Mercedes-Benz evalúa eliminar sus vehículos accesibles del mercado estadounidense. ¿La razón? Un nuevo arancel del 25% sobre autos importados que entrará en vigor este 2 de abril, de acuerdo con un reporte de Bloomberg. El fabricante alemán considera que algunos de sus modelos más económicos se volverían económicamente inviables si se mantienen en ese país. Hay modelos con nombre y apellido en la cuerda floja: el GLA está en la mira.
Este SUV compacto se ensambla en Alemania, y hoy se vende en Estados Unidos desde 43,000 dólares, 878,923 pesos al tipo de cambio. Con el nuevo impuesto, su precio se dispararía hasta los 53,750 dólares, aproximadamente 1,098,300 pesos. El impacto sería severo, especialmente para un modelo que no ha tenido el éxito de ventas esperado. Pese a que fue renovado por completo hace algunos meses para agradar a más consumidores.
La situación no es exclusiva del GLA. Otro modelo que podría enfrentar el mismo destino es el nuevo CLA. Este sedán fue revelado a inicios de marzo con versiones híbridas y totalmente eléctricas. La más potente promete más de 300 caballos de fuerza y casi 800 kilómetros de autonomía bajo ciclo WLTP. Aun así, si Mercedes decide no venderlos a Estados Unidos, el costo de producción y la logística podrían ser las razones. La firma alemana sabe que el margen de ganancia en modelos de entrada es cada vez más estrecho y cualquier impuesto nuevo pone en jaque su rentabilidad.
Por otro lado, el GLB se mantiene en una zona gris. Se ensambla en México, lo que podría salvarlo dependiendo de cómo se implementen los aranceles. Sin embargo, es una realidad que su diseño actual pide a gritos una actualización. Al igual que el GLA, su baja demanda no justifica una inversión fuerte para adaptarlo al nuevo escenario comercial. Si desaparece del mercado estadounidense, no será por capricho: sería una maniobra estratégica ante una realidad que cambia día con día.
Interior Mercedes-Benz Clase A.
Parece que Mercedes-Benz está enfocada en crecer dentro del mercado estadounidense con vehículos de alto valor como el Mercedes-AMG PureSpeed. Sin embargo, el contexto también permite analizar otra cosa. La salida del Clase A en 2022 ya marcaba un cambio en la estrategia de productos para Norteamérica. Y con la guerra comercial entre China y Estados Unidos subiendo de tono, algo que también le pasó a fabricantes como Aston Martin y Ferrari, que ya se preparan para subir precios.
La pregunta no es si Mercedes-Benz va a cambiar su portafolio en Estados Unidos. La verdadera incógnita es hasta qué punto está dispuesta a sacrificar volumen a cambio de mantener su estatus de lujo. Si elimina sus modelos de entrada, la marca quedará reservada solo para quienes puedan pagar mucho más. Y ese no es un mercado pequeño, pero sí más difícil de conquistar.
Cortesía de Xataka
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