
Fuente de la imagen, Getty Images
- Autor, Faisal Islam
- Título del autor, Editor económico de la BBC
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Su impacto en la economía mundial será enorme.
La adopción masiva de aranceles para las importaciones procedentes de todos los rincones del planeta anunciada el miércoles por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se hará sentir mucho más allá de la frontera de ese país.
Las medidas, que entrarán en vigor entre esta y la próxima semana, incluyen un impuesto mínimo del 10% a todos los productos que ingresen a EE.UU. y tarifas más elevadas a las principales economías del mundo y varias emergentes.
Faisal Islam, editor económico de la BBC, señala que el efecto de estas medidas puede apreciarse en las líneas del gráfico de los ingresos arancelarios de Estados Unidos, que han saltado a niveles que no se habían visto en un siglo, más allá de los que se registraron durante el alto proteccionismo de la década de 1930.
Pero también en las caídas registradas en los principales mercados bursátiles del mundo.
“Pero la verdadera medida de estos cambios serán las significativas alteraciones en las formas de comercio mundial que existen desde hace mucho tiempo”, señala Islam.
“En esencia, se trata de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones a EE.UU. para todo el mundo, que entrará en vigor el viernes por la noche. Además de eso, decenas de los “peores infractores”, como los ha llamado Trump, se verán gravados recíprocamente por tener excedentes comerciales” agrega.
Afirma que los aranceles a los países asiáticos son extraordinarios.
“Destrozarán los modelos de negocio de miles de empresas, fábricas y posiblemente países enteros. Algunas de las cadenas de suministro creadas por las mayores empresas del mundo se romperán al instante”, apunta.
Ken Roggoff,, quien fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional, indica que las consecuencias de la imposición de aranceles tan altos a las importaciones que entran a EE.UU. son “increíbles”.
“Él (Trump) acaba de lanzar una bomba nuclear sobre el sistema de comercio global”, dijo Rogoff al programa de la BBC World Business Report.
Olu Sonola, jefe de Investigación Económica para EE.UU. de Fitch Ratings, destacó que los aranceles impuestos sobre todas las importaciones se ubican ahora en torno a 22%, lo que es aproximadamente 10 veces por encima de donde se ubicaban hace un año.
Estados Unidos no había tenido aranceles tan altos desde hace más de un siglo.
“Esto es un cambio radical, no solo para la economía estadounidense, sino para la economía mundial”, escribió Sonola.
¿Qué se busca con los aranceles?
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La fórmula estadounidense para los llamados “aranceles recíprocos” consiste básicamente en establecer un cobro para los países que tienen un superávit comercial de bienes con EE.UU., debido a que exportan más a Estados Unidos de lo que importan desde allí. En el caso de aquellos que no tienen superávit comercial, igual se les aplica un arancel que los lleva hasta el nivel de referencia universal establecido por Trump de 10%.
Dado que en el pasado, el mandatario estadounidense ha dado muestras de tomar posiciones duras que, al final, buscan forzar unas condiciones más favorables para su país, algunos han especulado con la posibilidad de que el objetivo real de estos aranceles no sea más que una “gran negociación”.
Sin embargo, el gobierno estadounidense parece estar reclamando los ingresos arancelarios para la reducción de impuestos que quiere aplicar, extendiendo los recortes que aprobó durante su primer gobierno y que deben llegar al final de este año. Por ello, el margen para un ajuste rápido parece limitado. Como dijo sin rodeos un funcionario de la Casa Blanca: “Esto no es una negociación, es una emergencia nacional”.
“El objetivo de esta política es conseguir que el déficit comercial estadounidense “vuelva a cero”. Se trata de una reconfiguración total de la economía mundial, señala Faisal Islam.
La reindustrialización de EE.UU. es otro de los objetivos declarados de estos aranceles. No en vano, Trump ha dicho reiteradamente que las empresas que quieran evitar estos costos pueden instalarse en ese país. Pero trasladar las fábricas llevará años.
Mientras tanto, EE.UU. puede sufrir un golpe inflacionario.
“Aranceles de esta magnitud en el este asiático, especialmente del 30% o 40%, acelerarán el aumento de los precios de la ropa, los juguetes y los productos electrónicos”, apunta Faisal Islam.
Y para los países donde se fabrican esos bienes también puede haber efectos dañinos.
“Muchos países probablemente entrarán en recesión. Si este arancel se mantiene durante un período prolongado, se pueden descartar la mayoría de los pronósticos”, apunta Sonola.
Entre los países que podrían sufrir una recesión se encuentra el propio Estados Unidos.
Según Rogoff, las probabilidades de que EE.UU. caiga en una crisis de esta tipo se elevaron a 50% después de los anuncios de Trump.
Moody’s Analytics ha estado advirtiendo que Estados Unidos podría entrar pronto en una recesión, y también ha dicho que las finanzas del país pueden experimentar un declive de varios años debido a sus crecientes déficits presupuestarios y su costosa deuda.
¿Cuál será la respuesta?
La pregunta ahora es cómo responderá el resto del mundo.
Faisal Islam señala que algunos consumidores europeos tendrán la oportunidad de beneficiarse del desvío de este comercio en ropa y productos electrónicos de forma más económica.
“Más allá de Estados Unidos, convertida en una economía aislacionista, el resto de las grandes economías podrían optar por una mayor integración comercial”, apunta.
Pero, como ilustra la caída de las ventas de autos Tesla, sólo una parte de esta historia tiene que ver con la respuesta de los gobiernos. Hoy en día, los consumidores también pueden responder. Podría convertirse en un nuevo tipo de guerra comercial en las redes sociales.
“Europa puede decidir no seguir comprando las grandes marcas comerciales creadas en Estados Unidos y apreciadas en todo el mundo”, dice Islam.
Añade que como parte de esa respuesta también el monopolio en las redes sociales de las grandes tecnológicas estadounidenses podría tambalearse.
“Las autoridades estadounidenses podrían verse obligadas a subir los tipos de interés para combatir el inevitable repunte de la inflación”, dice.
“Una guerra comercial mundial parece inevitable”, advierte.

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Cortesía de BBC Noticias
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