
En el último año, el relevo en las direcciones generales se ha acelerado tanto a nivel nacional como internacional. Un estudio de The Conference Board revela que la rotación de CEOs en las empresas que integran el S&P 500 aumentó 12.5% durante 2025, una señal clara de que el liderazgo corporativo atraviesa un punto de inflexión. Este fenómeno abre una pregunta clave para el mundo empresarial: ¿por qué las organizaciones están cambiando a sus directores generales?
De acuerdo con especialistas, el cambio se debe a una serie de factores como la disrupción tecnológica, la incertidumbre económica y la necesidad de redefinir modelos de negocio.
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De la estabilidad a la transformación
Mario Rizo, socio encargado de la oficina Guadalajara de Salles Sainz Grand Thornton explica que esta rotación responde a que las organizaciones están cambiando la estabilidad por la transformación.
Los lideres que salvaron el barco durante el Covid no necesariamente son los adecuados para una nueva era de disrupción tecnológica. Los cambios tecnológicos y en una nueva manera de comprar y consumir han creado la tormenta perfecta para que estos lideres estén terminando su ciclo”.
En la misma línea, Javier Torre, director general de PageGroup México y Centroamérica señala que el contexto geopolítico también está influyendo en estos movimientos. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, por ejemplo, ha generado pausas en inversiones, sumado a que las expectativas de crecimiento que no se han cumplido en varias organizaciones.
“Es una realidad compleja. Esto genera que muchas organizaciones, al mismo tiempo, busquen una estrategia diferente con un nuevo CEO”.
Ambos especialistas coinciden en que un directivo que digirió la organización exitosamente durante la pandemia no siempre es el perfil adecuado para liderar procesos de transformación, sobre todo ante en un entorno marcado por la Inteligencia Artificial. Si un CEO percibe a la tecnología como una amenaza, difícilmente la utilizará como motor de cambio.
“Un CEO en época de pandemia sabía recortar costos, navegar en crisis sanitaria, pero suele carecer de esa visión para reinventar el modelo de negocio”, puntualiza Mario Rizo.
Consejos de administración e inversionistas, los grandes impulsores del cambio
Estos cambios no responden a un bajo desempeño del ejecutivo, de hecho, la empresa puede estar bien en el momento actual, pero los consejos de administración optan por actuar de manera preventiva para anticiparse a la disrupción. A ello se suma la presión de los inversionistas, que demandan mayores retornos en un entorno cada vez más competitivo.
“Lo que sugiere que la mayoría de las transiciones no son reacciones a una crisis o a un bajo rendimiento, sino acciones oportunistas de las juntas directivas para abordar proactivamente la sucesión”, destaca el informe de The Conference Board.
Este cambio de mentalidad ha reducido el tiempo promedio de permanencia de los directores generales. Si antes un CEO podía mantenerse ocho años o más en el cargo, hoy ese periodo se ha acortado significativamente. También se observan ajustes en la edad promedio: de 63 años, se ha pasado a un rango de entre 55 y 65 años.
Actualmente, las organizaciones suelen dar entre seis y 12 meses para evaluar si el nuevo CEO logra adaptarse y hacer que su equipo adopte una nueva cultura organizacional, y así en un periodo de cinco años analizar los resultados.
“La famosa experiencia que era una garantía de éxito en el pasado, ahora queda obsoleto, sobre todo con la tecnología que se mueve muy rápido”, puntualiza Mario Rizo.
El nuevo perfil de CEO
El perfil del CEO también está evolucionando. Hoy se requieren líderes más adaptativos, con una postura más agresiva en el mercado, mayor enfoque comercial y una clara orientación hacia la tecnología y la Inteligencia Artificial.
Hoy un CEO debe tener una agilidad en toma de decisiones, tener el tema de IA, un enfoque al talento y cultura, una gestión de riesgos y disciplina de costos, porque en este momento de un mercado complejo no solo es vender más, sino como controlas tus costos”, destacó Javier Torre.
Entre las competencias más demandadas se encuentran la transformación digital, la resiliencia, la responsabilidad social y un liderazgo más humano. Este último ya era relevante desde hace algunos años, pero cobra mayor peso ante la convivencia de múltiples generaciones dentro de las organizaciones.
“Hoy también se pide un nivel de posgrado más elevado. El 65% de los CEOs tiene posgrado, contra 58% en el 2019. El nivel académico es más alto, sobre todo porque se requieren nuevas competencias”. Mario Rizo.
En síntesis, las empresas buscan CEOs capaces de combinar un sólido músculo tecnológico con un liderazgo humano, flexible y adaptativo, a la altura de un entorno empresarial cada vez más dinámico e incierto.
Cortesía de El Economista
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