
En los últimos meses, una serie de accidentes ferroviarios ocurridos en distintos países ha vuelto a poner bajo la lupa la seguridad del transporte sobre rieles. Desde descarrilamientos y colisiones hasta fallas en sistemas de mantenimiento, los siniestros han dejado decenas de víctimas y han abierto investigaciones para determinar responsabilidades, al tiempo que reavivan el debate sobre la modernización de la infraestructura, la supervisión técnica y la prevención de riesgos en este tipo de transporte.
Adamuz, España: investigación abierta por rotura de vía
El descarrilamiento ocurrido en Adamuz, Córdoba, dejó al menos 40 personas fallecidas tras la colisión de un tren Iryo con un convoy Alvia. Las investigaciones preliminares se concentran en una rotura detectada en la vía, aunque las autoridades insisten en que aún no se puede determinar si fue la causa o la consecuencia del siniestro.
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El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que se han localizado varias fracturas en un tramo de hasta 200 metros y subrayó que el descarrilamiento se produjo en un tramo recto, una circunstancia considerada “totalmente infrecuente”. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) analiza la interacción entre tren e infraestructura como posible origen del accidente.
Diciembre 2025, México: Descarrilamiento del Tren Interoceánico
El 28 de diciembre de 2025, un tren del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec descarriló en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, dejando 14 muertos y cerca de 100 heridos. El convoy cayó por un terraplén en una curva pronunciada conocida como “la Curva de la Herradura”.
La Fiscalía General de la República (FGR) abrió una carpeta de investigación para determinar si hubo fallas técnicas, exceso de velocidad o errores operativos. El accidente puso bajo escrutinio uno de los proyectos de infraestructura más emblemáticos del país y obligó a la suspensión temporal del servicio ferroviario en la región.
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Diciembre 2025, Perú: Choque de trenes Machu Picchu
El 30 de diciembre, dos trenes turísticos de las empresas PeruRail e Inca Rail colisionaron frontalmente en una vía única cerca de Machu Picchu. El saldo fue un fallecido, el maquinista de uno de los convoyes, y más de 50 personas heridas.
Las primeras hipótesis apuntan a una posible falla en la coordinación operativa de horarios y cruces, un factor crítico en una ruta ferroviaria altamente transitada por turistas. El accidente obligó a suspender el servicio y dejó a cientos de pasajeros varados en Cusco y Aguas Calientes.
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Septiembre 2025, Portugal: Tragedia en el funicular de Lisboa
El 3 de septiembre, la rotura de un cable en un funicular turístico de Lisboa provocó la muerte de 16 personas, la mayoría turistas. Un informe preliminar reveló que el cable no cumplía con la normativa para el transporte de pasajeros y que existieron irregularidades en las tareas de mantenimiento.
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Las autoridades recomendaron no reabrir el sistema hasta que se realice una inspección integral y se revisen los protocolos de control interno de la empresa operadora. Tras el accidente, varios ascensores turísticos de la capital portuguesa permanecen cerrados.
India: Choque entre trenes de pasajeros y carga
En el estado de Chhattisgarh, un tren regional de pasajeros impactó por detrás a un convoy de mercancías detenido, causando al menos siete muertos y 14 heridos. Las evaluaciones iniciales indican que el tren de pasajeros pudo haber ignorado una señal de advertencia.
India cuenta con una de las redes ferroviarias más extensas del mundo, pero también con un historial recurrente de accidentes, muchos de ellos vinculados a errores humanos y sistemas de señalización obsoletos.
Aunque los contextos son distintos, los accidentes registrados en los últimos meses comparten factores recurrentes: fallas en infraestructura, deficiencias en mantenimiento, errores de coordinación y sistemas de control insuficientes. Especialistas coinciden en que estos siniestros refuerzan la urgencia de revisar protocolos de seguridad, inversión en modernización y supervisión técnica para evitar nuevas tragedias en el transporte ferroviario.
Cortesía de El Economista
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