Buenos Aires volvió a ser testigo de la excelente y personal propuesta de Incubus, la banda californiana que irrumpió en la escena alternativa a finales de los años ’90 para seducir a la población de la nación freak (encabezada en su momento por grupos como Faith No More, Primus o Tool) y luego se metió en el corazón de los amantes de los sonidos algo más convencionales, pero que aún conservaban su gusto por la experimentación.
El martes por la noche, en un Movistar Arena con muy buena acogida, la banda del muy instagramable (y aún más, talentoso) cantante Brandon Boyd recorrió su disco clásico Morning View de 2001, re-grabado hace un par de años para luego sumar algunos hitos de su repertorio entre los que sorprendieron las adrenalizantes Anna Molly y Vitamin, junto a guiños a Rihanna, Phil Collins y Portishead en forma de covers.
Es irónico como un ejercicio de nostalgia puede hacer ver a un grupo completamente revitalizado, amigo de su veteranía y evidentemente pasando por un estado de gracia que se evidencia en lo humano y en la eximia performance.
La incorporación de Nicole Row (ex colaboradora de artistas pop como Miley Cyrus, Dua Lipa y Troye Sivan) al bajo puede tener que ver con esta química renovada, así al menos lo aseguraba José Pasillas, baterista, en charla con Clarín una semanas atrás.
En camarines con Nicole
Precisamente Nicole es quien se prestó a conversar nuevamente con Clarín antes del concierto, en medio de los ajetreados camarines del recinto de Villa Crespo. Contendiente de un aura especial, la bajista asomó saludando con encanto infinito.

-Tuviste un par de conciertos en Latinoamérica recientemente, además de éste en Buenos Aires.
-Sí. Toqué en Rock in Rio un par de veces con otras bandas. Pero por lo demás, esta es mi primera gira por Sudamérica.
Es mucho más divertido acá, sin dudas. Siento que en Estados Unidos todo el mundo está sobreexpuesto, porque hay muchísima oferta. Acá, en cambio, hay mucho entusiasmo; todos gritan, cantan y bailan. Es mucho más divertido para nosotros.
-¿Sentís esa energía de alguna manera en el escenario?
-Sí. Toda la gente está completamente concentrada en la banda todo el tiempo. El público late como la batería y todos están muy involucrados. Siento que eso es lo que lo hace tan especial para ambas partes. ¿Sabés a qué me refiero, no? Porque mientras tocás, ves a alguien revivir todos esos recuerdos que tiene con la canción y demás.

-En tu caso estás tocando canciones nuevas para vos, pero que la mayoría de la gente en los shows viene escuchando durante años.
-Bueno, nací el año en que se creó Incubus, en 1991. Era muy chica y crecí escuchándolos en el auto con mi papá. Morning View era el que más sonaba, pero luego me puse a investigar en su catálogo y me enamoré de S.C.I.E.N.C.E.. ¡Ojalá tocáramos más temas de ese disco!
El sonido actual
-¿Por qué creés que decidieron regrabar “Morning View” y hacer esta gira?
-Es una muy buena pregunta. En mi caso, me uní a Incubus después de que ya lo hubieran decidido. Es música que se venía tocando desde hace 23 años. Me gusta mucho la versión nueva que sacamos, porque todavía conserva el sonido original, los estilos de interpretación auténticos, los tonos y todo.

