Preocupa a especialistas de la salud mental que padres y madres de familia han expresado que sus hijas e hijos parecieran no tener límites con el uso de dispositivos móviles. Dinora Partida directora del instituto Marakame, informó que se han acercado a esta institución para preguntar si es posible tratar esta situación.
“Considero que papás y mamás tienen que hacer una labor de concientización porque esos pequeños ahorita son celulares, juegos que parecen inofensivos van con tendencia para la ludopatía” dijo la directora del Marakame.
La especialista aseguró que estos dispositivos pueden modificar la mente de los menores de edad, sobre todo cuando son usados de manera desmedida.
“Se ha comprobado científicamente que causa estragos a nivel prefrontal donde los niños llevan a cabo sus acciones ejecutivas o decisiones ‘no me molesto, si me molesto o me regulo no pueden hacerlo’ porque esto los altera es muy grave el uso de celulares y tabletas en los pequeños” insistió Dinora Partida.

Los padres pueden evitar que sus hijos padezcan por la tecnología
La directora indicó que no hay aún lugar especializados que puedan tratar esta condición, pero que los padres pueden actuar por medio de la prevención para evitar que se generen conductas poco sanas para los niños y niñas de Nayarit.
Destacó que es labor de los padres de familia poner límites y cuidar a los niños y niñas para evitar que pasen por este tipo de situaciones. Hablar con ellos, establecer horarios de juegos e incluso hacerlos tener actividades al aire libre permite que se vayan desconectando del mundo virtual.
No se trata de negarles por entero del acceso a la red, sino de brindarles herramientas para que puedan pasar el tiempo sin tener que estar conectados a los dispositivos y así no generar tendencias que los alejen de la realidad.

La salud mental de los niños está en juego por los teléfonos celulares
Además de esto, indicó que los niños que se exponen a este tipo de aparatos sin ningún tipo de límite suelen volverse más retraídos, poco colaborativos e inclusive aislados de los demás.
“Si los pequeños no son orientados de regular o autogestionar sus emociones todo puede suceder, no como bien, como de más o no como me aíslo entre otras actividades antisociales. No quieren convivencia porque están en su mundo”.
Terminó diciendo que los menores que viven con esta condición suelen ser estigmatizados, debido a que no llevan a cabo tendencias de comportamiento funcionales porque no tienen la capacidad de trabajar ni de tomar decisiones.
Cortesía de El Heraldo de México
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