
En materia de inversiones, ¿qué tan diferente será el 2026 respecto al 2025? Esta semana tenemos los anuncios de 1,000 millones de dólares de General Motors y 1,300 millones de Pilgrim’s, junto con un dato del INEGI: entre enero y octubre del año pasado la inversión cayó 5.9% comparado con el mismo periodo del año pasado.
El comportamiento de la inversión en 2026 determinará, en buena medida, lo que pase con el PIB y con la generación de empleo. La caída de la inversión está detrás del paupérrimo 0.4 o 0.5% de crecimiento del 2025 y de las pobres cifras de generación de empleo formal: alrededor de 70,000, si dejamos fuera de la fotografía a los trabajadores de plataformas.
El año pasado, la inversión pública se desplomó. Los datos de los primeros 10 meses del año registran un –20.2%. Desde el primer año de Ernesto Zedillo no habíamos tenido un comportamiento así. La inversión fue una de las variables de ajuste de las finanzas públicas, en el esfuerzo de bajar el déficit de 5.9% del PIB que dejó López Obrador.
La inversión privada tuvo también un comportamiento negativo en 2025. La caída en los primeros 10 meses del año fue 4.9%. Este bajón se dio, a pesar de que hubo un monto récord de inversión extranjera. Tan solo en los primeros nueve meses del año, se habían registrado 40,900 millones de dólares en ese rubro.
¿Qué sigue? “México debe salir de su limbo de inversión para reiniciar su narrativa de (re)nearshoring”, dice un informe de Morgan Stanley. Interesante que hable de limbo. Con un récord de inversión extranjera, no podemos hablar de paraíso, porque la parte nacional está en esa zona donde hace mucho calor y se respira un tufo a azufre. Para ponerlo en contexto, la inversión extranjera es aproximadamente el 10% de la inversión total. Nueve de cada 10 pesos de inversión es nacional, privada o pública.
Sólo 39.5% de las empresas considera que es un buen momento para invertir, revela una encuesta hecha por Coparmex, en la que participaron 3,850 compañías en las 32 entidades federativas. La encuesta fue levantada entre el 20 de agosto y el 20 de octubre del año pasado, aunque fue presentada el miércoles 14 de enero. El 39.5% es un nivel similar al que arrojó la encuesta en los tiempos de la pandemia. “La menor disposición responde a incertidumbre económica, inseguridad y entorno político”, dice el comunicado de la Coparmex.
¿Qué tanto han cambiado las cosas del 20 de octubre a la fecha? ¿En qué dirección se ha movido la incertidumbre económica, la inseguridad y el entorno político? No deja de impresionar que el “optimismo” esté en un nivel parecido al que había con la pandemia. La incertidumbre económica no se ha disipado. La Casa Blanca no da tregua ni garantiza que el T-MEC sobrevivirá. Quizá nos quedemos con un acuerdo zombie, más o menos acorde con los tiempos en los que vivimos. La inseguridad tampoco da tregua. La encuesta de Coparmex dice que 46.8% de las empresas fue víctima de un delito. El robo de mercancías en tránsito fue el más frecuente, seguido por la extorsión, el robo de vehículos y los delitos informáticos.
¿Se puede salir del limbo inversor? El impulso no podrá venir de la inversión pública, porque en ese cajón, el Gobierno tiene muy poco margen de maniobra. El pago del servicio de la deuda sigue creciendo, lo mismo que los recursos dedicados a los programas sociales. Donde el Gobierno podría hacer la diferencia es mandando las señales a los empresarios para que inviertan: reglas claras y certidumbre jurídica, por ejemplo. Llama la atención la reunión de la semana pasada de la secretaria de Energía, Luz Elena González, con el CCE. Hubo una abierta invitación/exhorto a los empresarios para que inviertan. Algo que no se vio entre 2018 y 2024.
México necesita detonar la inversión privada y necesita hacerlo ya. En áreas como energía e infraestructura, el reto es “amarrar” las inversiones en 2026 para que los proyectos arranquen lo más pronto posible. La premura se explica porque las inversiones en energía e infraestructura son condición necesaria para que otras inversiones se produzcan. La capacidad actual en electricidad y agua son cuellos de botella, las reglas del juego no ayudan. Ojo: sí hay anuncios de inversión, pero lo que captamos está muy abajo de nuestro potencial. México recibe menos de la mitad de inversión extranjera que Brasil.
América Latina podría vivir una primavera en materia de inversión y crecimiento económico, dice Morgan Stanley en su análisis LatAm Spring: Imagine LatAm’s Bull Case in a Multipolar World. Habla de Venezuela, Argentina, Chile, Brasil y México. Explica por qué la coyuntura internacional podría beneficiar a los países de América Latina que hagan la tarea en materia de generación de inversión privada.
El mundo está cambiando y México podría ser uno de los ganadores en el nuevo desorden mundial. La pregunta es ¿podremos salir del limbo de la inversión en la que estamos atrapados?
Cortesía de El Economista
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