
La cuesta de enero y el Blue Monday, considerado el “día más triste del año” reabren la conversación sobre el bienestar emocional en el ámbito laboral, lo que pone sobre la mesa el papel que juega la flexibilidad en las oficinas.
Enero es, tradicionalmente, uno de los meses más complejos para la salud emocional y financiera. Al regreso acelerado a la rutina laboral se suman las deudas acumuladas y la presión por retomar metas personales. Este contexto impacta directamente en la forma en que las personas viven su jornada laboral.
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De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, 37% de la población en México reporta un nivel alto de estrés financiero, mientras que 31% ha experimentado impactos psicológicos asociados.
Los datos muestran que el equilibrio en la vida de los trabajadores se vincula con la oficina. Un estudio realizado por WeWork y PageGroup confirma que 67% de los trabajadores en México percibe un impacto positivo en su bienestar cuando cuenta con esquemas laborales flexibles.
“Hoy más que nunca, el bienestar laboral está estrechamente ligado a la flexibilidad y al diseño de los espacios de trabajo. En meses como enero, cuando el estrés financiero y emocional se intensifica, ofrecer esquemas más humanos y adaptables no solo mejora la experiencia del colaborador, también fortalece la resiliencia y el desempeño de las empresas”, comentó Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica.
Movilidad
Este efecto positivo de la flexibilidad en las oficinas se relaciona principalmente con un mejor balance entre vida personal y trabajo, mayor productividad y una dinámica de equipo más saludable.
A ello se suma un factor clave: el tiempo y el costo de los traslados, que son una de las principales fuentes de desgaste físico, emocional y económico.
El regreso diario a trayectos extensos implica gasto en transporte, gasolina y comidas fuera de casa. Estos costos adicionales se acumulan justo después de la temporada decembrina, lo que genera un círculo de estrés que impacta directamente la salud mental.
No resulta casual que 89% de los trabajadores identifique el tiempo de traslado como la mayor desventaja del trabajo presencial. A este factor le siguen el costo económico asociado a la movilidad y la reducción del tiempo personal, elementos que influyen en la percepción del bienestar y en la satisfacción laboral.
Modelos híbridos
Ante este escenario, los modelos híbridos y el acceso a oficinas estratégicamente ubicadas se posicionan como una herramienta de alivio. Los trabajadores con estos esquemas que combinan actividades laborales presenciales y remotas perciben menor estrés.
Claudio Hidalgo remarcó que el estrés financiero y emocional no desaparece al salir de la oficina, por lo que ignorarlo tiene un costo directo en la concentración, la toma de decisiones y la productividad.
“El reto para las empresas no solo es atraer talento, también crear condiciones que ayuden a las personas a atravesar contextos complejos, como el inicio del año, sin comprometer su bienestar”, apuntó.
El diseño es clave
En este contexto, el diseño de los espacios de trabajo también cumple un rol fundamental. Las oficinas pensadas para el bienestar, con áreas de concentración, espacios de descanso, zonas verdes y mobiliario ergonómico, favorecen la productividad y ayudan a reducir la fatiga mental en momentos de alta presión, como el arranque del año.
Así, para el talento en México, la oficina dejó de ser únicamente un lugar para cumplir horarios. Hoy se percibe como un espacio que influye de forma directa en la manera de enfrentar los retos laborales y financieros.
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Cortesía de El Economista
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