
En estos días la 4T ostenta resultados de reducción de pobreza importantes, Argentina también, resulta interesante comparar el modelo clientelar y redistributivo de la 4T con el modelo liberal implementado por el presidente Milei en Argentina.
De los dos modelos, c¿uál será sostenible y producirá resultados en el futuro?
La comparación entre Argentina y México en materia de reducción de pobreza, permite observar dos modelos económicos, societales y filosóficos ideológicamente opuestos.
Por un lado, la ortodoxia liberal implementada con crudeza quirúrgica por Javier Milei; por el otro, la continuidad populista redistributiva de la Cuarta Transformación. Ambos exhiben resultados visibles, pero sus fundamentos, sostenibilidad y efectos secundarios no podrían ser más distintos.
Los dos modelos se implementaron en circunstancias muy diferentes, por una parte Milei heredó un colapso económico brutal con riesgo de hiperinflación, mientras la política de la 4T fue implementada en una economía en diciembre de 2018.
México, antes de la 4T presentaba estabilidad sin dinamismo.
Antes de López Obrador:
- México mantenía estabilidad macroeconómica, con inflación controlada (3–4%), deuda pública manejable (~45% del PIB) y autonomía del Banco Central.
- El peso mexicano era estable, sin crisis cambiarias, y las reservas internacionales superaban los 170 mil millones de USD.
- Pero el país sufría de crecimiento bajo y desigualdad persistente: entre 1994 y 2018, el PIB per cápita creció en promedio apenas 1.2% anual.
- En 2018, el 41.9% de la población vivía en situación de pobreza, y la movilidad social era prácticamente nula.
- En resumen, recibieron un país ordenado, de bajo crecimiento pero fracturado.
Argentina antes de Milei: colapso económico, hiperinflación, explosion social
Javier Milei, por el contrario, heredó una economía destrozada por décadas de populismo y redistribución fiscal masiva. El estado de la economía argentina en diciembre de 2023, cuando inicia el gobierno de Milei, era el siguiente:
- Inflación anual superior al 200%. Riesgo de hiperinflación.
- Reservas internacionales netas: negativas.
- Dólar oficial irreal, múltiples tipos de cambio.
- Déficit fiscal estructural financiado por emisión permanente y masiva de divisas.
- Una estructura estatal hipertrofiada y clientelar.
- Más del 50% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza.
- La indigencia urbana superaba el 18–20%.
Argentina estaba colapsando.
El Shock Liberal: Milei mata la hiperinflación, genera crecimiento y equilibrio fiscal
La respuesta de Milei, quien en su campaña electoral exhibió su famosa motosierra como emblema de reducción masivo de gastos, no aplicó reformas progresivas para detener la enfermedad, optó por extirparla sin anestesia; aquí algunas de sus reformas:
- Eliminación de subsidios generalizados.
- Ajuste fiscal equivalente a 5 puntos del PIB en seis meses.
- Reformas laborales.
- Reducción del Estado.
- Desregulación comercial.
- Dolarización parcial de facto.
Los resultados a 8 meses de gobierno son profundos e irrefutables:
- Inflación mensual cae de 25% a 2% en julio 2025.
- Estabilización del tipo de cambio libre.
- Superávit primario por primera vez en décadas.
- Primeras inversiones en energía, agroindustria y construcción.
- La pobreza cayó de 53% a 33%, –38%.
- La pobreza extrema bajó de casi 20% a menos del 8%.
Y todo esto sin crear nuevos programas asistenciales, sin populismo, sin redistribución y sin déficit fiscal.
La 4T: Redistribución sin crecimiento
En México la estrategia de la 4T fue opuesta a la de Milei: redistribución masiva y aumentos de salario mínimo, déficit, endeudamiento, pero crecimiento per cápita negativo; el pastel se redujo per cápita, pero se redistribuyó:
- El salario mínimo se triplicó entre 2018 y 2024, de 88 a 278 pesos diarios.
- Se implementaron pensiones universales, becas masivas, subsidios alimentarios y apoyos laborales.
- Más de 25 millones de personas reciben actualmente transferencias directas del gobierno.
