Las listas y los tontos

Mientras el gobierno niega su existencia, numerosos analistas, periodistas y partidos políticos están convencidos de que Estados Unidos tiene una o varias listas con narcopolíticos ligados a MORENA, candidatos a ser arrestados y extraditados o enviados a los EUA. De igual manera, un par de diarios estadounidenses afirma que en varias llamadas telefónicas le han insistido a Sheinbaum proceder contra ellos. 

Según esto, entre los nombres se maneja a Adán Augusto López Hernández, los tres hijos mayores del expresidente López Obrador, los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo; Sinaloa, Rubén Rocha; y Tamaulipas, Américo Villarreal, entre otros. Estas listas son amplias o más reducidas, pero con esto se trata de decir que hay una presión contra la presidenta cada vez mayor, irresistible, para que proceda contra algunos de los nombres que se manejan extraoficialmente.

La amenaza de los EUA, de no proceder contra los personajes listados, sería una incursión militar del tipo que se llevó a cabo en Venezuela. Otra vez, encontramos que muchas personas igualan las condiciones de México con las de Venezuela y confunden sus deseos y odios con la realidad. Es cierto que el ataque militar contra Caracas para capturar a Nicolás Maduro significó que Trump cruzó una línea que muchos pensamos que no traspasaría. Esto significa que otras bravatas del hombre naranja pueden concretarse. No le importó violar el derecho internacional ni las críticas internas o externas.

Tratemos de analizar hasta donde sea posible dos de las amenazas de Trump: la primera, una toma militar de Groenlandia y, la segunda, un ataque militar para extraer a alguno de los narcopolíticos mencionados en las listas. Atacar la isla danesa no es como extraer a Maduro de Venezuela, significaría enfrentarse con sus aliados y romper el núcleo duro de la alianza occidental, solidificada desde la Segunda Guerra Mundial. Significaría posiblemente fracturar la OTAN y tal vez la Unión Europea.

Las críticas internas y externas contra el gobierno estadounidense crecerían exponencialmente. Si la captura del tirano venezolano no le trajo al magnate ningún beneficio en su popularidad rumbo a las elecciones, una acción contra la isla ártica sería peor, máxime si hay una confrontación armada contra las tropas francesas, noruegas, suecas, alemanas o danesas. Este destino manifiesto trumpiano podría dar como resultado la tumba electoral del habitante de la Casa Blanca y una desestabilización a escala mundial. Es evidente que Estados Unidos no lucha por la democracia o la caída de los tiranos y los derechos humanos de poblaciones necesitadas. Trump solo se descaró, pero no fue el único presidente estadounidense que tuvo afanes militaristas por intereses económicos. Posibilidades de un intento de anexión militar de Groenlandia: 50 y 50.

En el caso de México hay que descartar, por el momento, una operación militar contra Andrés Manuel López Obrador o Claudia Sheinbaum. Aunque a muchas personas las ilusiona esta posibilidad, no hay indicios de que ocurra. Trump nunca se ha referido a ellos como jefes de un cártel, como sí lo hizo con Maduro y Petro. De la presidenta se expresa bien, pero es claro que está convencido de que es una mandataria débil.

Acerca de México, creo que hay dos agendas desde Estados Unidos: la de Trump y la del secretario Marco Rubio. La primera, más interesada en la entrada de operativos norteamericanos a nuestro país para asestar golpes espectaculares a narcos que le ganen imagen al hombre naranja. Pero Rubio conoce mucho más el ambiente político y sabe de la corrupción y cercanía de parte de la clase política mexicana con el crimen organizado. Él si se interesaría en nombres importantes de la cúpula gobernante, igual que la DEA. Si es cierta la existencia de dos agendas, supongo que el gobierno mexicano ya lo ha detectado y prefiere tratar directamente con Trump. Calmar a este significa detener a Rubio.

Como sea, es un hecho que el gobierno estadounidense necesita acciones mucho más espectaculares que un puñado de sicarios o números de droga decomisada y laboratorios destruidos y Claudia Sheinbaum no les está dando esto. México ha cedido en prácticamente todo lo que se le ha solicitado: cambio de estrategia contra el crimen, migración y está dispuesto a ceder en comercio, pero no es suficiente, el monstruo necesita más.

En los últimos días, desde la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA, ha surgido una propuesta que sí podría tomar en cuenta el Gobierno mexicano: que agentes o soldados participen en los operativos que llevan a cabo las fuerzas policiacas y militares nacionales. Esto sería mejor que operativos unilaterales o la exigencia de políticos arrestados. La presidenta no está en posibilidad de elegir lo mejor, sino lo menos malo. Aceptar acciones conjuntas en territorio mexicano; al menos podría calmar un rato al monstruo.

Cortesía de El Economista



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