El tabú alimentario que prohíbe el consumo de carne de cerdo es una práctica arraigada en diversas culturas y religiones a lo largo de la historia. De particular prominencia en el judaísmo y el islam, este rechazo del cerdo ha generado un sinfín de interpretaciones y debates. A pesar de las explicaciones religiosas y simbólicas, las razones detrás de este tabú resultan complejas y, sobre todo, nebulosas. A continuación, exploraremos los mitos y realidades históricas vinculadas a la prohibición del consumo de carne de cerdo, buscando desentrañar las razones que han perpetuado esta práctica durante siglos.
La domesticación del cerdo en el Levante
Algunos estudios recientes han examinado la historia del cerdo en el sur del Levante mediterráneo, desde el Paleolítico hasta la época islámica, a través de un enfoque biométrico. Los hallazgos más relevantes incluyen evidencia sobre la domesticación local del cerdo, cambios genéticos en la Edad del Hierro y un aumento significativo en su consumo durante el periodo romano
Así, se identificaron las primeras evidencias de domesticación en el Precerámico Neolítico C (7000-6400 a.C.) en el sitio de Motza, donde los patrones de caza y cría indican un manejo temprano de jabalíes con características morfológicas propias de la domesticación. Existe cierta polémica sobre si la domesticación del cerdo fue un proceso local o si los primeros cerdos domesticados fueron importados de Mesopotamia, donde la domesticación ocurrió entre el 8000 y el 7500 a.C. En cualquier caso, durante el Neolítico Tardío los cerdos ya formaban parte del paquete agropecuario en regiones del norte de Israel, Líbano y el valle del Jordán.
¿Cómo se formó el tabú del consumo de carne porcina? Algunas hipótesis
La economía del cerdo
Si el registro arqueológico prueba que la carne porcina fue un alimento habitual en Oriente Próximo durante la antigüedad, ¿por qué se dejó de consumir? La cuestión sigue sin resolverse, aunque existan varias propuestas interpretativas al respecto.
El cerdo, a diferencia de otros animales domesticados, lanza algunos retos en ciertos entornos. En las regiones áridas y semiáridas del Medio Oriente, la crianza del cerdo resulta menos viable, ya que es un animal que necesita agua y sombra. Comparado con el ganado ovino o caprino, el cerdo presenta menor eficiencia y rentabilidad económica. Esta limitación geográfica podría haber influido en la percepción del cerdo como un animal menos valioso y, por ende, menos apto para el consumo.
Además, el cerdo es susceptible de padecer diversas enfermedades, algunas de las cuales pueden transmitirse a los humanos. En la antigüedad, la asociación entre el consumo de carne de cerdo y ciertas dolencias pudo haber contribuido a su evitación. La triquinosis, una enfermedad parasitaria transmitida por el consumo de carne de cerdo cruda o mal cocida, es un ejemplo de riesgo sanitario que pudo haber influido en la conformación del tabú.
No todos los estudiosos aceptan estas explicaciones tradicionales, sin embargo. Algunos, como Philippe Guillaume, han refutado las hipótesis de la inadecuación del clima próximo-oriental para la crianza de cerdos, la presencia de parásitos y el bajo rendimiento económico. De hecho, las fuentes históricas confirman que se criaron y consumeron cerdos en Mesopotamia y el Levante durante siglos. Estudios arqueológicos recientes indican que las proporciones de huesos de cerdo varían significativamente entre diferentes sitios y períodos en el Levante. Por ejemplo, algunos sitios urbanos costeros muestran un mayor consumo de cerdo en comparación con los sitios rurales o de las tierras altas.

