Inflación terca

La inflación anual (índice de precios al consumidor) cerró el año en 3.69%, tasa menor a la registrada en 2024, que fue de 4.21%. A pesar de este resultado, hay cuando menos dos motivos para no conformarse: primero, dicha tasa de 2025 estuvo alejada del objetivo central del Banco de México, que es 3%. Segundo, las expectativas de los analistas ubican a la tasa de inflación anual para 2026 en alrededor de 4%, es decir, un resultado peor al del año anterior y más alejado del objetivo del banco central.

¿Por qué se anticipa una inflación mayor para este año? Por la presencia de varios choques que desde enero están impactando a los precios. Entre los principales podemos identificar: a) la inercia del ajuste que algunos precios relativos sufrieron a fin del año pasado y que se trasladan hacia adelante en el tiempo; b) otros precios “aguantaron” los ajustes que requerían hacerse para no afectar sus ventas de fin de año; c) el ajuste al salario mínimo de 13% para el año aumenta los costos laborales para producir, sobre todo de las Pymes, y hace que trasladen un porcentaje a los precios de sus productos, además del impacto negativo sobre el empleo; d) siguen incrementándose los costos de logística de transporte de bienes debido a la inseguridad; e) la falta de competencia en varios sectores y la concentración industrial; f) otro factor, aunque de impacto transitorio, son los aumentos tributarios como el del IEPS y, en general, la incertidumbre de poder mantener la disciplina fiscal y de endeudamiento; y g) la política arancelaria. Todos estos factores hacen que se perciba un balance de riesgos para la inflación al alza y que los efectos de segundo orden del crecimiento de los precios pudieran incrementar aún más la inflación subyacente.

La Junta de Gobierno del Banxico, en sus últimas minutas de política monetaria, señaló que los choques de precios en 2026 pueden implicar una dinámica de precios que postergue la convergencia a la meta de 3%. En los últimos años previos a la decisión del 19 de diciembre de 2024, Banxico aplazó continuamente la convergencia hacia el objetivo y, desde esa reunión de fin de 2024, ha mantenido que se alcanzará la meta de 3% en el tercer trimestre de 2026.

Pero los analistas que participan en las tres principales encuestas de expectativas no creen en la capacidad del Banxico de alcanzar la meta y hoy pronostican para fin de 2026 un 4% de inflación. ¿Por qué han perdido credibilidad en el Banco? Por un lado, porque esperan una mayor magnitud y duración de los choques mencionados. Otra explicación es su interpretación de que hay señales veladas en la política de comunicación del Banxico de que son complacientes con una inflación que se encuentre dentro del rango de 3.5 a 4%. Esto es riesgoso porque, ante cierta dinámica inflacionaria que pudiera desatarse, las expectativas de corto y largo plazo se debilitarían rápidamente y pueden desanclarse, facilitando que resurjan presiones inflacionarias crecientes.

En las últimas minutas de la Junta de Gobierno se menciona que: “la relación entre inflación y la inseguridad debe analizarse con mayor profundidad”. Ojalá pronto Banxico dé a conocer un análisis sobre este importantísimo factor, sobre el cual sabemos muy poco.

Cortesía de El Economista



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