Los mexicanos pasan cada vez más horas atrapados en el tráfico y recurren menos al transporte público. En uno de los países con mayor congestión vehicular del mundo, cada persona que se traslada pierde, en promedio, 111 horas al año por los embotellamientos, con un costo de oportunidad de 5.645 pesos (unos 308 dólares), equivalente a casi 18 días de salario mínimo. En las grandes ciudades, las pérdidas se disparan y llegan a duplicarse, en un reflejo de problemas como la cobertura limitada de las rutas de transporte colectivo, la inseguridad y las deficiencias de las unidades. A la cabeza están los pasajeros de Ciudad de México, que con sus 21 millones de personas en la zona metropolitana, pierden hasta 10.721 pesos anuales por los atascos, una suma con la que podrían comprar un vuelo de ida y vuelta a Santo Domingo, Nueva York o Los Ángeles.
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