
La mamá de Marco Rubio soñó con ser actriz, pero su vida laboral la dedicó a ser empleada de limpieza. Su padre quiso ser empresario, pero fue barman. Ambos dejaron Cuba el 27 de mayo de 1956, el año en el que Fidel Castro llegó a las montañas de la Sierra Maestra, desde donde empezaría su revolución contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Es Pedro Víctor García, abuelo materno de Marco Rubio, quien le dejó una profunda huella determinista en su vida. Nació en la Provincia de Villa Clara, Cuba, en noviembre de 1899, el mismo año y mes en el que se marcharon las fuerzas españolas de la isla. “Mi abuelo formó parte de la primera generación de cubanos libres y fue profundamente influenciado por los escritos de José Martí”, escribió Marco Rubio en “Un hijo americano”.
Destaca Rubio que su abuelo fue el único de sus hermanos y hermanas que recibió educación. Trabajó en una fábrica de tabaco. Cada mañana leía los periódicos a los trabajadores “como si fuera el locutor de un noticiero radial”. Y cuando terminaba, les leía novelas, “teniendo buen cuidado de acentuar con su voz y ademanes el drama que se desarrollaba en las historias”.
Pedro Víctor García trabajaría el resto de su vida vendiendo café y galletas en las esquinas de La Habana.
Su padre, por el contrario, no terminó sus estudios. Los interrumpió a los ocho años para ponerse a trabajar.
“Mi madre sostiene que mi padre nunca fue un buen comerciante, según ella era demasiado generoso y a menudo regalaba artículos a clientes que no tenían con qué pagarlos. Todos los negocios fracasaron”, escribe Rubio. Entre ellos, una lavandería en seco, una tienda de descuento y un pequeño supermercado.
Al comienzo de la revolución nadie pensaba que Cuba se integraría al bloque socialista. “En una visita a los Estados Unidos en abril de 1959, Fidel Castro manifestó su fe en la democracia y negó ser comunista. Llevaba una medalla de la virgen María, y en ese entonces era un héroe para muchos cubanos de la clase trabajadora”, escribe Rubio.
”Las críticas del gobierno cubano a los Estados Unidos habían empezado a afectar seriamente las relaciones entre ambos países. Castro aseguraba no ser comunista, pero estaba nacionalizando compañías petroleras y bienes raíces propiedad de los Estados Unidos”.
Emilio, hermano del padre de Marco Rubio, le advirtió que no regresara a Cuba. “El régimen estaba encarcelando a millares de disidentes, había cerrado periódicos y controlaba todas las estaciones de radio y tele”.
El próximo martes Marco Rubio viajará a México. Sabe que AMLO y la presidenta Sheinbaum ayudan a la dictadura cubana. Sabe que Morena apoya a la dictadura de Maduro. Sabe que Morena derribó a la Corte Suprema.
De niño, Marco Rubio soñó con ser presidente de Cuba libre. Al saludar a la presidenta, lo tendrá en mente.
Cortesía de El Economista
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