Descubren en Brasil una araña que parece llevar un collar de perlas vivientes hecha de parásitos

En el laboratorio de colecciones zoológicas del Instituto Butantan de São Paulo, Brasil, una escena insólita llamó la atención de los investigadores. Al revisar una pequeña araña de unos pocos milímetros, notaron algo que parecía decorativo, casi ornamental: un collar de esferas diminutas rodeando su cuello. Pero aquello no era un adorno natural ni mucho menos inofensivo. Lo que parecía un collar de perlas era, en realidad, una hilera de parásitos vivos.

Este hallazgo llevó al descubrimiento de una nueva especie de ácaro parasitario, Araneothrombium brasiliensis, perteneciente a un grupo apenas conocido hasta ahora en Brasil. Publicado en la revista International Journal of Acarology, el estudio describe por primera vez la presencia de este género en el país y abre la puerta a nuevas exploraciones sobre las interacciones entre arácnidos y sus parásitos microscópicos.

Un hallazgo inesperado y un nuevo huésped

El descubrimiento fue casi accidental. Mientras los investigadores clasificaban muestras de arácnidos en la colección del Instituto Butantan, se toparon con una pequeña araña juvenil de la familia Sparassidae que llevaba una curiosa fila de estructuras redondeadas en la base del cuerpo. Sospechando que podría tratarse de algo más que una malformación, consultaron al acarólogo Ricardo Bassini-Silva, quien rápidamente identificó la estructura como larvas de ácaros.

Brasil solo contaba con un caso anterior documentado de ácaros que parasitan arañas, pero de una familia completamente distinta. Este nuevo ejemplar no solo representaba una especie no descrita, sino también el primer registro en el país del género Araneothrombium, previamente conocido únicamente en Costa Rica desde su descripción en 2017.

Fuente: Ricardo Bassini-Silva

Una especie diminuta, pero voraz

Los ácaros encontrados miden aproximadamente 500 micrómetros, es decir, medio milímetro. Se hallaban adheridos a arañas juveniles de tres familias distintas: Araneidae, Salticidae y Sparassidae. Todas las larvas estaban visiblemente engrosadas, señal de que se habían alimentado intensamente del huésped. Succionaban un fluido conocido como linfa, que circula por el cuerpo de ciertos artrópodos y cumple funciones similares a la sangre en otros animales.

Para alimentarse, los ácaros se fijaban en el pedicelo, una delgada zona entre el cefalotórax (donde se encuentran los ojos y la boca de la araña) y el abdomen. Esta región es particularmente vulnerable porque no está cubierta por una gruesa capa de quitina, el resistente material del exoesqueleto que dificulta la penetración de otros tejidos.

Detectados solo en su etapa larval

Uno de los aspectos más llamativos de este grupo de ácaros es que solo se conocen en su fase larvaria. Como explicó Bassini-Silva, muchas especies de la familia Microtrombidiidae solo han sido descritas a partir de sus larvas, ya que los adultos son depredadores de vida libre que habitan en el suelo, donde cazan insectos pequeños y otros ácaros, lo que dificulta enormemente su observación y recolección.

Esto complica no solo su estudio, sino también la identificación completa del ciclo de vida. A falta de ejemplares adultos, se desconoce si su comportamiento cambia radicalmente con el crecimiento, aunque la mayoría de especies similares pasan de un modo de vida parasitario en la juventud a uno cazador en la adultez.

Un collar de perlas como señal de alerta

El llamativo “collar” que forma la hilera de larvas ha sido clave para su detección, pero también evidencia el grado de parasitismo al que se ven sometidas algunas especies. Los investigadores consideran que la preferencia por arañas jóvenes puede deberse a su menor capacidad defensiva frente a los ácaros. Además, no descartan que esta nueva especie también pueda parasitar otros artrópodos, como algunos insectos, tal como ocurre con Charletonia rocciai, otro ácaro descrito en Brasil en 1979 y redocumentado en 2022.

El hallazgo se realizó en el municipio de Pinheiral, en el estado de Río de Janeiro, en zonas próximas a cuevas y grutas, un entorno similar al del primer ácaro parasitario brasileño. Este patrón sugiere que ambientes húmedos y poco explorados podrían albergar muchas más especies aún desconocidas.

Las colecciones científicas como tesoro oculto

Uno de los aspectos más significativos del estudio es que las arañas parasitadas llevaban años almacenadas en una colección zoológica, sin que nadie hubiera notado la presencia de los ácaros. Este hecho pone de relieve la importancia de mantener y revisar estas colecciones, que a menudo esconden información valiosa para la ciencia.

Gracias a colaboraciones con empresas de consultoría ambiental y otros investigadores de campo, el equipo espera recibir pronto nuevas muestras que podrían contener otros ácaros parásitos, ampliando aún más el conocimiento sobre esta interacción biológica poco estudiada.

Un género que se expande

La aparición de Araneothrombium brasiliensis en Brasil supone una expansión del área de distribución conocida del género, que hasta ahora se limitaba a América Central. Este tipo de hallazgos no solo revela la riqueza biológica de los trópicos, sino que plantea interrogantes sobre cuántas especies similares pueden estar pasando desapercibidas.

Con más de 3.000 especies de arañas registradas en el país, la biodiversidad brasileña ofrece un terreno fértil para descubrimientos futuros. “Brasil tiene un potencial inmenso para el hallazgo de nuevos ácaros parásitos”, afirmó Bassini-Silva.

Referencias

  • Bassini-Silva, R., Welbourn, C., Ochoa, R., Brescovit, A. D., & de Castro Jacinavicius, F. (2025). First species description of Araneothrombium Mąkol, Felska and Król, 2017 (Trombidiformes: Microtrombidiidae) parasitizing spiders in Brazil. International Journal of Acarology, 1–7. https://doi.org/10.1080/01647954.2025.2566344.

Cortesía de Muy Interesante



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