Like a Dragon Pirate Yakuza in Hawaii lleva la diversión a su punto más absurdo: cuando mezclas piratas, acción y mafia japonesa

La saga de videojuegos Yakuza surge como una propuesta de SEGA y Ryū ga Gotoku para realizar títulos de mundo abierto ambientados en Japón y la cultura de la mafia nipona, es decir, los Yakuza. Estas entregas, con sus orígenes en PlayStation 2, han tenido lanzamientos a lo largo de los años y las generaciones, pasadas seis entregas numeradas, remasterizaciones, MMO y spin-offs, siendo este último uno de los más exitosos, específicamente desde su rebautizo a Like a Dragon, de la cual hoy te platicaremos su más reciente título, Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawai.

Estos juegos que, para muchos puede que piensen que sea algo de nicho, incluyéndome, la realidad es que no podía estar más equivocado, ya que esta saga no solo “se venden como loco“, sino que con este título me encontré con una entrega que, si bien no la más ambiciosa de la franquicia, sí es una de la que experimenta elementos y que para una usuario que no esté familiarizado con la saga, estará más que encantado de adentrarse a este universo.

“Embárcate en una aventura pirata moderna y desmesurada con un ex yakuza, ahora capitán pirata, y su tripulación. Participa en emocionantes combates en tierra y mar en busca de recuerdos y tesoros perdidos”.

Vuelve el carismático Goro Majima

La saga Yakuza en general, abarcando todos sus spin-offs y ediciones, ha contado con múltiples protagonistas y personajes secundarios que se han ganado el cariño de los jugadores. Entre estos se encuentra Goro Majima, uno de los ex-Yakuza, el cual en esta ocasión termina varado en la Isla Rich, en donde su aventura comienza con un caso de amnesia, en el cual no recuerda ni su nombre, pero eso no le impide volver a repartir golpes a tan solo unos minutos de estar activo nuevamente.

Así comienza esta nueva aventura de Yakuza y su rol de pirata, el cual, tras su naufragio y caso de amnesia, es encontrado por Noah, un joven de 10 años, el cual será su fiel acompañante, al igual que su “gato” Goro, un tigre cachorro, el cual no solo comparte nuestro nombre, sino que nos ayudará en los combates y conseguirá objetos repartidos por el mapa.

La trama de la entrega te atrapa nada más comenzar el prólogo, dado que, inicialmente, si eres conocedor de la saga, ubicarás a este protagonista. Sin embargo, uno de los atractivos de esta entrega es que no es necesario haber jugado a las múltiples entregas de Yakuza o Like a Dragon, dado que, con flashbacks y conversaciones, te ponen en contexto sobre quién fue este misterioso Goro Majima y qué representó para la mafia japonesa y toda su sociedad que lo sigue e idolatra. Sin embargo, sus acontecimientos ocurren meses después de lo que pasó en Like a Dragon: Infinite Wealth, por lo que, si no lo has jugado, puede que te lleves algún spoiler de esta entrega del 2024.

Como si de la búsqueda del One Piece se tratase

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La historia se basa principalmente en la búsqueda del tesoro de la Esperanza, unas riquezas valoradas en miles de millones de dólares. Sin embargo, el dinero no es el principal atractivo de este llamativo tesoro, sino más bien lo que lo acompaña: el elixir de la vida eterna, el cual es codiciado por los habitantes de la zona, piratas, comerciantes y hasta tribus de entregas anteriores, como los Pelekanas.

Este objetivo lo conocemos una vez que nos empezamos a adentrar en la historia, y es que nuestro rescatista Noah padece de una enfermedad, la cual, al emocionarse mucho, le provoca tos y asma, que trata con un inhalador. Sin embargo, su sueño más preciado es conocer el mundo, dado que solo ha habitado la Isla Rich, lugar donde nos encontramos al empezar, y para curar su enfermedad, Majima le promete dar con el tesoro de Esperanza para bridarme una mejora salud.

