Durante la última glaciación, el dominio del fuego se convirtió en una condición imprescindible para la supervivencia humana en Europa. Además de proporcionar calor, protección y luz,el fuego permitía transformar alimentos y materiales. Sin embargo, las llamas también se podían mostrar indomables: encender una hoguera desde cero exigía disponer tanto de conocimientos técnicos específicos como de herramientas que facilitasen la tarea.
Aunque los restos de combustión, como los hogares, los carbones o los huesos quemados, son frecuentes en los yacimientos paleolíticos, las herramientas empleadas para generar la chispa inicial apenas se han identificado en el registro arqueológico. Este vacío documental ha condicionado la comprensión de la pirotecnología prehistórica durante décadas. Un nuevo descubrimiento, cuyos pormenores se han presentado en un artículo publicado en Journal of Archaeological Science: Reports, llega para cambiarlo todo.
El abrigo de Le Colombier II y su contexto arqueológico
¿Cómo encendían sus fuegos los humanos de la Edad de Hielo? Dos objetos de sílex tienen la respuesta. El hallazgo se produjo en el abrigo rocoso de Le Colombier II, en las gargantas del Ardèche (Francia). Se trata de una pequeña cavidad que se ocupó de forma reiterada durante el Tardiglacial (ca. 16.000-10.000 AP), con niveles arqueológicos atribuibles al Magdaleniense superior y al Aziliense. Las ocupaciones muestran estancias breves, durante las que se desarrollaron actividades domésticas y tecnológicas.
Los dos objetos estudiados proceden de la unidad estratigráfica 17, asociada al Magdaleniense superior, fechada entre aproximadamente 16.300 y 14.000 años calibrados antes del presente. En este nivel, los arqueólogos han identificado hogares, restos faunísticos quemados y una industria lítica rica en la que predominan las hojas de sílex.

Encender fuego en un mundo helado: la historia de dos piezas modestas
Los singulares “mecheros” que se usaron para encender fuego en Le Colombier II corresponden a dos piezas de sílex de pequeño tamaño. Se trata de un fragmento proximal de hoja retocada y de un buril sobre hoja. A primera vista, no presentan una morfología estandarizada ni rasgos formales específicos que permitan reconocerlos de inmediato como instrumentos para encender fuego. Sin embargo, el análisis funcional de las piezas ha revelado una historia bien distinta.
Ambas piezas muestran desgastes microscópicos, fracturas características y residuos minerales adheridos en algunas zonas. Como han podido constatar los estudiosos, estos indicios no se distribuyen de manera aleatoria, sino que se concentran en los filos. Este dato demuestra que los objetos se utilizaron de forma intencional y repetida para producir chispas mediante percusión y fricción.

Huellas de uso y gestos técnicos bien definidos
El estudio traceológico permitió reconstruir los gestos que las comunidades de Le Colombier II realizaron al utilizar estas piezas. En uno de los casos, los rastros indican una percusión tangencial u oblicua, seguida de un breve movimiento de fricción. En el otro, el desgaste sugiere un golpe más breve o un énfasis mayor en la fricción directa.
Ambas técnicas son coherentes con los métodos de producción de chispas mediante la percusión de sulfuro de hierro, como la pirita. Las huellas observadas en las piezas, como los astillamientos microscópicos, los conos de percusión incipientes y las estrías, coinciden con las documentadas experimentalmente en herramientas usadas como “mecheros” prehistóricos. La intensidad del desgaste en una de las piezas sugiere incluso que se empleó en múltiples ocasiones.

Residuos minerales: la química del fuego
Uno de los aspectos más relevantes del estudio concierne a la presencia de residuos visibles de color rojizo y pardo en las zonas activas de las herramientas. Estos residuos, que se analizaron mediante espectroscopía Raman y microscopía electrónica de barrido con microanálisis elemental, muestran que están compuestos mayoritariamente por óxidos de hierro, sobre todo hematita.
Sin embargo, la presencia residual de azufre y la morfología prismática de algunos microcristales atrapados en los residuos indican, según los investigadores, que estos óxidos proceden de la alteración de un sulfuro de hierro. Todo apunta, pues, a que las herramientas se utilizaron conjuntamente con la pirita, un mineral conocido por su capacidad para generar chispas cuando se golpea con sílex.
Alteración postdeposicional y transformación de la pirita
La pirita es un mineral químicamente inestable en ambientes húmedos o con circulación de agua, como los contextos kársticos. Con el tiempo, puede transformarse en óxido e hidróxido de hierro. Este proceso explicaría por qué no se ha conservado la pirita original, pero sí sus productos de alteración adheridos a las herramientas.
Los análisis sugieren que los residuos son el resultado de procesos de pseudomorfosis o perimorfosis, en los que el mineral original se transforma químicamente sin perder por completo su forma cristalina. Aunque esta alteración dificulta la identificación directa del material, la convergencia de datos funcionales, morfológicos y químicos permite una interpretación sólida.
Un hallazgo excepcional para la arqueología del sur de Europa
Hasta ahora, los “mecheros” de sílex del Paleolítico final se habían documentado, sobre todo, en el norte de Europa, en contextos hamburguienses (ca. 12.000-10.000 AP) y creswellienses (ca. 13.000-11.800 AP). En el Magdaleniense, su presencia apenas se documenta en el registro arqueológico del sur de Francia. Los dos ejemplares de Le Colombier II, además de contestar esta aparente ausencia, amplían el mapa de la pirotecnología tardiglacial. El hallazgo demuestra que las poblaciones magdalenienses del valle del Ródano dominaban técnicas avanzadas para producir fuego.

Herramientas sin forma fija para una función esencial
Uno de los rasgos más destacables de estos “mecheros” prehistóricos es su falta de estandarización. Se trata de hojas, fragmentos o buriles que también podían desempeñar otras funciones. Esta versatilidad explica por qué suelen pasar desapercibidos en los estudios tipológicos tradicionales. El estudio de Le Colombier II refuerza la idea de que muchas herramientas usadas para encender fuegos fueron objetos multifuncionales que se seleccionaron y reutilizaron según las circunstancias.
Reconstruyendo la historia del fuego paso a paso
El análisis de los dos “mecheros” de Le Colombier II aporta una pieza clave para comprender cómo los humanos del final de la última glaciación dominaron el fuego. El hallazgo invita a replantear la aparente ausencia de estas herramientas en muchos yacimientos paleolíticos. El fuego, elemento central de la vida humana, deja huellas sutiles que solo ahora comenzamos a reconocer con claridad.
Referencias
- Gauvrit Roux, E., Beauvais, P.-A., Guiavarc’h, M., Moréac, A. y Puaud, S. 2026. “An insight into Late Glacial fire-making toolkits: Two chert strike-a-lights at Le Colombier II rock shelter (Ardèche, France)”. Journal of Archaeological Science: Reports, 69, 105528. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105528
Cortesía de Muy Interesante
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