El antiguo Egipto constituye uno de los períodos históricos más fascinantes de la antigüedad. Célebre por su vasta historia y su cultura material, suele percibirse como el resultado del dominio, en gran medida, de figuras masculinas relevantes como los faraones y los altos funcionarios. Sin embargo, las mujeres de las elites, en especial las reinas y faraonas, desempeñaron roles significativos que han sido subrepresentados en la historiografía tradicional. Exploramos cómo la historiografía, la divulgación y la cultura popular han tratado el estudio de estas destacadas mujeres en comparación con sus contrapartes masculinas.
La invisibilización de las reinas en la historiografía tradicional
La historia la escriben los hombres
La historiografía tradicional ha tendido a centrarse en las figuras masculinas. Por el contrario, ha relegado a las mujeres, atribuyéndoles roles secundarios, menores o complementarios respecto a los varones. Esta tendencia ha provocado el oscurecimiento de las contribuciones de las reinas y faraonas en la narrativa histórica.
Según diversos estudios, la historiografía ha considerado al varón como el protagonista de la historia hasta fechas relativamente recientes. Esta elección ha llevado a que se invisibilice de forma sistemática a la otra mitad de la humanidad.
El caso de Hatshepsut
Un ejemplo de esta omisión se ve representada en la figura de Hatshepsut, una reina-faraón de la dinastía XVIII que gobernó durante 22 años. A pesar de su exitoso reinado y de ser una de las pocas mujeres en ostentar el título de faraón en el antiguo Egipto, su memoria fue deliberadamente borrada por sucesores que desearon minimizar su legado.
Este acto de damnatio memoriae refleja la intención consciente de eliminar a las mujeres del relato histórico dominante. Aunque Hatshepsut se reconoce, en la actualidad, como una de las mujeres que más tiempo gobernó en el trono de las Dos Tierras, su figura también ha sido objeto de interpretaciones que buscaban empequeñecer su papel en la historia egipcia.

Reinas y faraonas en la divulgación y la cultura popular
La divulgación y la cultura popular han mostrado un interés selectivo hacia ciertas reinas egipcias. Mientras ha destacado figuras como Nefertiti, otras líderes relevantes han sido prácticamente olvidadas. Este enfoque selectivo perpetúa una visión limitada del papel de las mujeres en la historia de Egipto.
Nefertiti se ha convertido en un icono popular principalmente por su belleza, inmortalizada en el famoso busto que se descubrió en 1912. Aunque su imagen reconocible ha influido de forma profunda en la cultura popular contemporánea, su rol político y religioso como esposa del faraón Akenatón y posible co-regente ha sido menos explorado. Cierto, el busto de Nefertiti se ha convertido en “una de las imágenes más admiradas y copiadas del antiguo Egipto”. Se percibe como un “icono de la belleza internacional”, pero ¿qué hay de su labor pública, religiosa y política?

Comparación con el tratamiento de los faraones masculinos
Los faraones masculinos han sido objeto de extensos estudios y representaciones en la historiografía, la divulgación y la cultura popular. Sus logros, batallas y monumentos han sido ampliamente documentados y celebrados. En contraste, las reinas y faraonas han recibido una atención desigual. Las contribuciones de las reinas, faraonas y líderes femeninas han sido minimizadas o interpretadas a través de una visión capciosa que enfatiza aspectos superficiales como la belleza o las relaciones personales.
Por ejemplo, a Tutmosis III se le reconoce por sus campañas militares que le permitieron expandir el imperio egipcio, y su figura ha sido ampliamente estudiada y celebrada en la historiografía. En contraste, reinas como Sobekneferu, quien gobernó al final de la dinastía XII, han recibido una menor atención y sus logros se han visto eclipsados por los de sus homólogos masculinos.

Una perspectiva crítica desde los estudios de género
La aplicación de una perspectiva de género en el estudio de la historia egipcia revela cómo las estructuras patriarcales han influido en la representación y la valoración de las mujeres en posiciones de poder. La tendencia a destacar aspectos como la belleza, los amoríos o la supuesta insidia de las reinas refleja una visión androcéntrica que busca reducir su agencia política y su capacidad de liderazgo.
Además, la falta de documentación sobre las mujeres en Egipto, especialmente aquellas fuera de la élite, dificulta una comprensión completa de su papel en la sociedad. Esta ausencia de información puede considerarse, en sí misma, una manifestación de la marginalización histórica de las mujeres.
¿Dónde están las reinas desaparecidas de Egipto? Cómo recuperar su memoria
La historiografía, la divulgación y la cultura popular han contribuido, en parte, a la invisibilización y la representación sesgada de las reinas y faraonas del antiguo Egipto. Mientras que los faraones masculinos se han estudiado ampliamente y sus logros celebrados, las mujeres en el poder han sido objeto de interpretaciones limitadas que a menudo enfatizan aspectos superficiales.
La aplicación de una perspectiva de género crítica es esencial para reevaluar estas narrativas y reconocer plenamente las contribuciones de las mujeres en la historia egipcia. Las nuevas generaciones de historiadoras, arqueólogos y divulgadoras están apostando por rescatar del olvido a mujeres de gran relevancia política. Descubrimientos recientes como la tumba de Teti Sheri y el busto de mármol de Taposiris Magna que podría representar a Cleopatra prueban que una historia sin mujeres es una historia incompleta.
Referencias
- Cooney, Kara. 2023. Mujeres que gobernaron el mundo: la fascinante historia de las seis faraonas más poderosas del antiguo Egipto. Madrid: Pinolia.

Cortesía de Muy Interesante
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