Like a Dragon Pirate Yakuza in Hawaii va tomando forma como si habláramos de la aventura de Luffy, Zoro, Nami y compañía. Y es que antiguos rivales se van uniendo en un fin común: dar con dicho tesoro. En el camino por hallarlo, nos daremos cuenta de lo importante que es y de que no era tan secreto como nosotros pensábamos, dado que varias organizaciones iban por el mismo fin.

El combate Beat’em Up pero con un toque de Hack and Slash

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La entrega es un machaca botones a diestra y siniestra. Y es que, si bien Majima es conocido por sus frenéticos enfrentamientos a puño limpio con su estilo de Perro Loco, en esta nueva entrega nos presenta un nuevo estilo de pelea llamado Lobo de Mar, el cual, con la ayuda de dos sables piratas, una pistola y un gancho, nos permite realizar combos, disparar y tener más verticalidad en los escenarios.

Los combates se traducen en un golpe normal, un golpe fuerte y esquivar. Y si bien esto puede sonar monótono, la realidad es que cobra profundidad cuando nos enteramos de que estos se pueden combinar entre sí, así como con cada uno de nuestros estilos de pelea antes mencionados, como Perro Loco y Lobo de Mar, los cuales podemos ir intercambiando, realizar ataques definitivos, sinergia con nuestros compañeros, y hasta bloquear y hacer parrys como si de un souls-like se tratase.

Esto lo acompañan las mejoras de nuestro personaje que, como ha sido costumbre en la saga, mejoraremos a través del menú de opciones, donde, por dinero y puntos, obtendremos no solo más combos, sino más salud, energía, habilidades y perks que obtendremos tanto para Majima como para nuestro navío.

Un Yakuza que se convierte en todo un capitán de los mares

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Uno de los añadidos más novedosos de esta entrega es, sin duda, el tema del combate naval, ese donde pasaremos gran parte de nuestra aventura yendo de aquí para allá y donde efectuaremos el viaje rápido. Sin embargo, para ir de un punto A a un punto B, deberemos viajar en Goromaru, nuestro barco, el cual podremos no solo personalizar, sino hasta mejorar cada uno de los cañones, ametralladoras, lanzallamas, cohetes y hasta un rayo láser.

En esta nave tendremos una tripulación, la cual está conformada por los personajes principales, algunos que iremos conociendo a lo largo de la aventura, otras caras conocidas de entregas anteriores, y reclutamientos que hagamos explorando por las islas y ciudades donde pasaremos gran parte de nuestro tiempo. Estos nos serán de gran ayuda, dado que en el navío no solo se trata de ir a un lugar y ya, sino que en el transcurso tendremos combates de piratas, los cuales tienen su toque de complejidad y estrategia, aunque rozando lo arcade. Este sistema simplificado se basa en atacar, ya sea desde la proa, en estribor o babor, y controlar nuestra velocidad para esquivar los cañones de los enemigos.

En la mayor parte de las ocasiones, al acabar con la nave de un enemigo, pasaremos a la batalla pirata, el cual se basa en invadir dicho barco que atacamos, pero con combates cuerpo a cuerpo, donde puede llegar a desencadenarse toda una batalla campal de más de 50 personajes en pantalla y donde deberemos abrirnos paso a oleadas de enemigos con sus habilidades y estadísticas. Para eso, nosotros tendremos nuestro pelotón, liderado por un comandante que elijamos a cargo, y estos mismos subirán sus estadísticas conforme vayamos ganando batallas.

Mucho pero mucho más que hacer aparte de realizar misiones

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Como es clásico de la saga Yakuza, o como lo conocemos ahora, Like a Dragon, las actividades secundarias no se limitan solo a la exploración y caerte a puños con alguien más, sino que, en esta ocasión en Hawái, tendremos la posibilidad de realizar juegos y tareas que van desde hacerte amigos de los habitantes de Honolulu para tener más amigos en la red social de la ciudad, así como también tomar fotos a lugares específicos, jugar a los dardos, billar, carreras de kart y hasta una especie de Crazy Taxi, pero de repartidor de comida. Esto es solo la punta del iceberg que rodea los eventos secundarios y pasatiempos de esta entrega.

