Festival de la Rosca de Reyes 2026: sabores inesperados y entrada gratis en CDMX

Hay tradiciones que no se cuestionan: se esperan. La Rosca de Reyes es una de ellas. Cada enero marca el cierre simbólico de las fiestas decembrinas y, al mismo tiempo, el primer gran pretexto gastronómico del año. En 2026, ese ritual se traslada al espacio público con el Festival de la Rosca de Reyes, Café, Cacao y Chocolate Mexicano, un encuentro que pone al pan dulce en el centro de la conversación culinaria.

La promesa es clara: entrada gratis, diversidad de propuestas y una experiencia pensada para recorrer, probar y repetir. Nada de prisas ni solemnidad; aquí el protagonista es el antojo compartido.

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Dónde y cuándo ir al Festival de la Rosca de Reyes 

El festival se llevará a cabo los días 3 y 4 de enero, en un horario amplio que invita a ir con calma: de 11:00 a 19:00 horas. La sede será Huerto Roma Verde, un espacio que se ha consolidado como punto de encuentro para proyectos gastronómicos y culturales en la ciudad.

Dirección: Jalapa 234, Centro Urbano Pdte. Juárez, Roma Sur, Cuauhtémoc, 06760 Ciudad de México.

Rosca de Reyes.Freepik

Mucho más que la rosca tradicional

Aunque la rosca clásica sigue siendo el ancla emocional del evento, el festival amplía el panorama. Habrá roscas tradicionales, rellenas, de sabores poco convencionales y también opciones veganas, pensadas para un público cada vez más diverso. La idea no es reemplazar la tradición, sino expandirla.

A la par, el recorrido se complementa con chocolate caliente artesanal y café de especialidad, dos acompañantes naturales que convierten cada rebanada en una experiencia completa. Pan, cacao y café: la trilogía que inaugura el calendario gastronómico del año.

La rosca: un pan con historia milenaria

Aunque en México se vive como una tradición profundamente local, la Rosca de Reyes tiene un origen mucho más antiguo y global. Su forma circular remite al solsticio de invierno, celebrado desde tiempos paganos como el nacimiento de la luz. En civilizaciones como la persa, la egipcia o la romana, se elaboraban panes redondos con miel y frutos secos, dentro de los cuales se escondía un elemento que otorgaba fortuna simbólica a quien lo encontraba.

Con el tiempo, la Iglesia cristianizó estas celebraciones bajo la festividad de la Epifanía. Fue en Europa —particularmente en Francia y España— donde el pan se cubrió con frutas escarchadas y el antiguo haba se transformó en un pequeño muñeco, dando origen a la dinámica que hoy conocemos.

De magos a “reyes”

Un dato que suele pasar desapercibido: los llamados Reyes Magos no eran reyes. Los textos bíblicos los describen como magos o sabios de Oriente, estudiosos de los astros y del conocimiento espiritual. El título real llegó siglos después, durante la Edad Media, cuando la Iglesia les otorgó estatus de realeza como símbolo de poder y devoción.

En México, la tradición se arraigó con una carga social propia: quien encuentra el muñequito adquiere un compromiso simbólico que desemboca, semanas después, en los tamales del Día de la Candelaria. Comer rosca no es solo comer pan: es aceptar el juego colectivo de la cocina ritual.

Cortesía de El Economista



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