La Nave de Tik Tak: 27 años hablando de frente a la infancia

No todos los programas infantiles sobreviven al paso del tiempo. Menos aún aquellos que deciden incomodar. La Nave de Tik Tak lo ha hecho durante 27 años, hablando de frente a niñas y niños sobre temas que durante décadas fueron considerados “prohibidos” en la radio y la televisión.

El proyecto nació un 18 de enero de 1999, impulsado por Miguel Pérez García, conocido por su audiencia como el Capitán Miguel Tik Tak, con una convicción clara: la infancia entiende más de lo que los adultos suponen y merece información, respeto y acompañamiento.

Desde una cabina modesta, sin grandes producciones ni efectos especiales, La Nave de Tik Tak comenzó a despegar en la radio; después llegó la televisión y, con el tiempo, las plataformas digitales. El entretenimiento fue siempre el punto de partida, pero lo esencial ocurrió en el contenido.

La Nave de Tik Tak se sigue transmitiendo no por nostalgia, sino por vigencia

Por sus micrófonos se habló de abuso infantil, sexualidad, respeto, discapacidad e inclusión, en un contexto donde el silencio era la norma

Por sus micrófonos se habló de abuso infantil, sexualidad, respeto, discapacidad e inclusión, en un contexto donde el silencio era la norma. No fue una apuesta cómoda. Fue una decisión ética. Con un lenguaje accesible y sin moralismos, el programa abrió conversaciones necesarias en hogares donde nadie sabía cómo empezar.

Con el tiempo, el Capitán Miguel Tik Tak entendió que comunicar también implica actuar. Así nació la campaña #NoAlAbusoInfantil, una iniciativa enfocada en la prevención del abuso sexual infantil, que colocó el tema en la agenda pública local cuando aún no era tendencia ni consigna nacional.

Pero quizá el rostro más profundo de La Nave de Tik Tak está fuera del aire. A lo largo de los años, el programa se convirtió en un puente solidario para niñas y niños con cáncer y enfermedades terminales. No desde la caridad, sino desde la dignidad. Cumplir un último deseo —ver el mar, visitar Monte Albán, viajar, sentirse escuchados— se volvió parte esencial de la misión.

Las historias no siempre terminaron bien. Algunas dolieron. Otras dejaron huella. Todas confirmaron que la comunicación infantil puede salvar algo más que el rating: puede acompañar, aliviar y sostener.

En Oaxaca, La Nave de Tik Tak forma parte de la memoria colectiva. Madres y padres que hoy escuchan el programa con sus hijas e hijos crecieron con ese mismo mensaje. Un mensaje que nunca subestimó a la infancia ni la trató como audiencia pasiva. Los jueves de lectura, la misión del cepillado de dientes, el cuidado de los animales de compañía, la reforestación de jardines, el cuidado y la siembra de árboles y otras CapiAventuras se convirtieron en compromisos que las familias cumplen juntas.

El impacto de esta historia llegó al plano nacional en 2022, con el estreno de la película “La Nave”, producida con Garantía Cinépolis, basada en la vida y experiencia del Capitán Miguel Tik Tak. La pantalla grande confirmó lo que la radio había sostenido por años: que las historias nacidas en lo local también pueden interpelar a todo un país.

Hoy, a 27 años de su creación, La Nave de Tik Tak sigue transmitiendo no por nostalgia, sino por vigencia. En un México donde la niñez continúa siendo uno de los sectores más vulnerables, este proyecto recuerda algo esencial: hablarle con honestidad a la infancia es una forma de protegerla.

Y en este 2026, La Nave de Tik Tak amplía su vuelo. Desde la cabina de Heraldo Radio Oaxaca, a través del 97.7 FM, y en transmisión simultánea por Heraldo Radio Chiapas en el 88.3 FM, el programa se escucha cada mañana a partir de las 6:00 a.m., llevando su mensaje más allá de Oaxaca y alcanzando ahora también al estado de Chiapas.
Mientras exista una voz dispuesta a hablar con verdad, respeto y compromiso, La Nave de Tik Tak seguirá en vuelo… y niñas, niños y familias seguirán viviendo cada CapiAventura.



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