El cambio en el mundo de la fotografía ha sido espectacular. En los tiempos de las cámaras analógicas, mi padre iba a los campos de fútbol con su Leica M3, un teleobjetivo de 135mm y dos rollos de película Kodak Tri-X de 36 fotogramas. Y disparaba una foto por jugada. Papá hacia 72 fotos por partido.
En estos días, los fotógrafos manejan el último grito de cámaras digitales, por ejemplo, la espectacular Sony Alpha 9 III, con objetivos de 400 y 600 mm, con un sensor que permite disparar 120 fotos por segundo, lo que significa que, en un suspiro, en un solo segundo, doblan el número de fotos que papá hacía en un partido. Es más, si en cada rollo Kodak Tri-X cabían 36 fotos, en la tarjeta de memoria SanDisk CFexpress caben miles y miles de imágenes, ¡miles!
La fotografía ha dado un salto increíble. La última revolución fue protagonizada, en octubre de 2013, por Sony, que tenía poco que ver con la fotografía pero siempre ha sido el creador, inventor y fabricante nº 1 de sensores, cuando sacó al mercado la revolucionaria Alpha 7 y Alpha 7R.
Marc Márquez, en sus tiempos de gloria con Honda. / ALEJANDRO CERESUELA
Doce años después, Sony se ha adueñado de buena parte del mercado profesional con la aparición de la Alpha 9 III. Esta cámara, pura tecnología, más ligera que ninguna, con un abanico de objetivos interminable, que dispara 120 fotos por segundo, posee un innovador sensor con un enfoque automático de inteligencia artificial.
La aparición de la Sony Alpha hizo que Canon y Nikon, las dos marcas que dominaban el mercado, se pusieran las pilas y evolucionaran en la misma idea, creando sistemas parecidos, nunca como los de Sony, contando ya ahora con cámaras, la R1 de Canon, que, eso sí, dispara ‘solo’ 40 imágenes por segundo en modo RAW, y la Nikon Z9, de 20 fotos por segundo.
Para que se hagan una idea de lo revolucionario que es el sistema autofocus de Sony, les explicaré que el fotógrafo, por ejemplo, de MotoGP, antes de una carrera enfoca y memoriza en su cámara la cara de Marc Márquez, se va a una curva y, sin tener que tocar control alguno, encuadra a Márquez cuando pasa a 300 kms/h., dispara la ráfaga de su cámara y la cámara, ella sola, identifica al piloto y capta toda la secuencia con una nitidez espectacular.
“La sofisticación y avanzada tecnología que utiliza Sony en la Alpha 9 III te permite olvidarte de la técnica, que dejas en manos del ‘cerebro’ de la cámara, y dedicarte por completo a la creatividad, haciendo volar tu imaginación”.
Situémonos, por poner otro ejemplo que, probablemente les sorprenda, aunque no a los expertos, que son legión, en una boda. Antes de que empiece la celebración, los fotógrafos, pues suelen haber varios con diferentes ópticas, hacen que su 9 III memoriza los rostros del novio y la novia. A partir de ahí, sea en la iglesia (o lugar donde se celebre el enlace), banquete o fiesta, de día o de noche, cuando los fotógrafos encuadren la imagen y en ella se encuentre cualquiera de los novios o la pareja, la foto, las fotos, saldrán perfectamente nítidas, enfocadas.
Con razón la campaña de lanzamiento de la Alpha tuvo como eslogan ‘Game changer’, cambiando las reglas del juego. Y las cambiaron, obligando a Canon y Nikon a evolucionar en esa dirección, intentando limitar daños aunque, según explica Javier Garcés, responsable de negocio profesional de Sony España, ahora, en los grandes eventos como JJOO o Mundiales de atletismo, el porcentaje de profesionales con Sony es ya de un 40% (en 2016, era de un 19%), por 29% de Canon y 20% de Nikon. Son muchos, muchos, los profesionales de distintas especialidades que se han cambiado a Sony pues todo su equipo está en consonancia con la alta tecnología que los equipa.

Valentino Rossi se divierte con su Yamaha. / GIGI SOLDANO
“Sony y su sofisticada tecnología, además de su gran ligereza y enorme gama de ópticas, ya no hablemos de su espectacular y preciso autofocus y sus rágafas de 120 imágenes por segundo, te permite confiar ciegamente en su cerebro y dedicarte, casi en exclusiva, a la creatividad, dando rienda suelta a tu imaginación en busca de nuevos encuadres, pudiéndote dedicar enteramente a la parte artística, ya que el aspecto técnico te lo garantiza la cámara”, comenta Alejandro Ceresuela, embajador de Sony en Europa y fotógrafo personal de los hermanos Marc y Àlex Márquez Alentá.