Interpretaciones religiosas y simbólicas
Las religiones abrahámicas, sobre todo el judaísmo y el islam, prohíben de manera explícita el consumo de carne de cerdo. En el Levítico 11: 7-8, por ejemplo, se declara impuro al cerdo, y se establece la prohibición de consumir su carne que aún mantienen los judíos observantes. De manera similar, el Corán prohíbe el consumo de carne de cerdo en varios versículos (por ejemplo, 2: 173, 5: 3, 6: 145) que la clasifican haram, esto es, “prohibida”.
Las interpretaciones religiosas varían, pero algunas sugieren que el cerdo se considera impuro debido a sus hábitos alimenticios. Al ser omnívoro, el cerdo consume una amplia variedad de alimentos, incluyendo carroñas y desperdicios, lo que podría haber generado una asociación con la impureza y la falta de higiene. Otros argumentan que la prohibición deriva de un propósito simbólico: funcionaría como una prueba de obediencia a la voluntad divina y como un marcador de identidad religiosa.
Factores socioculturales
Más allá de las explicaciones religiosas y sanitarias, los factores socioeconómicos y culturales también desempeñan un papel importante en la formación del tabú del cerdo. En algunas sociedades, el cerdo pudo haberse asociado con las clases sociales bajas o con prácticas agrícolas consideradas menos deseables. La crianza de cerdos en entornos urbanos, por ejemplo, podría haber generado problemas de higiene y contaminación, reforzando así la percepción negativa hacia este animal.
Otras hipótesis apuntan que el tabú del cerdo pudo servir como un mecanismo de diferenciación cultural. Al prohibir el consumo de un alimento común en una determinada cultura, un grupo religioso o étnico puede reforzar su identidad y cohesión interna. Una propuesta interpretativa apunta a que la prohibición del consumo de cerdo en Israel se originó en la Edad del Hierro I como una reacción a los hábitos alimenticios de los filisteos. Por tanto, en el contexto del Medio Oriente, donde el judaísmo y el islam surgieron en competencia con otras religiones y culturas, la prohibición del cerdo pudo haber servido como un símbolo de distinción y fidelidad a la propia fe.

Mitos y realidades del tabú del cerdo
Es importante distinguir entre los mitos y las realidades que rodean el tabú del cerdo. Uno de los mitos más comunes sostiene que la prohibición deriva únicamente en razones sanitarias. Si bien es cierto que el cerdo puede ser portador de enfermedades, la prohibición religiosa va más allá de la simple prevención de riesgos sanitarios. De hecho, muchas otras culturas consumen carne de cerdo de manera segura mediante prácticas de crianza y procesamiento adecuadas.
Otra idea errónea afirma que el tabú del cerdo no es más que una práctica irracional o primitiva. Sin embargo, la prohibición del cerdo puede entenderse como una respuesta adaptativa a las condiciones ambientales, económicas y sociales de ciertas regiones y épocas. Además, el tabú cumple funciones sociales y culturales importantes, como la demarcación de la identidad grupal y la reafirmación de valores religiosos.

Una práctica con múltiples implicaciones
El tabú de comer carne de cerdo es un fenómeno complejo que no puede reducirse a una única explicación. Si bien las razones religiosas y simbólicas guardan importancia, es fundamental considerar los factores ambientales, económicos, sanitarios y culturales que han contribuido a su formación y persistencia. La prohibición del consumo de la carne cerdo ilustra cómo las prácticas alimentarias se arraigan en la historia y la identidad de un grupo humano. Al comprender los mitos y realidades que subyacen a este tabú, podemos apreciar la diversidad y complejidad de las culturas humanas y sus relaciones con el mundo natural.
Referencias
- Guillaume, Phillipe. 2018. “Debunking the Latest Scenario on the Rise of the Pork Taboo’.” Études et Travaux (Institut des Cultures Méditerranéennes et Orientales de l’Académie Polonaise des Sciences), 31: 145-166. DOI: 10.12775/EtudTrav.31.008
- Lawler, Andrew. 2025. “On the Origin of the Pork Taboo”. Archaeology Magazine. URL: https://archaeology.org/issues/march-april-2025/letters-from/on-the-origin-of-the-pork-taboo/
- Price, Max D. 2020. Evolution of a Taboo: Pigs and People in the Ancient Near East. Oxford University Press.
- Price, Max D., Lee Perry-Gal y Hagar Reshef. 2023. “The Southern Levantine pig from domestication to Romanization: A biometrical approach.” Journal of Archaeological Science, 157. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jas.2023.105828
Cortesía de Muy Interesante
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