Los expertos en salud mental recomiendan esta obra maestra de Robert Redford: “una gran respuesta para los cineastas”

Hoy en día la salud mental es uno de los temas de los que más se habla. En general, se difunde información en pro del bienestar psicológico de la población y el cine no es ajeno a ello. Un ejemplo de cómo un medio de entretenimiento puede tocar temas sensibles de manera respetuosa se vio en un clásico de 1980 dirigido por Robert Redford.

La película en cuestión es un drama centrado en la depresión y el suicidio. Con solo tres personajes como protagonistas, encarnados por Donald Sutherland, Mary Tyler Moore y Timothy Hutton, nos adentramos a un metraje que explora la dinámica familiar frente a la pérdida, el duelo e incluso la culpa. Hablamos de Ordinary People.

Titulada en Latinoamérica como Gente como uno, el filme nos presenta a los Jarret, una familia acomodada que vive en los suburbios de Chicago. Pero la desgracia llega cuando los hijos Buck y Conrad sufren un accidente en el que Buck pierde la vida, y tiempo después Conrad intenta suicidarse. 

Tras meses internado en un hospital psiquiátrico, Conrad regresa a casa donde, junto a sus padres, intentará llevar una vida normal. A pesar de retomar antiguas actividades en la escuela, acude al Dr. Tyrone Berger por ayuda psiquiátrica quien lo diagnostica con trastorno de estrés postraumático

Bajo esta premisa, la película nos lleva de la mano sobre cómo el trauma puede fracturar los lazos dentro del núcleo familiar al tiempo que muestra el sentido de reconciliación, comprensión y comunicación como esperanza para seguir adelante. Un vistazo a la vulnerabilidad cuando todo se desmorona

Por ello, la película ha sido punto de análisis para expertos quienes han observado varias etapas del duelo representadas en los personajes. Desde el portal The Narcissitst Family Files, se indaga en el personaje de la madre, Beth, quien sirve como ejemplo de la negación al querer intentar mantener las apariencias y erigir un muro emocional al tratar fríamente a su hijo sobreviviente. 

Visto desde otro lado, el padre representa esa inquietud e incertidumbre de no saber a ciencia cierta qué hacer o cómo manejar la situación. Se debate entre apoyar a su esposa y reconectar con su propio hijo. Y claro, el personaje de Conrad tiene que sobrellevar esa carga de culpabilidad.

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Así, Brett Wean, director de escritura y difusión de entretenimiento de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio, explicó para Everyday Health cómo los personajes de Sutherland y Tyler Moore abordan de diferente manera el trastorno de su hijo, mientras que ilustra el impacto que puede tener un el suicidio. 

“El padre de Conrad apoya la idea de que su hijo vaya a terapia, mientras que su madre, quien se ha vuelto fría y distante tras estos sucesos, se opone. Se puede ver cómo la relación entre ambos padres se deteriora a lo largo de la película“.

La película también es una excelente opción para los cineastas que desean incluir una representación visual de un intento de suicidio en sus películas”.

Elogiada por la crítica, un éxito de taquilla y ganadora de cuatro premios Oscar incluidos los de Mejor Película y Mejor Director, Ordinary People se perfila como una de las mejores películas de la década de los ochenta y un sencillo, pero honesto retrato sobre la salud mental y los vínculos familiares. 

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Cortesía de Xataka



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