¿Estamos solos en el universo o hay otros planetas como el nuestro capaces de albergar vida? Para resolver esta preguntar, que nos acompaña desde el principio de los tiempos, la agencia espacial estadounidense NASA se prepara para poner en marcha un nuevo proyecto para buscar trazas de vida más allá del Sistema Solar. Se trata del Observatorio de Mundos Habitables (Habitable Worlds Observatory, HWO), un proyweecto planteado hace más de una década y que ahora, tras años de trabajo, entra en una de las fases más críticas de su desarrollo: el diseño de las tecnologías con las que se rastrearán otros planetas lejanos para descubrir si alguno de ellos alberga algún latido similar al nuestro. “Los avances de esta misión pueden ayudarnos a responder preguntas esenciales sobre la vida en el universo”, afirma Jared Isaacman, recién nombrado administrador de la NASA.
El proyecto consiste en desarrollar y lanzar un gran telescopio espacial capaz de obtener imágenes directas de planetas similares a la Tierra y analizar sus atmósferas para buscar indicios de habitabilidad y posible vida, al tiempo que amplía el estudio del universo y apoya la exploración espacial futura. Según explican sus creadores, este instrumento, a diferencia de telescopios espaciales anteriores, estará específicamente diseñado para capturar imágenes directas de exoplanetas rocosos que orbitan estrellas similares al Sol y para analizar la composición química de sus atmósferas. “Este enfoque permitiría buscar señales potenciales de actividad biológica como oxígeno, vapor de agua o metano, algo que hasta ahora solo ha sido posible de forma indirecta y en planetas muy distintos al nuestro”, comentan los impulsores de este proyecto.
La misión se centrará en captar imágenes de exoplanetas rocosos que orbitan estrellas similares al Sol para analizar la composición química de sus atmósferas
El reto tecnológico es extraordinario. Por eso mismo, para avanzar en esta fase preparatoria de este proyecto, la agencia espacial estadounidense ha anunciado esta semana la selección de siete empresas como Lockheed Martin, Northrop Grumman, L3Harris y BAE Systems que serán las encargadas de “desarrollar y madurar tecnologías críticas” para la misión antes de que el proyecto entre en la etapa final de desarrollo. El diseño de esta misión comenzó en 2017 con estudios de diseño de telescopios segmentados y continuó en 2024 con el estudio de las tecnologías necesarias para desplegar grandes observatorios espaciales y ahora, en los albores de 2026, da un paso adelante con el despliegue de las investigaciones centradas en los instrumentos a bordo. Aún no se ha concretado una fecha definitiva de despegue pero, por el momento, todo apunta a que la misión despegará de cara a 2040.
Instrumentos de alta precisión
Según explican los creadores de esta misión, para cumplir sus objetivos científicos, el telescopio necesitaría un sistema óptico de una estabilidad extrema, capaz de mantenerse alineado con una precisión equivalente al ancho de un átomo durante su periodo de observaciones espaciales. Además, también tendrá que incorporar un coronógrafo (es decir, un aparto diseñado para observar la corona de una estrella) miles de veces más potente que cualquiera de los que han volado en el espacio. Este instrumento es esencial para bloquear el intenso resplandor de un astro y permitir que la tenue luz reflejada por sus planetas pueda ser detectada y analizada en busca de señales de vida. “El desarrollo de tecnologías ópticas avanzadas, sistemas de precisión extrema y operaciones sostenidas en el espacio profundo también beneficiaría futuras misiones humanas a Marte, así como la exploración robótica del Sistema Solar”, explican desde la NASA.
El telescopio necesitaría un sistema óptico capaz de mantenerse alineado con una precisión equivalente al ancho de un átomo durante su periodo de observaciones espaciales
A diferencia de otros instrumentos espaciales, el objetivo de este nuevo Observatorio de Mundos Habitables es que pueda ser “mantenido y actualizado en el espacio“. Este enfoque contrasta con misiones más recientes como la del Telescopio Espacial Hubble, que necesitó varias misiones de servicio para prolongar su vida científica. O como el caso del Telescopio Espacial James Webb, que como no fue concebido para reparaciones en órbita, en cuanto empiece a sufrir daños estructurales tendrá que dar por finalizada su misión. Es por eso que ya hay quien define al Observatorio de Mundos Habitables como el “heredero natural” de la estirpe de grandes telescopios espaciales que ha redefinido nuestra comprensión del universo y que, poco a poco, nos están dando más herramientas para entender si estamos realmente solos en el cosmos.
Suscríbete para seguir leyendo
Cortesía de El Periodico
Dejanos un comentario: