Hallan en Túnez una de las almazaras más grandes y productivas del Imperio romano

Una misión arqueológica internacional dirigida por universidades italianas, tunecinas y españolas ha puesto al descubierto en Túnez una de las instalaciones de producción de aceite de oliva más grandes y mejor conservadas del Imperio romano. El hallazgo se sitúa en el entorno de la antigua ciudad romana de Cillium, cerca de la frontera con Argelia y en el territorio que fue la provincia de África Proconsularis. Este descubrimiento proporciona una visión sin precedentes sobre la escala y la organización de la producción agrícola en la frontera occidental del mundo romano.

La campaña de excavaciones, en activo desde 2023, ha permitido identificar en detalle las estructuras industriales monumentales destinadas al procesamiento de aceite de oliva. Su magnitud confirma la importancia estratégica del producto en la economía romana del norte de África. Este proyecto ha sido posible gracias a la cooperación científica entre la Université La Manouba de Túnez, la Universidad Complutense de Madrid y la Università Ca’ Foscari di Venecia, con el apoyo institucional del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano.

Mapa. Fuente: Misión arqueológica tunecino-española

El corazón del complejo: el monumental torcularium

En el sitio arqueológico de Henchir el Begar, un latifundio rural conocido en época romana como Saltus Beguensis, se han detectado dos áreas principales (Hr Begar 1 y Hr Begar 2) con instalaciones dedicadas a la producción de aceite de oliva. La superficie total de la ocupación estimada es de unas 33 hectáreas, lo que indica la magnitud del asentamiento y su importancia en la economía romana.

La estructura más destacada se encuentra en el sector Hr Begar 1, donde se ha excavado un torcularium monumental equipado con doce prensas de tracción. Los arqueólogos han constatado que se trata del mayor complejo de este tipo en la región de Túnez y uno de los más grandes conocidos en todo el Imperio romano. Estas prensas, grandes máquinas de madera utilizadas para exprimir aceitunas, forman un conjunto industrial que apunta a una producción sistemática y continuada de aceite. El segundo recinto, Hr Begar 2, presenta otra instalación con ocho prensas del mismo tipo, lo que refuerza la idea de que nos encontramos ante un complejo productivo de gran envergadura.

Torcularium
Torcularium. Fuente: Misión arqueológica tunecino-española

Organización y tecnología de la producción

El diseño de la almazara revela un alto grado de planificación y especialización técnica. Las prensas estaban dispuestas en hileras, con espacios habilitados para acopiar, procesar y almacenar el producto final. La presencia de cisternas y de un sistema de captación de agua sugiere que el control de los recursos hídricos fue un componente esencial para operar con eficacia en ese entorno climático mediterráneo, caracterizado por veranos secos y lluvias escasas.

Además de las prensas, los arqueólogos han documentado en superficie numerosas muelas y molinos de piedra, indicativos de que la producción no se limitaba exclusivamente al aceite. Es probable que existiera una economía agrícola diversificada, que combinaba la molienda de cereales con la extracción de aceite de oliva. Esta diversidad refleja una notable complejidad productiva y organizativa del espacio rural romano.

Henchir el Begar
Vista de Henchir el Begar. Fuente: Misión arqueológica tunecino-española

Cronología y continuidad productiva en la almazara

Los estudios estratigráficos y las evidencias arqueológicas han permitido fechar la actividad del complejo entre los siglos III y VI d.C. Estas instalaciones, por tanto, no solo funcionaron a gran escala durante la fase tardorrepublicana o altoimperial, sino que continuaron operativas durante varios siglos, incluso en periodos históricamente complejos, como las crisis del Bajo Imperio romano. Esta continuidad apunta a que el complejo se integró en las redes productivas y comerciales del Mediterráneo tardío.

Asimismo, se han recuperado objetos de diferentes épocas, entre ellos un brazalete decorado en cobre y latón, proyectiles de piedra calcárea y fragmentos arquitectónicos reutilizados. Todos ellos revelan una larga historia de ocupación, transformación y reutilización del yacimiento incluso más allá de su función como almazara.

Mausoleo en Henchir el Begar
Mausoleo en el yacimiento. Fuente: Misión arqueológica tunecino-española

Un paisaje socioeconómico integrado

En el área también se han identificado restos de un vicus —una pequeña comunidad rural— donde probablemente vivían colonos, trabajadores agrícolas y parte de la población vinculada a las actividades del latifundio. Este conjunto urbano-rural apunta a una integración socioeconómica entre la producción, la residencia y la vida comunitaria, algo que subraya la centralidad del aceite de oliva en las estructuras productivas romanas.

Además, las prospecciones geofísicas realizadas con radar de penetración terrestre también han permitido ubicar estructuras habitacionales densas, trazados viarios y una red compleja de ocupación rural. Todo ello sugiere que Henchir el Begar funcionó como un nodo de circulación y de interacción entre el mundo urbano y los espacios rurales.

Ciudad
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Una pieza clave para entender la economía africana romana

El hallazgo de este monumental complejo productivo en Túnez amplía de forma significativa nuestro conocimiento sobre la economía del aceite en el Imperio romano. Si bien es bien sabido que la región africana fue uno de los grandes centros de producción de aceite de oliva que abasteció a las legiones, las ciudades y las élites del Imperio, la magnitud y sofisticación técnica ahora confirmadas en Henchir el Begar superan las expectativas previas y sitúan esta almazara entre las más influyentes de la Antigüedad.

La evidencia arqueológica respalda la consideración de que estas instalaciones agrícolas eran componentes fundamentales de la infraestructura económica y de comercio de Roma, capaces de producir grandes volúmenes de aceite destinados tanto al consumo local como a la exportación a los mercados del Mediterráneo.

Un descubrimiento que redefine la arqueología del aceite romano

La misión arqueológica continúa con nuevas campañas de excavación y análisis. Los investigadores confían en que los estudios en curso, que incluyen dataciones más precisas, análisis de materiales orgánicos y reconstrucciones tridimensionales de las instalaciones, permitirán comprender mejor los procesos de producción, gestión y distribución del aceite en este punto geográfico crucial .

Referencias

  • Ferrarin, Federica. 2025. “Archeologia: Ca’ Foscari co-dirige gli scavi in Tunisia e svela il secondo frantoio romano più grande dell’Impero”. Università Ca’ Foscari Venezia. URL: https://www.unive.it/web/it/15165/articolo/7453

Cortesía de Muy Interesante



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