Guillermo Arriaga presenta “El Hombre” en la FIL Guadalajara y detalla su proceso narrativo


Guillermo Arriaga, en entrevista para EL INFORMADOR, conversó sobre “El hombre”, nueva novela de su autoría, que comenzó como un guion y que, después de más de dos décadas, encontró su forma final en la narrativa literaria.

Arriaga compartió que la idea original llevaba años rondándole; sin embargo, nunca logró cristalizar en cine. Durante la plática recordó la historia: “Siempre lo pensé como una película, pero por alguna razón no cuajaba como película. Con el paso del tiempo entendí que la complejidad del relato necesitaba otro formato. Me di cuenta de que no cuajaba porque requería una estructura y un lenguaje más sofisticado que no se podían expresar en una película”, expresó el autor.

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A lo largo de veinticinco años, la concepción del relato también cambió. En su versión más temprana, la historia comenzaba en Inglaterra; el libro actual inicia en Vermont. Ese giro, comentó, fue parte del proceso natural de descubrimiento que caracteriza su forma de escribir.

Una novela que se reveló sola

“El hombre” está narrada por seis voces que abarcan más de dos siglos. Arriaga señaló que esta estructura no fue planificada desde el inicio, sino que surgió durante la escritura. “No tengo una estructura predeterminada. Empieza a surgir naturalmente la historia y la narración me va demandando qué personaje tiene que aparecer, con qué lenguaje, con qué sintaxis, con qué puntuación, con qué ritmo, con qué tono”.

Agregó que no trabaja con un inicio o un final previamente definidos. “No tengo establecido ni el principio ni el final, no tengo idea de qué va a ser el final. No planeo la novela. La novela se me va revelando”. En este caso, dijo, incluso el punto de partida cambió varias veces, antes de asentarse en el movimiento que finalmente construyó la narración. “Yo pensaba que arrancaba en Inglaterra, luego pasaba a Australia y luego a Estados Unidos, y que empezaba en Vermont”.

El proceso creativo, afirmó, ocurre una vez que logra identificar por dónde avanzar. “Una vez que ya la empiezo a contar y ya veo por dónde me arranco, no paro”.

Un protagonista que se vuelve más complejo

Durante la escritura fue descubriendo dimensiones nuevas del personaje central, Henry Lloyd, cuya figura sostiene gran parte del recorrido histórico narrado en el libro. “Me descubrí que era un personaje mucho más complejo de lo que podía parecer a simple vista”, señaló. Uno de los principales retos fue que cada narrador tuviera autonomía: “Que los narradores tuvieran una historia que no solamente contara la historia del personaje principal, sino que contara una historia de ellos, que tuvieran su propio periplo”.

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Sobre la humanidad y las sombras de Henry Lloyd, Arriaga afirmó que “es un tipo con una gran visión, es un tipo monstruoso; ahí lo dice en la novela, es un monstruo visionario”. Esta condición lo lleva a tomar decisiones extremas: “Con tal de llevar a cabo su visión, es capaz de llegar a los extremos de la crueldad”.

Violencia como parte de la historia

Arriaga no rehúye los contextos violentos que atraviesan su obra. En esta ocasión, contextualiza la brutalidad dentro del siglo XIX en América. “Había que narrar la construcción de México y Estados Unidos, tenía que darme cuenta de que iba a haber un completo giro hacia la violencia. Que no podía evadir la violencia”. Añade que su literatura mantiene una relación directa con ella: “Cualquiera que haya leído un libro mío sabrá que a la violencia no le doy la vuelta, la tengo de frente siempre”, dijo Guillermo.

Un western sobre fronteras, imperios y memoria

“El hombre” es una novela polifónica que reconstruye conflictos entre apaches, mexicanos y estadounidenses durante las guerras en la frontera en el siglo XIX. La trama sigue a Henry Lloyd, quien va formando un imperio mientras enfrenta a su propia némesis: Jack Barley, un niño de once años que huye tras matar, en defensa propia, a un joven de su pueblo y después a su familia.

La historia avanza hacia el inevitable encuentro entre Lloyd y Barley, entrelazada con voces como James, raptado en África y convertido en uno de los hombres cercanos a Lloyd; Jeremiah, quien rehúsa hablar la lengua de los esclavistas; Virginia, heredera de una plantación en Alabama; y Rodrigo, un joven mexicano en un Texas donde la frontera se vuelve difusa.

El libro sigue los rastros de la fortuna de Lloyd y de sus descendientes hasta el presente, explorando episodios relacionados con el origen del capitalismo estadounidense, la configuración política del siglo XIX, disputas territoriales y la herida de la esclavitud.

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AS

Cortesía de El Informador



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