Estudio genómico revela cómo el ser humano movió a los cerdos por el Pacífico hace 50.000 años

Durante miles de años, los seres humanos no solo han migrado y ocupado nuevos territorios, sino que también han transportado consigo una serie de plantas y animales. Esta costumbre, que ha dado forma a muchos ecosistemas actuales, se vuelve especialmente fascinante cuando hablamos de especies que, a simple vista, parecerían haber llegado por medios propios. Un ejemplo claro es el del cerdo, presente hoy en muchas islas del Pacífico, incluso en aquellas que están muy alejadas de los continentes.

Un nuevo estudio genómico, con colaboración internacional, ha analizado el ADN de más de 700 cerdos modernos y antiguos para reconstruir su historia en la región del Pacífico. Publicado por Laurent Frantz y un equipo multidisciplinar, el trabajo aporta una visión detallada y rigurosa de cómo los cerdos fueron transportados por grupos humanos en múltiples oleadas, desde hace decenas de miles de años hasta tiempos históricos. El estudio no solo revela movimientos humanos a través del genoma porcino, sino que también plantea preguntas sobre la conservación, la domesticación y el impacto humano en la biodiversidad regional.

El cerdo que cruzó el mundo

La presencia de cerdos en islas remotas como Vanuatu o Nueva Caledonia parecía desconcertante, dado que su distribución natural está limitada al oeste de una importante frontera biogeográfica conocida como la Línea de Wallace. Esta barrera, identificada por Alfred Russel Wallace en el siglo XIX, separa la fauna de Asia de la fauna de Australasia. Según esta división, los cerdos (del género Sus) no deberían encontrarse de forma natural más allá de ciertos puntos en Indonesia.

Sin embargo, el nuevo análisis genético demuestra que los cerdos actuales en Wallacea, Melanesia, Micronesia y Polinesia son el resultado de una compleja mezcla de linajes, y que esta expansión se debió claramente a la acción humana. Según el artículo original, “la translocación humana de especies de cerdo no nativas […] ha alterado significativamente los ecosistemas locales”.

Mapa y análisis genético muestran cómo los cerdos se dispersaron por el Pacífico a través de migraciones humanas. Fuente: Science

La primera dispersión: cerdos antes de la agricultura

Uno de los descubrimientos más sorprendentes del estudio es que ya existían evidencias de transporte de cerdos hace más de 4.000 años, antes de la llegada de la agricultura a muchas de estas islas. Incluso se sugiere una relación mucho más antigua: el hallazgo de restos del cerdo verrugoso (Sus celebensis) fuera de su hábitat natural en Sulawesi, concretamente en la isla de Flores, sugiere que pudo haber sido movido por cazadores-recolectores hace hasta 50.000 años .

Este dato se refuerza con el descubrimiento de la pintura figurativa más antigua del mundo, en Sulawesi, que muestra precisamente un cerdo verrugoso. Esta conexión entre humanos y cerdos sugiere no solo convivencia, sino una interacción activa y significativa: los animales no solo eran cazados, sino probablemente criados o gestionados como parte del entorno.

La expansión austronesia y el cerdo doméstico

A partir de hace unos 4.000 años, con la expansión de las poblaciones austronesias desde el sur de China y Taiwán, los cerdos domésticos comenzaron a formar parte de un paquete de domesticación que incluía también cultivos y herramientas. El estudio demuestra que la mayoría de los cerdos hallados en Melanesia, Polinesia y Micronesia descienden genéticamente de cerdos domésticos procedentes de Asia oriental, especialmente del sur de China y Taiwán.

Además, los autores indican que, aunque estos animales pudieron cruzarse con otras especies locales en Wallacea (como el ya mencionado Sus celebensis), los cerdos que llegaron más al este del Pacífico no muestran señales de este mestizaje. Esta falta de mezcla genética coincide con lo que se sabe sobre los grupos humanos austronesios: durante la primera fase de su expansión, tampoco hubo mezcla con poblaciones locales.

Rastros en los dientes y en el genoma

Además del análisis genómico, el equipo realizó un estudio morfométrico sobre más de 700 molares, tanto antiguos como modernos. A través del análisis de forma dental, se identificó un patrón específico conocido como “forma del Pacífico”, que se asocia con una variedad concreta de cerdo doméstico. Este tipo de diente se encuentra sobre todo en ejemplares de Oceanía, pero también aparece ocasionalmente en lugares tan diversos como Borneo, Taiwán o incluso Laos .

A pesar de estas coincidencias, el trabajo demuestra que ni el perfil genético ni la forma dental por sí solos bastan para establecer con certeza la procedencia de los animales. Solo combinando ambos enfoques es posible reconstruir una historia migratoria coherente, que implica múltiples oleadas, eventos de mestizaje y momentos de aislamiento genético.

La huella colonial

El estudio también revela la influencia más reciente de los colonizadores europeos en la diversidad genética de los cerdos del Pacífico. A partir del siglo XIX, los cerdos europeos comenzaron a introducirse en la región, especialmente en Filipinas, Nueva Guinea y Nueva Caledonia. Hoy en día, en muchas de estas zonas, los cerdos locales muestran una mezcla importante de herencia europea.

Este fenómeno tiene implicaciones tanto para la conservación como para la identidad cultural. En algunos lugares, los cerdos introducidos en tiempos coloniales han desplazado a variedades locales o las han absorbido genéticamente. En otros casos, conviven especies ferales, híbridas y domésticas, con significados culturales distintos: de animales sagrados a plagas agrícolas.

El ADN de cerdos modernos conecta con restos antiguos, revelando rutas de dispersión por Oceanía. Fuente: Science

¿Qué significa “nativo”?

Uno de los debates más interesantes que abre este estudio es el concepto de “natividad”. ¿Cuándo un animal introducido por humanos deja de ser “foráneo”? Si una población de cerdos fue transportada hace más de 3.000 años y desde entonces se ha adaptado al entorno local, ¿puede considerarse autóctona?

El artículo propone que en regiones tan profundamente transformadas por la actividad humana como Wallacea y Oceanía, las categorías tradicionales de “nativo” e “invasor” pueden resultar insuficientes. Como señala uno de los autores citados en artículos divulgativos sobre el estudio, hay especies que, aunque introducidas por humanos, han desempeñado un papel crucial en los ecosistemas durante milenios.

Una historia en movimiento

Los resultados del estudio ponen en evidencia que la historia de los cerdos en el Pacífico es una historia humana. Desde cazadores-recolectores que cruzaban brazos de mar hasta agricultores que llevaban animales domesticados a nuevas tierras, el movimiento de los cerdos refleja los caminos recorridos por quienes los llevaron consigo.

Además, la investigación demuestra que el estudio del ADN animal puede ser una poderosa herramienta para reconstruir los movimientos humanos en épocas en que no existían registros escritos. En este caso, la genética porcina ha revelado rutas, contactos y adaptaciones culturales que estaban parcialmente ocultas hasta ahora.

Referencias

  • David W. G. Stanton et al. ,Genomic and morphometric evidence for Austronesian-mediated pig translocation in the Pacific. Science 391,eadv4963(2026). DOI:10.1126/science.adv4963.

Cortesía de Muy Interesante



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