En el mundo del PC gaming, lo habitual es que tras dos o tres años de uso ya estemos pensando en actualizar nuestros componentes por una generación más potente. Sin embargo, actualmente vivimos un fenómeno sin precedentes: muchos jugadores no solo están optando por mantener sus GPU o CPU actuales, sino que están regresando a buscar componentes de generaciones anteriores para evitar costos excesivos.
Esta crisis, que afecta a toda la industria por igual, podría prolongarse durante varios años. El factor determinante es la escasez de memorias RAM y el aumento drástico en sus precios, lo que ha provocado que la comunidad prefiera quedarse en su plataforma actual para no dar el salto a arquitecturas más recientes. Por una cuestión de presupuesto y compatibilidad, la línea de procesadores Ryzen AM4 de AMD está cobrando una popularidad inesperada en el mercado.
PROBAMOS la Zephyrus G14 Alan Walker en México: laptop GAMER PARA DJS
Una crisis que apenas comienza y amenaza el abastecimiento
El problema de la RAM ya es un secreto a voces, reflejado no solo en los precios elevados, sino en la falta de stock de unidades DDR4 y DDR5 en las tiendas. Esta situación ha comenzado a arrastrar a las tarjetas gráficas y procesadores; especialmente a estos últimos, ya que los chips AM4 son compatibles con memorias DDR4, que siguen siendo las más accesibles del momento. Como consecuencia, las ventas se han disparado y ya no es sencillo (ni barato) conseguir un CPU de gama alta de la generación pasada.
Un ejemplo claro es el Ryzen 7 5700X3D. Este procesador era uno de los favoritos de la plataforma AM4 por su excelente relación entre rendimiento y precio. A pesar de haber sido suplantado técnicamente por la línea AM5, el renovado interés de los usuarios ha hecho que su costo suba de los 270 dólares iniciales hasta los 350 dólares o incluso más.
El impacto en 2026 y el mercado de consolas
Todo indica que este inconveniente apenas está en su fase inicial y podría agravarse a lo largo de 2026. Estamos ante una posible crisis de componentes nunca antes vista, que convierte la tarea de armar una computadora gamer en un desafío logístico y económico más complicado que nunca.
Es importante mencionar que este escenario no se limita exclusivamente a las PC. Aunque por ahora no se ha anunciado un aumento oficial en el precio de las consolas, no se descarta que esto suceda eventualmente.

La dependencia de las memorias DDR5 en el hardware de Sony y Microsoft podría obligar a un ajuste en los costos de fabricación que, tarde o temprano, impactaría en el bolsillo del consumidor final.
Imagen | Samsung Memory
Cortesía de Xataka
Dejanos un comentario: