A Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), no le gusta dar indicaciones sobre la posible evolución de las tasas de interés, pero la elevada inflación, el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril y su propio énfasis en la necesidad de garantizar la estabilidad de precios y prestar atención a las señales que emanan de los precios de los mercados financieros parecen dejar pocas dudas sobre lo que está por venir.
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