El comercio exterior de Estados Unidos arrancó el cuarto trimestre de 2025 con un ajuste, en octubre, su déficit comercial cayó 39% mensual, hasta 29,350 millones de dólares, el nivel más bajo desde junio de 2009. Al mismo tiempo, las exportaciones mexicanas siguieron al alza en casi todo el año pasado y ganaron preponderancia en las importaciones estadounidenses. No obstante, el problema es que las exportaciones automotrices no despuntan y las “no automotrices”, pese a su histórico avance, no alcanzan a suplir a la industria del automóvil, tanto en valor agregado, como en generación de empleo.
La reducción del déficit de Estados Unidos respondió principalmente a una contracción de 3.2% en las importaciones totales, un movimiento que contribuyó positivamente al crecimiento del PIB estadounidense en el cierre del año.
México gana terreno en las importaciones estadounidenses
En ese contexto, México no solo resistió la desaceleración, sino que ganó terreno. La participación de las importaciones mexicanas dentro del total de compras externas de Estados Unidos subió a 17.7% en octubre, la mayor proporción registrada para cualquier país en un solo mes.
En el acumulado de 2025, México se consolidó como el principal proveedor de bienes de Estados Unidos, con importaciones por 447,998 millones de dólares, equivalentes a 15.6% del total, por encima de Canadá y China.
El dinamismo se concentró en sectores no automotrices
De acuerdo con Banco Base, entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron 16.1%, mientras que las automotrices acumularon una caída de 4.6%, afectadas por aranceles sectoriales impuestos por Estados Unidos.
Dentro de las ventas a Estados Unidos, destacó el capítulo 84 —reactores, calderas, maquinaria y equipo— impulsado por el fuerte aumento en exportaciones de equipo de cómputo, que crecieron más de 80% anual en el acumulado del año.
Si crecen las exportaciones, ¿por qué el PIB sigue estancado?
La brecha entre ambos motores exportadores se ha ampliado de forma sostenida. Desde 2023, las exportaciones no automotrices han mantenido tasas de crecimiento de dos dígitos, mientras que las automotrices pasaron de un estancamiento a un terreno claramente negativo en 2024 y 2025.
Para noviembre de este año, las primeras crecían cerca de 24% anual, frente a una contracción cercana a 1% en las automotrices, de acuerdo con cifras oficiales de comercio exterior.
Sin embargo, este auge exportador no se ha traducido en un mayor crecimiento económico interno. El PIB de México cayó 0.3% trimestral en el tercer trimestre de 2025 y avanzó apenas 0.4% en los primeros nueve meses del año, reflejando la debilidad de las actividades secundarias, particularmente la manufactura, que retrocedió 2.7% anual.
El crecimiento de las exportaciones no automotrices en México no se ha traducido en un mayor impulso al PIB porque generan poco valor agregado interno, explicó Enrique Covarrubias, director de análisis económico de Actinver. Durante la conferencia, señaló que buena parte de estas ventas externas —como computadoras, electrónicos y equipo eléctrico— se concentran en etapas finales de ensamble y utilizan un alto contenido de insumos importados, lo que limita su efecto multiplicador sobre la economía.
Covarrubias contrastó este desempeño con el de la industria automotriz, que cuenta con una cadena productiva más profunda y diversificada dentro del país, integrada por autopartes, metalmecánica, logística y servicios.
Por ello, añadió, cada dólar exportado por el sector automotriz tiene un impacto mayor en crecimiento, inversión y empleo formal, lo que explica por qué su estancamiento desde 2022 pesa más sobre el PIB que el dinamismo observado en otros segmentos manufactureros.
Chips aprovechan ventaja arancelaria
Las exportaciones del capítulo 84 pagaron en septiembre un arancel bajo de 3.50%, señaló un análisis de Banco Base. Al interior de este capítulo, los productos cuyas exportaciones muestran mayor crecimiento son las unidades de procesamiento de datos como unidades de memoria, unidades de procesamiento centrales (CPU) y microprocesadores (chips), que en los primeros nueve meses del 2025 acumulan un crecimiento anual de 83.39%.
De acuerdo con el análisis presentado por Actinver, el auge de las exportaciones no automotrices sí refleja el reacomodo comercial de Estados Unidos y el avance del nearshoring, pero mientras México no incremente el contenido nacional y la integración productiva de esos sectores, su capacidad para sustituir al automotriz como motor económico seguirá siendo limitada. El reto, subrayó la firma, no es exportar más, sino retener una mayor proporción del valor generado en las cadenas globales.
Mientras Estados Unidos importa cada vez más computadoras, electrónicos y maquinaria ensamblados en México —con aranceles promedio bajos, cercanos a 4.6%—, la economía mexicana sigue dependiendo de un sector automotriz que representa cerca de 24% de la manufactura y cuya debilidad arrastra inversión, empleo y producción industrial.
Así, el país exporta más, diversifica su canasta y gana participación en el comercio global, pero sin lograr aún que ese cambio se refleje plenamente en el crecimiento del PIB.
Cortesía de Expansión
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