
A través de líneas limpias y silenciosas, la caricaturista e ilustradora colombiana Elena Ospina ha construido una obra que trasciende fronteras y palabras. Este año, su trayectoria será distinguida con el homenaje “La Catrina” 2025, que otorga el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta (EICH) en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
El galardón, una escultura en bronce inspirada en la figura creada por José Guadalupe Posada y reinterpretada por Sergio Aragonés, se entregará el 6 de diciembre en el Salón Juan Rulfo de Expo Guadalajara, y reconoce la trayectoria de artistas que han dejado huella en el humor gráfico.
“Me siento muy feliz y honrada con este reconocimiento. Es una gran alegría recibirlo y una gran alegría estar en México, con los caricaturistas, los organizadores y en esta feria maravillosa que es la FIL de Guadalajara, que no había visitado antes”, expresó Ospina en entrevista con EL INFORMADOR.
A través de su obra, Ospina ha abordado temas como la igualdad de género, los derechos humanos, la libertad de expresión y la ecología, convirtiéndose en una de las voces más lúcidas y comprometidas del humor gráfico contemporáneo. Forma parte de colectivos internacionales como Cartooning for Peace, con sede en Francia, Cartoon Movement, FECO España y Carton Club, agrupaciones que buscan visibilizar el poder del dibujo como herramienta de reflexión social.
Los inicios de una mirada crítica
Su camino en la caricatura comenzó, como ella misma cuenta, por un azar que la llevó a trabajar en el periódico El Espectador en los años ochenta. “Yo pienso que todos los que tenemos que ver con dibujar empezamos desde muy pequeños, pero el momento en que decidí dedicarme a esto fue cuando entré a trabajar en el periódico El Espectador. Ahí conocí a muchos caricaturistas, entre ellos Naide y Yayo, que influyeron bastante en mi manera de ver el humor gráfico sin palabras, un lenguaje más universal que te entienden aquí y en Japón sin problema”, recuerda.
Esa etapa marcó su acercamiento a una corriente que entendía la caricatura más allá del texto: imágenes que narran desde el silencio. Inspirada también por artistas como Ronald Searle y Saul Steinberg, Ospina comenzó a explorar un trazo que combinaba belleza y contundencia. “Mi primera exposición fue en la Universidad Nacional y ahí entendí que esto era lo que quería hacer”, añade.
Humor, libertad y resistencia
A lo largo de más de cuatro décadas, Elena Ospina ha sido testigo y protagonista de los cambios en la comunicación y la opinión gráfica. En su país, dice, ha existido una relativa libertad de expresión, aunque siempre con matices. “En Colombia hemos tenido libertad de expresión, pero hay que estar atentos, porque empieza con pequeñas cosas, casi imperceptibles, hasta que nos damos cuenta de que ya estamos en censura. Es delicado”, advierte.
Sobre el papel del humor gráfico frente a la censura y los nuevos medios, reconoce que la digitalización transformó profundamente el oficio. “Me ha tocado toda la transición. Empecé en los años 80, cuando todo era análogo. Ahora con internet puedes enviar las caricaturas, hacerlas digitales, y las redes han democratizado la opinión. Pero también trajeron un problema: los honorarios. Cada vez hay más caricaturistas y menos medios, y los espacios se reducen”.
Para Ospina, la caricatura sigue siendo una herramienta de crítica y conciencia, pero también de equilibrio. “Intento que los mensajes sean fuertes y potentes, pero estéticamente agradables. Ese equilibrio te permite ver cosas terribles de otra manera, sin que pierdan su fuerza”, explica.
Mujeres en la caricatura
Elena Ospina se convertirá en la tercera mujer en recibir el homenaje “La Catrina”, y aunque celebra ese avance, reconoce que el camino hacia la equidad en el gremio ha sido lento pero firme. “Ya somos tres mujeres en un lapso relativamente corto. Espero que vengan muchísimas más, porque hay grandes caricaturistas. Ha sido así siempre, las mujeres hemos estado menos en muchos oficios, pero vamos avanzando y ganando espacios por la calidad del trabajo”, señala.
Su visión sobre el papel de las artistas en el humor gráfico se extiende también al trabajo colectivo. “Antes no teníamos lo que ahora tenemos: los colectivos. El trabajo en equipo amplía la difusión de los mensajes y beneficia a la caricatura y a la forma en que impactamos”, comenta.
El valor del oficio y la pasión
Cuando se le pregunta si la caricatura es un trabajo bien valorado, Ospina responde sin dudar. “Yo creo que nunca ha sido bien valorado. Es un trabajo difícil, como casi todos los del arte. Vivir del arte es muy complicado, pero también tiene algo hermoso, trabajamos por pasión. Lo que no ganamos en dinero lo ganamos en satisfacción”.
Su reflexión revela la mezcla de perseverancia y amor por el oficio que ha caracterizado su carrera. A lo largo del tiempo, su estilo ha evolucionado hasta encontrar un trazo propio, aunque -dice- esa búsqueda nunca termina. “No sé si hay algo que todo el mundo identifique como ‘esto es Elena’, pero sigo buscando, explorando un poco más. Es peligroso porque la gente te reconoce por un trazo, pero creo que hay que buscar lentamente nuevas posibilidades”.
Presenta su obra reciente en el Edificio Arróniz
Como parte de las actividades en torno al homenaje, Ospina presentará una exposición en el Edificio Arróniz el 5 de diciembre, a las 20:00 horas, donde se exhibirá una selección de su obra más reciente. “Envié muchísimos dibujos, unos 80 más o menos, sobre los temas que me interesan: equidad de género, libertad de expresión, derechos humanos y ecología. Será también una sorpresa para mí saber cuántos seleccionaron y cómo estarán montados”, cuenta.
La muestra estará acompañada por una exposición paralela de Cartooning for Peace, organización a la que pertenece y que reúne a caricaturistas de todo el mundo bajo la consigna de promover la paz y los derechos humanos. Además, participará Carton Club, colectivo mexicano del que también forma parte.
“Vamos a tener una exposición muy grande, será genial y también una sorpresa para mí. Invitadísimos todos a verla”, agrega con entusiasmo.
CT
Cortesía de El Informador
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