Por ROBERTO MELENDEZ S.
El hecho de que Gerardo Fernández Noroña haya calificado a su hermana menor, Rosa Luz Fernández Noroña, como “hija de puta, hija de la chingada” acredita, sin lugar a dudas, la calidad humana, moral y ética del presidente de la mesa directiva del Senado de la República, quien “siempre ha sido un hombre violento, misógino e incapaz de ayudar a sus semejantes”.
Rosa Luz, en agosto del año pasado, denunció públicamente s su hermano Gerardo de agredirla verbalmente y haber maldecido, son sus palabras, a su señora madre. Sostuvo que el legislador, próximo a dejar la mesa directiva de la Cámara Alta, siempre ha sido un hombre violento, incapaz de ayudar a alguien si no obtiene algún beneficio y, subrayó, que es un hombre que por sistema ataca y denigra a sus enemigos, incluso a los de su propia familia.
Cortesía de Unomásuno.
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