Y es que, por si fuera poco, en nuestros puntos de control o dormitorios, nos encontraremos la mítica consola de SEGA, la Master System, la cual es funcional dentro del título para ejecutar juegos clásicos como Virtua Fighter, Alex Kidd in Miracle World, entre otras entregas de esta consola que podremos comprar con dinero del título en las tiendas que encontraremos a lo largo de nuestra aventura.

Un repertorio sonoro lleno de nostalgia, emoción y carisma

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Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii cuanta con un sinfín de temas musicales acordes con la ambientación en que nos encontremos. Y es que cada una de las tonadas y la banda sonora son tanto clásicos de la saga, como referentes de otras entregas de la desarrolladora. Además, tenemos un setlist para optar por una canción en específico a la hora de jugar, o encontrar esas que Majima tanto cantaba en el karaoke de títulos anteriores y que vuelven a tener presencia aquí.

Sin embargo, ya que hablamos del tema sonoro, uno de sus talones de Aquiles es el doblaje, el cual, nuevamente, no cuenta con interpretaciones en español y nos limita a optar por japonés o inglés. No obstante, esto también “pasa factura” a los usuarios de Latinoamérica, dado que la localización del texto traducido estará enfocada al español de España, por lo que las expresiones se enfocarán más a las de dicho país europeo.

Tiene todo el carisma pero peca de monótono

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Si bien a lo largo de tu aventura todo es risa, acción, aventura y exploración, a lo largo de esta cada uno de estos elementos tiende a ser repetitivo y muy parecido uno tras otro. Y es que, si bien la entrega goza de una gran variedad de actividades, peca en el hecho de que cada combate puede sentirse igual que el anterior, sin sumar nada nuevo al reto más que abrirte paso sobre un montón de piratas y enemigos. Además, la recompensa obtenida por superarlo no fomenta la rejugabilidad para saber qué hubiera pasado si lo hacías de otra forma, ni el reto de presionar un botón en el momento justo.

Esto también se aplica al combate naval, donde todos y cada uno de ellos son parecidos entre sí, y su variación se basa en la cantidad de barcos y enemigos a la hora de enfrentarlos cuerpo a cuerpo, por lo que, al ser un elemento nuevo en la franquicia, carece de variedad.

El pirata que conquistó el mar y nuestro corazón

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La historia principal pasa a ser uno de tantos elementos a completar. Y es que, si bien la trama te atrapa y quieres saber cómo concluye, la realidad es que en Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii, es solo una parte de todos sus elementos. Hablamos de un título cuya fuerza bruta reside en lo que le ofrece al jugador más allá de una trama principal, donde la diversión radica en eventos secundarios, completar tareas de NPC, conseguir logros en torneos de combate naval y obtener los mejores puntajes en las actividades de la ciudad de Honolulu.

Si bien al leer cada uno de los apartados que te menciono puede sonar a una entrega abismal en cuestión de horas de diversión, la realidad es que hablamos de una que es menos duradera que sus antecesores. Y es que para completar la historia principal, te tomará alrededor de unas 15 horas. Sin embargo, esto se puede extender a 25 o incluso 30 si queremos conseguir el 100% en cuanto a misiones secundarias, actividades y objetivos de recompensa.

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Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii se traduce en un título repleto de referencias a entregas anteriores, pero a su vez con un aire fresco que todo fan de la franquicia necesitaba. Al estar convertida en una saga anual, esta no pierde su calidad año tras año, y para esta ocasión no fue la excepción, apostando por introducir elementos nuevos, apuntar a la nostalgia y explicar qué pasó con los personajes de entregas anteriores. Por si fuera poco, su trama finaliza dejándonos con un “continuará“, por lo que tenemos más Yakuza para rato. Mientras esperamos, podemos gozar de Goro Majima y compañía, que nos ofrecen un sinfín de retos en Hawái, convirtiendo este juego en uno de los mejores lanzamientos de lo que va de 2025.

Cortesía de Xataka



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