Estos antiguos sirios comían mejor que tú: hace 4.000 años ya seguían una dieta mediterránea rica en fibra, vegetales y baja en grasas animales

Durante más de dos mil años, los habitantes de una antigua ciudad costera en la actual Siria mantuvieron unos hábitos alimenticios que hoy nos resultan sorprendentemente familiares. Un nuevo estudio científico ha permitido reconstruir con una precisión inédita cómo era la dieta de los pobladores de Tell Tweini, una urbe que prosperó desde la Edad del Bronce hasta bien entrada la Edad del Hierro. Lo fascinante es que su forma de alimentarse se parece mucho a lo que hoy conocemos como “dieta mediterránea”.

Un laboratorio natural de más de dos milenios

Tell Tweini no es una ciudad cualquiera. Situada cerca de la costa de Jableh, en Siria, este enclave fue uno de los grandes puertos del antiguo reino de Ugarit y estuvo habitado de forma continua desde el año 2600 a.C. hasta al menos el 500 a.C. Esta longevidad ha convertido al yacimiento en un punto de observación privilegiado para entender cómo cambió la vida cotidiana a lo largo de los siglos en el norte del Levante.

Un equipo internacional de arqueólogos y científicos ha analizado más de 600 muestras de semillas, huesos de animales y restos humanos hallados en el yacimiento. La clave de este estudio ha sido la aplicación de análisis isotópicos, una técnica que permite rastrear los elementos químicos que componen los tejidos antiguos y, a partir de ellos, reconstruir los alimentos que comieron, cómo los cultivaron y cómo criaron a sus animales.

El resultado es un mapa nutricional y agrícola de una sociedad antigua, que no solo nos habla de lo que comían, sino también de cómo se adaptaban al entorno, a los cambios climáticos y a los desafíos sociales de cada época.

Ubicación de Tell Tweini en el actual territorio sirio, dentro de la región oriental del Mediterráneo
Ubicación de Tell Tweini en el actual territorio sirio, dentro de la región oriental del Mediterráneo. Fuente: Fuller et al., PLoS ONE (2024)

Pan, vino, aceite… y algo de carne

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que la dieta de los habitantes de Tell Tweini durante la Edad del Bronce Medio (aproximadamente entre el 2000 y el 1600 a.C.) estaba basada en alimentos que siguen siendo fundamentales hoy en día en las cocinas del Mediterráneo oriental: trigo, cebada, uvas, aceitunas y legumbres.

Los restos humanos analizados muestran bajos niveles de nitrógeno, un marcador que indica un consumo reducido de carne y una alimentación principalmente vegetal. Sin embargo, también se encontraron restos de cabras, ovejas y vacas que sugieren que estos animales formaban parte del menú, aunque probablemente con un consumo ocasional. Además, la leche y los productos lácteos derivados habrían sido parte regular de la dieta, aunque en pequeñas cantidades.

El resultado es una dieta que hoy calificaríamos como “equilibrada”, rica en fibra, baja en grasas animales y con una diversidad vegetal considerable. Una forma de comer que muchos nutricionistas actuales considerarían ejemplar.

Agricultura resiliente frente a un clima cambiante

El estudio también aporta información sobre las estrategias agrícolas de la época. Por ejemplo, las uvas cultivadas en Tell Tweini muestran signos de haber recibido abundante agua a lo largo de los siglos. Este dato no solo indica la importancia del vino en la cultura local, sino también una atención especial en su cultivo, incluso en tiempos de sequía.

Los cereales, por su parte, muestran valores isotópicos compatibles con el uso regular de fertilizantes orgánicos, como estiércol animal. Esto sugiere una agricultura bastante intensiva para la época, planificada para mantener el rendimiento incluso en condiciones ambientales adversas.

Algunos de los alimentos que consumían los antiguos sirios en esta zona
Algunos de los alimentos que consumían los antiguos sirios en esta zona. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Y es que, durante la ocupación de Tell Tweini, la región vivió al menos dos importantes eventos climáticos: uno en torno al año 2200 a.C. y otro hacia el 1200 a.C. Ambos episodios provocaron sequías prolongadas y desestabilización en otras partes del Mediterráneo. Sin embargo, la continuidad de la ocupación en Tell Tweini sugiere que la comunidad fue capaz de adaptarse, probablemente gracias a sus prácticas agrícolas avanzadas, el acceso a humedales cercanos y una economía diversificada.

Los análisis también revelan una sociedad abierta al comercio y a las influencias externas. Por ejemplo, durante la Edad del Bronce Tardío, Tell Tweini formó parte del reino de Ugarit, una potencia marítima que mantenía intensas relaciones con Chipre, Egipto, Anatolia y Mesopotamia.

La presencia de objetos de lujo importados, como cerámicas chipriotas y utensilios de bronce, sugiere que la ciudad era un nodo importante en las redes comerciales del Mediterráneo oriental. Esta posición estratégica no solo le proporcionaba recursos, sino también una notable estabilidad, incluso tras la caída de Ugarit a manos de los llamados “Pueblos del Mar” en el siglo XII a.C.

En la Edad del Hierro, a pesar de nuevas destrucciones y transformaciones, Tell Tweini continuó siendo un centro de producción agrícola, especialmente de aceite de oliva y vino. Las instalaciones de prensado halladas en las casas indican que estas actividades eran esenciales en la economía local.

¿Una “dieta mediterránea” antes de la dieta mediterránea?

Resulta sorprendente pensar que una forma de alimentarse tan antigua tenga tantos paralelismos con lo que hoy en día promovemos como un modelo saludable. Aunque los antiguos habitantes de Tell Tweini no tenían conocimiento de conceptos como colesterol, antioxidantes o dieta equilibrada, su modo de vida, basado en productos locales, vegetales y poco procesados, coincide con muchas de las recomendaciones actuales.

Pero más allá de lo nutricional, esta dieta habla de una forma de vida sostenible, conectada con el territorio y adaptada a los ciclos de la naturaleza. Una cultura alimentaria que no solo servía para sobrevivir, sino que también reflejaba la identidad de una comunidad resistente, creativa y profundamente arraigada a su entorno.

A la izquierda, estructuras domésticas de las edades del Bronce e Hierro halladas en el sector A; a la derecha, tumba de la Edad del Bronce Medio con cerámicas chipriotas
A la izquierda, estructuras domésticas de las edades del Bronce e Hierro halladas en el sector A; a la derecha, tumba de la Edad del Bronce Medio con cerámicas chipriotas. Ambas imágenes tomadas por Joachim Bretschneider. Fuente: Fuller et al., PLoS ONE (2024)

Una historia que aún se escribe

Este estudio no solo enriquece nuestro conocimiento sobre el pasado del Levante, sino que también plantea preguntas relevantes para el presente. ¿Qué podemos aprender de sociedades que supieron mantener una dieta saludable en contextos de crisis climática? ¿Hasta qué punto los modelos alimentarios actuales beben de tradiciones milenarias?

Gracias a la ciencia arqueológica y al uso de técnicas cada vez más sofisticadas, hoy podemos acercarnos a los detalles íntimos de civilizaciones que vivieron hace más de 4.000 años. Y lo que descubrimos, en ocasiones, no es tan distinto de lo que vivimos ahora.

Referencias

  • Fuller BT, Riehl S, Linseele V, Marinova E, De Cupere B, et al. (2024) Agropastoral and dietary practices of the northern Levant facing Late Holocene climate and environmental change: Isotopic analysis of plants, animals and humans from Bronze to Iron Age Tell Tweini. PLOS ONE 19(6): e0301775. DOI: 10.1371/journal.pone.0301775

Cortesía de Muy Interesante



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