- PIB per cápita en el Periodo de la 4T -0,56% entre 2019 y 2024.
¿Resultados?
Entre 2018 y 2024, se reportó una reducción del 26 % en pobreza nacional, sacando a 13.4 millones de personas de esa condición; la pobreza extrema bajó de 9 a 7 millones de personas.
Los resultados no son malos pero comparados con Argentina, donde la pobreza cayó en más de 38% en menos de un año, la profundidad y velocidad del cambio es otra.
¿A qué costo?
- El déficit fiscal proyectado de México en 2024 es del 6% del PIB, el más alto en tres décadas.
- El número de mexicanos sin acceso a salud pública aumentó de 20 a más de 44 millones.
- Se desmantelaron organismos autónomos clave (INE, INAI, CNDH).
- Se recortaron presupuestos en cultura, educación, ambiente y ciencia, entre otros, hasta en un 70%.
- PIB total acumulado (2019–2024): Creció apenas 5.5 %, el más bajo desde los años ochenta. Esto equivale a un promedio anual de aproximadamente 0.8%, y peor aún el per cápita: -0.56%.
La política redistributiva absorbe más del 60% del gasto federal, desplazando otras funciones del Estado, reduciendo su capacidad de cumplir su rol fundamental en salud y educación, entre otras cosas.
Esto, irónicamente, afectará la reducción de pobreza dado que el modelo de medición de pobreza en México es multifactorial; midiendo factores como acceso a servicios básicos de vivienda, educación, salud, agua, entre otros. Mismos que han empeorado y empeorarán más debido a que los presupuestos se concentran en programas redistributivos.
Adicionalmente, el nuevo marco regulatorio populista está restringiendo la inversión en sectores claves como el de energía. Las inversiones que sí se hicieron en infraestructura, los mega proyectos de la 4T, son fracasos despilfarradores, plagados de corrupción y resultados escasos.
México vive un panorama de bajo crecimiento con déficits elevados. Entra en un período de estancamiento no solo económico, sino también social y fiscal. El gobierno enfrenta un presupuesto sobrecargado, deuda creciente con expectativas sociales elevadas y riesgo de aranceles, sin hablar de la violencia endémica que frena inversiones, la incertidumbre ante el nuevo poder judicial y la inminente renegociación (¿desaparición?) del T-MEC.
La reducción de la pobreza está en riesgo si el estancamiento económico obliga al Estado a recortar la redistribución por falta de recursos y de crecimiento.
Argentina, en cambio, tras el trauma del ajuste inicial, parece encaminada a una recuperación robusta, apoyada en exportaciones, estabilización de precios, superávit fiscal y crecimiento económico real. Si las reformas se mantienen, la pobreza seguirá cayendo sin necesidad del asistencialismo.
Se mantendrá el modelo de crecimiento con disciplina fiscal si Milei supera las próximas elecciones de 2025, sostiene el rumbo, neutraliza la resistencia corporativa y garantiza seguridad jurídica para atraer inversión. La pobreza podría seguir cayendo, no por subsidios, sino porque la economía comienza a ofrecer trabajo genuino, ingresos reales y estabilidad monetaria.
Conclusión
Ambos modelos redujeron la pobreza de forma distinta, pero cuál lo hizo creando riqueza y cuál podrá sostenerlo y ampliarlo.
La respuesta es clara: la reducción de pobreza liberal está basada en la expansión económica y en trabajos reales, mientras la reducción populista de la 4T depende de la capacidad del Estado de seguir endeudándose para financiar una redistribución destructora de riqueza.
México avanza con déficit persistente y sin motores de crecimiento claros.
Argentina logra revertir su déficit y prepara condiciones para un crecimiento productivo real.
Uno reparte con dinero prestado. El otro recorta para volver a generar superávit y reducir deuda.
Los datos son duros sea cuales sean las preferencias dogmáticas de cada uno.
Irónicamente, uno puede preguntarse si el modelo de la 4T será, a largo plazo, la antesala de algo similar al desastre peronista/kirchnerista que arruinó Argentina y propulsó el liberalismo de Milei al poder.
Cortesía de El Economista
Dejanos un comentario: