos podés venir a decirle muchas cosas a un productor. Pero si vos no entendés cómo funciona todo el sistema, la mayoría de esas cosas son impracticables”, expresa.
El hogar de los jurumí es el bosque seco del Chaco, donde actualmente se extienden grandes pasturas de ganado. Foto: cortesía Andrea Weiler para Mongabay Latam
Cuando la ciencia toca la puerta del campo
«No existe una sola receta, no existe un solo camino, sino diferentes caminos para llegar a la sostenibilidad», alega Hugo Sánchez, presidente de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible, quien en entrevista con Mongabay Latam se mostró seguro de que es posible llegar a un trabajo en armonía con el ambiente.
La mesa fue fundada en 2018 con el objetivo de reunir a todos los actores de la cadena de valor de la carne bovina para promover prácticas sostenibles. Esta organización está conformada por cinco sectores principales: productores, industriales, organizaciones de la sociedad civil, proveedores de insumos y servicios, y representantes del comercio, como supermercados y restaurantes.
«Cualquier asociado tiene que estar de acuerdo con nuestros principios y criterios», explica el ganadero. Estos incluyen el uso sostenible de recursos naturales, el bienestar animal, aspectos sociales y económicos, la carne como alimento y la viabilidad económica de la producción.
Al preguntarle sobre la resistencia dentro del sector ganadero ante la idea de ceder espacio, tiempo o recursos para la conservación de fauna amenazada, respondió que “es un proceso” “Hay muchos productores que tienen conciencia y que aplican en sus campos todas estas buenas prácticas y hay otros que no, por supuesto, que todavía no están sintonizando”.
Nicole Martínez, científica paraguaya, ha estudiado al oso hormiguero gigante. Foto: cortesía Nicole Martínez para Mongabay Latam
«La producción bovina de carne [en armonía] con la biodiversidad no tiene ningún cuestionamiento«, indica Sánchez ante la inquietud sobre la existencia de ganaderos que no estarían cumpliendo para nada con el enfoque de sostenibilidad. El dirigente gremial explica que muchas entidades eligen avanzar por otros caminos, pero sin rechazar la visión que plantea la iniciativa. Actualmente, la mesa cuenta con 50 socios formales que pagan cuotas y con ello tienen derecho a voto.
En cuanto a los desafíos ambientales, Sánchez asevera que especialmente en zonas sensibles como el Chaco, la organización promueve el cumplimiento de las leyes, la restauración de áreas degradadas y la reducción de conflictos con actores locales. También se enfatiza la necesidad de respetar barreras naturales, cursos de agua y la fauna silvestre.
El representante de los ganaderos explica que aunque aún no existe una certificación nacional que otorgue un sobreprecio a quienes aplican buenas prácticas, pero sí se han identificado beneficios económicos directos para quienes las implementan, como una mayor eficiencia en la producción. «El productor que no entra por conciencia, entra por beneficio económico”, comenta.
Cuando el clima es cálido, los osos salen de noche a buscar su alimento. Y durante el invierno, salen solo en el momento más soleado del día. Foto : cortesía Andrea Weiler para Mongabay Latam
Sánchez manifiesta que están abiertos a colaborar, sobre todo con los científicos. Considera que las investigaciones sobre fauna silvestre deben aumentar y divulgarse mucho más y sostiene que la mayoría de los productores valoran positivamente la presencia de especies como osos hormigueros, tapires y ñandúes (Rhea americana) en sus campos, y que incluso existen monitoreos internos con cámaras trampa que evidencian esta coexistencia entre ganadería y biodiversidad.
Las propuestas están sobre la mesa
La investigadora Nicole Martínez manifiesta que comprender el comportamiento, horarios de actividad y preferencias de hábitat del oso hormiguero gigante permite desarrollar estrategias de mitigación de riesgos. La investigación realizada analizó estos aspectos y, de esta forma, se elaboró el primer etograma de esta especie en el país, que permite catalogar sistemáticamente las conductas observables del animal.
Se identificaron seis comportamientos: caminar, correr, forrajear, cargar la cría y pilorrección (erizar el pelo). La observación del comportamiento de “cargar la cría” fue relevante por su poca frecuencia.
Uno de los comportamientos del oso hormiguero detectados durante la investigación fue el de la piloerección: erizan el pelo. Foto: cortesía Andrea Weiler para Mongabay Latam
Su preferencia por áreas abiertas para forrajear lleva al oso a frecuentar zonas ganaderas, que imitan los pastizales naturales, mientras que el bosque le sirve como refugio por la noche. La disminución de pastizales naturales obliga al animal a recorrer mayores distancias en busca de alimento.
El oso hormiguero presenta una actividad catameral, es decir, que va variando su horario de actividad según la temperatura. “Para el oso hambriento, la temperatura es su punto crítico. Cuando es verano y hace demasiado calor, él no puede regular bien esta temperatura. Entonces, normalmente él se refugia de día y sale a la noche. Principalmente a las nueve, diez de la noche, hasta la mañana”, comenta la científica.
En invierno es lo contrario, como las temperaturas bajan, el animal evita el frío de la medianoche, ya que el sol es más agradable de día. “Sale a las tres, cuatro de la tarde y vuelve al atardecer o máximo hasta las diez de la noche está activo”, añade. “Vuelve a intentar dormirse y usa su cola como un edredón”, explica.
Esta información puede ser utilizada para tener los cuidados necesarios y evitar el encuentro de los osos con los perros. “Hay maneras de manejar el ganado y tratar los parásitos, entre otras enfermedades; que las vacas estén vacunadas es crucial, para que no tengan enfermedades que les transmiten después a los hormigueros”, explica Martínez.
En la fototrampa, se ve a un oso hormiguero caminando. Generalmente lo hacen en las estancias, en medio del ganado, buscando alimento. Se han registrado casos de muertes del animal por encontrarse con perros de las estancias que los atacan. Foto: cortesía Andrea Weiler para Mongabay Latam
La investigadora admite que al inicio sintió una gran frustración: “No es el único que está vulnerable. El tatú carreta (Priodontes maximus) también está en peligro, al borde de la extinción prácticamente”, recuerda. Sin embargo, con el tiempo comprendió que la clave no es rendirse ante la magnitud del problema, sino actuar en los espacios posibles.
“No vas a cambiar el mundo, no vas a cambiar el país, no vas a cambiar la forma en la que se produce completamente, pero puedes cambiar pequeños lugares, pequeñas realidades”, afirma. Y en esas pequeñas realidades, insiste, puede estar la diferencia entre perder a un gigante del Chaco y darle una nueva oportunidad de sobrevivir.
REFERENCIA:
Martínez, N., Airaldi, K., Barreto, M. B., Zaldivar, B., Salinas, P., Chávez, K., … Weiler, A. (2025). Patrones de comportamiento del oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla) en ambientes agroganaderos del Chaco seco paraguayo . Reportes Científicos De La FACEN, 15(2), 92–98. https://doi.org/10.18004/rcfacen.2024.15.2.092
Cortesía de Aristegui Noticias
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