El cielo de enero ha empezado con espectáculo incluido. Mientras el invierno avanza con sus noches largas y frías, el calendario astronómico de 2026 ha arrancado con una protagonista indiscutible: la primera luna llena del año, conocida tradicionalmente como luna del lobo, que además se ha presentado en formato de superluna.
El plenilunio se produjo el 3 de enero a las 11.03 horas (hora peninsular), cuando el disco lunar se vio completamente iluminado desde la Tierra al situarse nuestro planeta entre el sol y su satélite.
La noche anterior y la siguiente también se dieron lunas muy brillantes, de gran tamaño aparente sobre el horizonte, ideal para la observación desde terrazas, balcones o miradores urbanos.
Un ciclo de unos 29 días… que marca el mes
La luna necesita aproximadamente 29 días y medio para completar su ciclo, pasando por las cuatro fases principales: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante.
En enero de 2026, el calendario se ordena de la siguiente manera, según el Instituto Geográfico Nacional:
- Luna llena: desde las 11.03 horas del 3 de enero, bajo el signo de Cáncer.
- Cuarto menguante: desde las 16.48 horas del 10 de enero, bajo el signo de Libra.
- Luna nueva: desde las 20.52 horas del 18 de enero, bajo el signo de Capricornio.
- Cuarto creciente: desde las 5.47 horas del 26 de enero, bajo el signo de Tauro.
En el hemisferio norte, durante el cuarto creciente se observa iluminada la mitad derecha del disco, con la conocida forma de “D”, mientras que en el cuarto menguante la luz se concentra en la mitad izquierda, adoptando la forma de “C”. Esta aparente contradicción entre la forma y los verbos “crecer” y “decrecer” ha dado pie al popular dicho de que la luna “miente”: cuando aumenta su brillo se asemeja a una D, y cuando disminuye, recuerda a una C.
Ausencia de luna
Tras el último cuarto, el ciclo se reinicia con la luna nueva o novilunio, momento en que el satélite se sitúa entre la Tierra y el Sol y su cara iluminada queda orientada en sentido contrario a nuestro planeta.
Desde Catalunya y el resto de la Península, esa fase se percibe como una auténtica ausencia de luna en el cielo nocturno, ya que el disco permanece completamente oscuro a simple vista.
Las distintas lunas llenas del año reciben nombres tradicionales que varían según la cultura, y la de enero es conocida como luna del lobo, una denominación popularizada en Norteamérica que alude a los aullidos de estos animales durante las largas noches invernales.
Además, en 2026 este plenilunio se ha considerado superluna, porque se produce en un tramo de la órbita lunar relativamente cercano a la Tierra.
Aunque superluna no es un término oficial en astronomía, las observaciones muestran que, en estas ocasiones, el disco lunar puede verse alrededor de un 7% más grande y hasta un 15–16% más brillante que en una luna llena promedio, lo que se traduce en una presencia mucho más llamativa sobre el horizonte.
En cielos con poca contaminación lumínica, como muchas zonas del interior de Catalunya o del Pirineo, el contraste será especialmente evidente.
Perihelio: cuando la Tierra se acerca más al Sol
El 3 de enero no fue un día cualquiera en el calendario astronómico. Coincidiendo con la luna del lobo, se produjo también el perihelio, el momento del año en que la Tierra se encuentra más cerca del sol en su órbita elíptica. En 2026, la distancia se reducirá a unos 147 millones de kilómetros, aproximadamente cinco millones menos que en el afelio, el punto de mayor alejamiento que se alcanzará en julio.
Este acercamiento, sin embargo, no implica un aumento de las temperaturas en el hemisferio norte, ya que las estaciones dependen sobre todo de la inclinación del eje terrestre, pero sí en una fecha especialmente interesante para los aficionados a la astronomía: la coincidencia entre perihelio y superluna llena aporta un contexto añadido a las observaciones que se puedan realizar desde los observatorios catalanes y desde la propia ciudad de Barcelona.
Invierno largo, noches largas… y más lunas por venir
El invierno comenzó el 21 de diciembre con el solsticio, el día más corto del año en el hemisferio norte, a partir del cual las horas de luz aumentan poco a poco.
Pese a ello, enero sigue siendo un mes de noches muy largas y cielos oscuros, lo que facilita el seguimiento de la luna, de los planetas visibles a simple vista y de lluvias de meteoros como las cuadrántidas, activas también en estas fechas.
La luna del lobo será la primera luna llena de la estación invernal, pero no la única. Hasta la llegada de la primavera, prevista para el 20 de marzo, se producirán dos plenilunios más, entre ellos el del 3 de marzo, que vendrá acompañado de un eclipse total de luna, aunque ese fenómeno no se podrá contemplar desde la península Ibérica. Este encadenado de eventos convierte los próximos meses en un periodo especialmente interesante para quienes quieran iniciarse en la observación del cielo.
Cómo observar la luna desde Catalunya
Para disfrutar de las lunas de enero no hace falta un equipamiento sofisticado: basta con buscar un lugar con horizonte despejado y la menor cantidad posible de luces artificiales.
Desde la costa catalana, las salidas y puestas de luna sobre el mar ofrecen escenas muy fotogénicas, mientras que en el interior y en zonas de montaña se puede apreciar mejor el contraste de brillo en el cielo estrellado.
Los expertos recomiendan evitar las farolas directas, dar unos minutos a la vista para adaptarse a la oscuridad y, si es posible, utilizar prismáticos para distinguir mejor los mares lunares y los principales cráteres.
Consultar el horario exacto de salida y puesta, a través de las publicaciones del Instituto Geográfico Nacional o de calendarios lunares especializados, ayuda a planificar mejor la observación.
Cortesía de El Periodico
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