
En medio de la ebullición política que se desató con la confirmación del incremento a la tarifa del transporte y las críticas posteriores, también contra la Tarjeta Única, el gobernador Pablo Lemus confirmó que están pendientes al menos cinco cambios en su gabinete, el equipo de gobierno. Lo único certero, de acuerdo con sus declaraciones, es que no moverá a nadie del gabinete de seguridad.
Poco antes del período de vacaciones decembrinas, el mandatario había comentado de tres cambios en su equipo de Gobierno. En entrevista con este columnista, Lemus Navarro dijo incluso que había pactado con “estos señores” que el período de trabajo en el primer equipo de Gobierno era de un año.
Pues el año pasó y están pendientes las medidas que anunciará.
En el tema de la integración del equipo de Gobierno hay algunas consideraciones pertinentes.
La primera, y se desprende del diseño legal de nuestro formato de Gobierno, es que el poder recae en una sola persona: el gobernador (o gobernadora) que haya sido elegido por los ciudadanos en un proceso constitucional. Y para desempeñar las numerosas tareas que le impone el Poder Ejecutivo, está facultado a integrar secretarías o carteras con tareas que se determinan orgánicamente, y en cada una de éstas nombra a un titular. Son los secretarios y las secretarias que le responden directamente al mandatario.
Todos dependen directamente del gobernador. No hay período fijo para que ocupen el cargo. El gobernante, como titular del Ejecutivo, determina por diferentes circunstancias quién y por cuánto tiempo, es titular de una secretaría.
En teoría, en consonancia con sus compromisos de campaña y el plan de gobierno, el gobernante elige a los mejores colaboradores posibles para cada tarea. Es fundamental que secretarios y secretarias cumplan con las exigencias específicas del cargo pero también, que cuenten con la confianza del mandatario, quien puede removerlos en el momento que lo considere pertinente.
Pero en la práctica las cosas se modifican. Como todo en la política.
Aventuremos una pregunta: Después de un año de ejercicio, ¿cuáles son las áreas débiles de la administración del gobernador Pablo Lemus, cuando menos las más identificables en la percepción ciudadana? La seguridad es una de ellas, sin duda. Pero el gobernador no hará movimientos en ese ramo.
¿Salud? De sus declaraciones públicas se desprende que estamos mejor que en la mayoría de las entidades federativas donde gobierna Morena. El último problema recientemente notorio, el alza de casos de sarampión, fue contenido con éxito gracias a una campaña de vacunación y difusión de medidas preventivas.
¿Educación? El discurso oficial es muy parecido: Jalisco invierte más y su modelo educativo ha dado resultados tales que incluso en otros Estados del país lo analizan para copiarlo.
¿Economía? Jalisco figura es el tercer Estado del país con mayor índice de generación de empleo y compite por la atracción de inversión extranjera incluso con los Estados de la región fronteriza con los Estados Unidos. De hecho, una de las mayores inversiones del Gobierno federal en materia de tecnología se realizará en Jalisco.
La pretensión no es revisar caso por caso las 21 dependencias que integran el gabinete estatal, sino concluir que si bien queda mucho por hacer y mejorar, las razones para hacer los cinco cambios anunciados por el gobernador Lemus Navarro son políticas, no teóricas o técnicas.
Parece llegado el momento en el que el actual mandatario considera concluido el compromiso con su antecesor, Enrique Alfaro Ramírez, y por lo tanto empezará a “darle las gracias” a quienes son aliados políticos del anterior gobernador, para reforzar su equipo con quienes forman parte de su propio grupo político.
Es un tema de confianza, alianza y proyecto para las elecciones de 2027 y 2030. Como todo en la política.
@JonasJAL
Cortesía de El Informador
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