Hace 7.000 años, Groenlandia se derritió por completo: la historia podría repetirse pronto

El hielo de Groenlandia es uno de los grandes termómetros del planeta. Su presencia o ausencia no solo refleja los cambios del clima, sino que también los amplifica. En su interior se conservan rastros de un pasado más cálido, cuando los casquetes polares no cubrían toda la isla. Hoy, un nuevo estudio muestra que ese escenario no solo ocurrió, sino que fue mucho más reciente de lo que se pensaba. Y lo más inquietante es que podría repetirse antes de que termine este siglo.

La investigación, liderada por un equipo del proyecto GreenDrill y publicada en Nature Geoscience, demuestra que el casquete de hielo conocido como Prudhoe Dome, en el noroeste de Groenlandia, se derritió por completo hace unos 7.000 años. Esta fecha se encuentra en pleno Holoceno, una era climáticamente estable que permitió el surgimiento de la agricultura y las primeras civilizaciones humanas. El hallazgo no solo reescribe el pasado del hielo groenlandés, sino que también ofrece una advertencia directa sobre lo que puede ocurrir en un futuro muy cercano si las temperaturas siguen aumentando al ritmo actual.

Un deshielo más reciente de lo que se creía

Hasta ahora, muchos científicos pensaban que el hielo de Groenlandia había permanecido intacto durante decenas de miles de años. Sin embargo, los nuevos datos obtenidos en la cúpula de Prudhoe Dome muestran lo contrario: el hielo desapareció completamente hace entre 6.000 y 8.200 años, según reveló el análisis de sedimentos enterrados bajo más de 500 metros de hielo.

Este descubrimiento fue posible gracias al uso de datación por luminiscencia, una técnica que mide cuánto tiempo han pasado ciertos minerales sin estar expuestos a la luz. Al excavar hasta el lecho rocoso, los científicos hallaron sedimentos que solo pudieron haber quedado al descubierto tras un deshielo completo. Es decir, hubo una retirada total del hielo en esa región durante el Holoceno temprano, cuando las temperaturas eran de 3 a 5 grados Celsius más altas que las actuales, según explica Caleb Walcott-George, autor principal del estudio y profesor en la Universidad de Kentucky.

¿Un anticipo de lo que viene?

Si en un pasado reciente el casquete desapareció con un aumento de apenas unos grados, las proyecciones actuales generan inquietud. Diversos modelos climáticos indican que, para finales del siglo XXI, las temperaturas en esa región de Groenlandia podrían alcanzar nuevamente esos 3 a 5 ºC adicionales, impulsadas esta vez por la actividad humana.

Algunos modelos indican que podríamos alcanzar esos niveles de calentamiento en Prudhoe Dome para el año 2100”, señala Walcott-George. La implicación es clara: si una variación natural del clima provocó el deshielo total del lugar durante miles de años, la crisis climática actual, mucho más rápida e intensa, podría tener efectos iguales o peores.

Este punto es especialmente relevante porque demuestra que no hace falta un calentamiento extremo para provocar cambios drásticos en los casquetes polares. Basta con un calentamiento moderado sostenido para que el equilibrio de masas de hielo se rompa.

Un hallazgo con implicaciones globales

El estudio no solo redefine lo que sabemos sobre el pasado de Groenlandia, sino que también permite mejorar las proyecciones sobre el futuro del nivel del mar. Al identificar qué zonas del casquete son más vulnerables, como Prudhoe Dome, los científicos pueden anticipar qué regiones costeras del planeta estarían más expuestas a las consecuencias de un aumento del nivel del mar.

La roca y el sedimento bajo la capa de hielo nos dicen directamente qué márgenes son más vulnerables, lo cual es esencial para predicciones precisas del nivel del mar a nivel local”, explica Joerg Schaefer, coautor del estudio y profesor del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.

Este enfoque representa un avance frente a los modelos climáticos basados únicamente en simulaciones. La obtención de datos reales, directos y observables del lecho de hielo aporta una base empírica sólida sobre la que construir mejores predicciones. De ahí que este trabajo represente un cambio de paradigma en la forma en que se estudia la respuesta de los glaciares al cambio climático.

Fuente: Nature Geoscience

Ciencia en condiciones extremas

Para llegar a estos resultados, el equipo de GreenDrill tuvo que superar numerosos desafíos logísticos. En primavera de 2023, instalaron dos puntos de perforación en Prudhoe Dome: uno en la cumbre y otro cerca del borde, donde el hielo es más delgado. El objetivo era excavar hasta el lecho rocoso y recuperar muestras de sedimentos no contaminados por la superficie.

Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando, en la fase final, una fractura en el hielo amenazó con detener el proyecto. Solo un cambio de broca de última hora, normalmente utilizada para perforar roca, permitió completar los últimos 120 metros y alcanzar el objetivo antes de que llegaran los aviones de evacuación.

El trabajo en condiciones extremas fue posible gracias a la colaboración de científicos, perforadores y personal logístico. “Este proyecto implicó una logística más complicada que cualquier otro en el que haya trabajado”, afirmó Jason Briner, uno de los codirectores. Esa coordinación fue clave para extraer los núcleos de sedimento que hoy revelan cómo se comportó el hielo en el pasado y cómo podría hacerlo en el futuro cercano.

Lo que queda por descubrir

Este estudio es solo el inicio de una serie de investigaciones del equipo de GreenDrill. La segunda muestra extraída, tomada en una zona aún más vulnerable del casquete, aún no ha sido analizada a fondo. En ella podrían encontrarse incluso restos de plantas, que permitirían reconstruir el entorno que existía cuando el hielo no cubría Groenlandia.

Además, el equipo espera que otros grupos científicos tomen el relevo y profundicen en este tipo de perforaciones. A diferencia de proyectos anteriores, como Camp Century o el Greenland Ice Sheet Project 2, GreenDrill fue el primero en seleccionar sus sitios de perforación con el objetivo explícito de llegar hasta los sedimentos bajo el hielo.

Tenemos un cofre del tesoro entre manos, listo para ser explorado”, declaró Briner. A largo plazo, esta combinación de tecnología, datos reales y análisis sofisticados permitirá no solo refinar las predicciones climáticas, sino también entender cómo ha evolucionado Groenlandia durante cientos de miles de años.

Referencias

  • Caleb K. Walcott-George, Nathan D. Brown, Jason P. Briner, Allie Balter-Kennedy, Nicolás E. Young, Tanner Kuhl, Elliot Moravec, Sridhar Anandakrishnan, Nathan T. Stevens, Benjamin Keisling, Robert M. DeConto, Vasileios Gkinis, Joseph A. MacGregor y Joerg M. Schaefer. Deglaciation of the Prudhoe Dome in northwestern Greenland in response to Holocene warming, Nature Geoscience, 5 de enero de 2026. https://doi.org/10.1038/s41561-025-01889-9.

Cortesía de Muy Interesante



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