-Pero ahora es más como una pared de sonido enorme y muy pesada.
-Tiene una textura diferente. Obviamente la anterior nos encanta. Pero ahora la nueva tecnología cambió todo. El bajo es mucho más bestia, está buenísimo. Sin duda tiene mucha más potencia.
-El sonido de la banda evolucionó toda su carrera. ¿Crees que están buscando un sonido definido, o la idea es estar en constante evolución?
-Diría que ambas. Pero creo que todos, cada uno de ellos individualmente, crecieron juntos y traían este sonido desde jóvenes y, a medida que crecieron todos fueron en direcciones musicales diferentes, hasta cierto punto. Y cuando se juntan para componer surgen estos estilos cambiantes que se fusionan constantemente.
En mi opinión, por eso que cada álbum suele tener un sonido un poco diferente. Pero creo que disfrutan mucho el proceso natural de la música, la dejan respirar y crecer, mientras que la mayoría de las bandas prefiere mantenerse en el mismo ritmo. ¡Ellos se aburrirían!
¿Creés que hay un hilo conductor común en todos los discos, más allá de que suenan bastante diferentes?
-Diría que “experimental” sería la palabra que mejor se mantiene. Porque ninguno de sus discos suenan igual. Sé que son grandes fans de Phish, y creo que es algo propio de ellos. ¿Qué podemos crear que no hayamos hecho? La idea es siempre hacer algo inusual.
El nuevo álbum
-¿Qué podés anticipar del nuevo disco?
-Técnicamente está listo para salir ¡Lo logramos! Terminamos de grabarlo y todo. Es más bien todo el proceso posterior lo que falta: “¿cómo lo vamos a lanzar?” y “¿lo vamos a ir lanzando poco a poco?” son preguntas de actualidad. Pero saldrá este año, seguro.

En cuanto al sonido… es muy difícil de explicar. Muchas canciones fueron escritas en base a lo que estábamos experimentando en el momento. Hay baladas muy suaves, profundas, potentes y emotivas, y otras muy furiosas, con un toque retro, que son mis favoritas. Y realmente todo el disco es variado, cada canción es diferente.
-¿Cómo te sentís al formar parte de este proceso de composición?
-Fue una experiencia un poco “extracorpórea” sentarme en la sala de Mike y escribir canciones juntos. Fue muy divertido crecer escuchándolos y es una locura lanzarme a escribir con ellos. Fue extraño, pero la verdad es que se sintió muy natural. Apenas los conocí charlamos, pasamos el rato y tocamos. Todo fluyó con mucha naturalidad. Y así fue también el proceso de composición.
Incubus trabaja con la forma tradicional de escribir, en comparación con cómo lo hace todo el mundo ahora. Todos participan, y todos tienen voz y voto. Y, como dije, eso crea un sonido realmente único, porque todos combinan cosas diferentes.
-Brandon dijo hace unos años que no estaba seguro si en ese momento la música de Incubus seguía siendo relevante, Para vos, ¿qué significa ser relevante en la música o en el arte?
-Hoy probablemente aplica a tu presencia en internet, lo cual es una lástima. Es interesante que haya dicho eso, porque entiendo que pueda pensar así, porque él está como en la burbuja de Incubus. Pero para la gente de afuera, como lo era yo, son extremadamente relevantes y duraderos, lo cual es casi imposible en la música de hoy. Si lográs mantener una audiencia durante tanto tiempo, sos relevante.

-Venís tocando profesionalmente hace mucho tiempo, me gustaría saber si la música te salvó la vida. Y si es así, ¿de qué manera?
-La música fue algo que siempre viví y respiré desde muy pequeña. Así que no puedo imaginarme sin ella. No sé qué habría hecho sin ella. He perdido a muchos familiares y amigos a lo largo de mi vida, y esos fueron años en los que me entregué por completo a la música.
Dejé que la música se apoderara de mi mundo. Así que, en esos casos, definitivamente es mi terapia. Es como rezar por la mañana, así me gusta llamarlo. Te levantás y querés practicar. Estás meditando, como preparándote para el día. Así que quizás, sí, la música me salva más de lo que pensaba.

-Tenés 33 años ¿Qué se siente estar en una banda que ha sido la banda sonora de mucha gente durante casi 35 años?
-Siento que hay muchas cosas que no sé, como cuando estoy con los chicos y hablan de cultura pop, como si les resultara lógico. Algunos chistes, algunas referencias a películas. Tengo una lista en mi teléfono de películas que me han recomendado ver y es infinita (risas).
Venimos de mundos un poco diferentes, pero creo que algo con lo que podemos conectar es con la música de Incubus, porque desde muy pequeña crecí con ella, como te decía. Así que es muy todo diferente, pero también muy parecido. Hay un lenguaje con el que todos nos identificamos.
Cortesía de Clarín
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