Gustos y colores
“Cuando apareció la primera Alpha 7, Sony hizo una apuesta que iba en la dirección contraria a las demás cámaras”, sigue explicando Ceresuela. “Era un cambio muy arriesgado, revolucionario, pero muy bien pensado y estudiado. Cuando todas las marcas seguía utilizando las cámaras de espejo, Sony lo descartó e impuso su sofisticado sensor, que ha terminado imponiéndose”.
“Es evidente que todo en la vida es cuestión de gusto”, termina comentando Ceresuela, “pero cuando se trata de tu trabajo, de tu vida, de tu profesión e, incluso, por qué no decirlo, de tu físico que la cámara sea ligera como un juguete y existan objetivos de Sony que llegan a pesar medio kilo menos que los de Canon o Nikon, la verdad es que cuando te mueves a lo largo del mundo, en aeropuertos, aviones, hoteles y circuitos, que tu equipo sea lo más ligero posible y tu mochila no acabe con tu espalda, es una ventaja”.
“La cámara es la prolongación de tu personalidad, de tu estilo artístico, es la forma de transmitir tu pensamiento, tu alma y tus ideas, es la prolongación de tu ojo y tu mente. Es el modo de interpretar lo que piensas, ves, deseas, persigues y encuadras”.
El italiano Gigi Soldano, fundador de la agencia italiana Milagro, histórico fotógrafo personal de Valentino Rossi y un auténtico mito y referente en el mundo de las carreras, siempre lleva entre sus manos una Nikon. Jamás ha tenido la tentación, pese a haberla probado, de cambiar a Sony. “En estos momentos, las tres marcas está muy igualadas y, en ese sentido, prefiero seguir vinculado a Nikon, que ha sido quien me ha dado la vida, ha reconocido siempre mi trabajo y me ofrece una asistencia inmejorable”.
Soldano, además, considera que “la cámara es la prolongación de tu personalidad, de tu estilo artístico, es la forma de transmitir tu pensamiento, tu alma y tus ideas, es la prolongación de tu ojo y tu mente. Es el modo de interpretar lo que piensas, ves, deseas, persigues y encuadras”.
Por supuesto, Soldano, más que nadie, más y mejor que los ‘nativos digitales’, siente cierta nostalgia por la época analógica. “Era una época de incertidumbre, hasta que no veías la fotografía revelada, no sabías que tenías la imagen ideal y, desde luego, eran demasiadas las veces que la foto tenía un problema de foco, diafragma, velocidad o sensibilidad de la película. Ahora, la cámara, sea Sony, Canon o Nikon, se encarga de todo, se cuida de la técnica y te garantiza (casi) la perfección en cada disparo o ráfaga de fotos. Y, encima, una milésima de segundo después de disparar, si quieres, puedes ver, en el visor, la imagen que acabas de captar. Es otro mundo, otro trabajo, aunque el ojo y tu creatividad sigue siendo la clave”.
El andaluz Jesús Robledo, socio del italiano Alex Farinelli, fotógrafos de Ducati, cree que Canon le ofrece un material exquisito a la altura de la mejor tecnología. “He trabajado toda la vida con Canon y, sobre todo, he recibido un trato prioritario por parte de la marca. Pese a ser una cámara más pesada y voluminosa, me encanta porque me da estabilidad y no me importa cargar con el equipo en los viajes, aunque sea mucho más pesado y menos agradable de trasladar”.

Alex Rins se ajusta los guantes en la parrilla de MotoGP. / JESÚS ROBLEDO
Se diría que Robledo, que se conoce y es amigo de todos los pilotos españoles porque empezó con ellos hace muchos, muchos, años en los campeonatos de España, se encuentra entre los dos mundos, el que lideran, por ejemplo, Ceresuela y Farinelli, dos auténticos locos de la tecnología que representa Sony, y los amantes de las viejas, ya recicladas, ya actualizadas, cámaras Canon y Nikon. Ni que decir tiene que todos ellos cruzan bromas continuamentepara que unos y otros se cambien a Sony.
“Yo no cuestiono en ningún momento el salto tecnológico que dio en su momento Sony, todo lo contrario, incluso elogio que provocase el despertar de las otras marcas”, cuenta el fotógrafo jerezano. “Yo lo que defiendo es que, si Canon y, en su caso, también Nikon, ya están casi a la misma altura de Sony, no veo la necesidad de cambiar de cámara y ópticas, entre otras cosas porque ese cambio no es un cambio tan sencillo pues lleva emparejado un cambio de estilo fotográfico y otra manera de trabajar”.
Robledo coincide con Soldano y Ceresuela al defender que la cámara se ha convertido en la prolongación del pensamiento y la creatividad del fotógrafo. “No solo es la prolongación del brazo sino, también, del ojo, de la idea que llevas en la cabeza”. Y, por tanto, “cuando creas una unión de ese nivel y, sobre todo, tratándose de tu profesión, es difícil cambiar de compañera”.
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Cortesía de El Periodico
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