Fuente de la imagen, Getty Images
-
- Autor, Steven McIntosh
- Título del autor, Enviado especial al Festival de Cine Venecia, BBC News
Hace unos años, el director de Netflix, Ted Sarandos, se reunió con Guillermo del Toro para preguntarle al célebre director qué películas tenía en su lista de deseos.
Del Toro respondió con dos nombres: “Pinocho y Frankenstein”.
“Hazlo”, respondió Sarandos, aceptando así financiar ambos proyectos para el gigante del streaming. La primera película, la aclamada versión de fantasía oscura de Pinocho de Del Toro, se estrenó en 2022.
Pero a la hora de empezar a trabajar en “Frankenstein”, Del Toro lanzó una advertencia: “Es grande”.
No bromeaba. La ambiciosa versión del cineasta mexicano del famoso científico loco y su monstruosa creación es uno de los temas centrales del Festival de Cine de Venecia de este año. Es un proyecto en el que lleva décadas trabajando.
“Es una especie de sueño, o más bien, una religión para mí desde niño”, declaró el director a los periodistas en el festival.
La actuación de Boris Karloff en la adaptación de 1931 fue particularmente influyente para la versión de Del Toro, la cual tardó en llegar a la gran pantalla.
“Siempre esperé que la película se hiciera en las condiciones adecuadas, creativamente, para lograr el alcance que necesitaba, para que fuera diferente, para hacerla a una escala que permitiera reconstruir el mundo entero”, explicó.
Ahora que el proceso ha llegado a su fin y la película está a punto de estrenarse, el director dijo, en tono de broma, que “está en depresión posparto”.
El público que asistió a la primera proyección de la cinta en la 82 edición del festival le dio una ovación de 13 minutos, reseñó la agencia AP.

Fuente de la imagen, Netflix
El banquete
Desde que la escritora Mary Shelly publicó su novela en 1818, cientos de películas, series de televisión y cómics han presentado alguna versión del famoso personaje.
En la última adaptación, Oscar Isaac, protagonista de Inside Llewyn Davis, asume el papel de Víctor Frankenstein, con el actor de Saltburn y Euphoria, Jacob Elordi, irreconocible como la criatura monstruosa a la que da vida.
“Guillermo me dijo: ‘Estoy creando este banquete para ti, solo tienes que venir y comer’. Y así fue, hubo una fusión, simplemente me conecté con Guillermo y nos lanzamos a la piscina”, relató Isaac.
“No puedo creer que esté aquí ahora que hayamos llegado a este punto, que hace dos años parecía la cima”, agregó.
Andrew Garfield había sido elegido originalmente para el personaje principal, pero tuvo que abandonar el proyecto debido a conflictos de agenda derivados de la huelga de actores de Hollywood.
Elordi se incorporó con poca antelación.
“Guillermo me contactó bastante tarde”, recordó el actor.
“Tuve unas tres semanas antes de empezar a rodar”, dijo.
“Se presentó como una tarea monumental, pero como dijo Oscar, el banquete ya estaba allí y todos estaban comiendo cuando llegué, así que solo tuve que buscar una mesa. Fue un sueño hecho realidad”, agregó el australiano.
La película también está protagonizada por Cristoph Waltz y Mia Goth como Elizabeth, quien se casa con Frankenstein, pero se distancia de él al mostrarle más bondad a la criatura que él.

Fuente de la imagen, Netflix
Una cinta necesariamente larga
La película se divide en tres partes: un preludio, seguido de dos versiones de los hechos narradas desde la perspectiva de Frankenstein y su creación.
Muestra la infancia de Frankenstein y los factores que lo impulsaron a comenzar a trabajar en el proyecto. Pero también anima al público a ver las cosas desde la perspectiva de la criatura, arrojando luz sobre el maltrato que recibió por parte de su creador.
Con 149 minutos de duración, hay espacio para que los personajes y sus historias se desarrollen. En las primeras reseñas de la película, la mayoría de los críticos coincidieron en que se merece su duración.
“Quizás se podría haber acortado, pero el mundo de Del Toro es tan irresistible, el regreso al gran cine de Hollywood tan pronunciado, que debe ser difícil de detener”, dijo Pete Hammond de Deadline.
“Una vez que un cineasta de la magnitud de Del Toro se desata en el laboratorio, ¿por qué acortarlo?”, agregó.
Pero otras reseñas sugirieron que estaba lejos de ser la mejor de Del Toro. Geoffrey McNab de The Independent dijo que era “pura apariencia y poca sustancia”.
“A pesar de toda la maestría formal de Del Toro, a este Frankenstein le falta la tensión necesaria para darle vida”, agregó el crítico.
Mucho más entusiasmo mostró David Rooney de The Hollywood Reporter, quien escribió: “Una de las mejores películas de Del Toro, esta es una narrativa a gran escala de una belleza, sentimiento y arte excepcionales”.
En una reseña de cuatro estrellas, Jane Crowther, de Total Film, comentó: “Con una elaboración magistral y una temática pertinente, Frankenstein de Guillermo Del Toro es una adaptación elegante, aunque algo segura, con potencial para premios”.

Fuente de la imagen, Netflix
Del Toro es uno de los directores más queridos de su generación, apreciado en la industria por su amor al cine y su ambición por lo que este puede lograr.
A sus 60 años, es también el cineasta predilecto de Hollywood para historias que involucran monstruos u otras criaturas fantásticas. Entre sus trabajos se incluyen “El laberinto del fauno”, Pacific Rim y “La forma del agua”. Esta última le valió el Óscar a mejor película y mejor director en 2018.
Siente un gran cariño por los monstruos y es conocido por humanizarlos en sus películas, despertando compasión en el público por personajes que antes se consideraban villanos.
En el caso de Frankenstein, dijo: “Quería que la criatura fuera un recién nacido. Muchas de las interpretaciones son como víctimas de accidentes, y yo buscaba belleza”.

Fuente de la imagen, Netflix
Evitando los efectos computarizados
Su visión y atención al detalle en “Frankenstein” se extendieron a cada aspecto de la producción, garantizando un gran cuidado en el vestuario y los decorados, que son escenarios físicos y abrumadoramente reales, en lugar de paisajes generados por computadora.
“La CGI (imágenes generadas por computadora) es para perdedores”, comenta Waltz, entre risas.
Del Toro añadió que al filmar con fondos reales, en última instancia, se logra una mejor interpretación de los actores que usar pantallas verdes.
El directo comparó a la CGI y la artesanía, diciendo que se diferenciaban como “un espectáculo visual y una proteína visual”, pero añadió que utiliza los efectos digitales cuando es absolutamente necesario.
La idea de crear un ser inteligente que termina operando bajo sus propios términos puede sonar familiar hoy en día, pero Del Toro aseveró que la película “no pretende ser una metáfora” de la inteligencia artificial, como han sugerido algunos críticos.
“Vivimos en una época de terror e intimidación, y la respuesta, de la que forma parte el arte, es el amor. Y la pregunta central de la novela desde el principio es: ¿qué significa ser humano?”, explicó.
“Y no hay tarea más urgente que seguir siendo humano en una época en la que todo tiende a una comprensión bipolar de nuestra humanidad. Y no es cierto, es completamente artificial”, agregó.
Y, por último, dijo: “La característica multicromática del ser humano es poder ser negro, blanco, gris y todos los matices intermedios. La película intenta mostrar personajes imperfectos y el derecho que tenemos a seguir siendo imperfectos”.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
Cortesía de BBC Noticias
Dejanos un comentario: