Un niño portugués puede pasar toda su infancia sin viajar a Brasil y, aun así, empezar a decir “oi”, “galera” o “picolé”. Incluso puede cambiar la manera en que entona algunas palabras, algo que comenzó a llamar la atención de padres y profesores en Portugal, especialmente entre menores que consumían de forma habitual videos de creadores brasileños como Luccas Neto y Felipe Neto.
La situación fue documentada por O Globo, que encontró casos de niños portugueses cuya forma de hablar comenzó a incorporar expresiones y rasgos del portugués brasileño después de pasar tiempo frente a este tipo de contenido. En algunos casos, la influencia era tan evidente que los adultos podían reconocer de dónde había salido.
No era una clase de portugués, era YouTube. Y detrás de este fenómeno hay una explicación bastante sencilla: los niños están expuestos a una forma de hablar que no pertenece a su entorno inmediato y que, gracias a internet, pueden escuchar una y otra…
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