Pocos personajes históricos de la antigüedad están rodeaados de un aura tan deslumbrante como Nefertiti. Su figura no solo ha fascinado a historiadores y arqueólogos, sino también al público en general y la cultura popular desde el descubrimiento de su icónico busto en 1912. Su papel en la historia del Antiguo Egipto sigue siendo objeto de debate: ¿fue simplemente la gran esposa real de Akenatón, su correinante o llegó, en verdad, a gobernar como faraón? Cómo se interprete su legado depende, en gran medida, de las inscripciones y relieves disponibles, las fuentes principales para intentar reconstruir su legado político y religioso.
La dinastía XVIII
La dinastía XVIII del Antiguo Egipto supuso un periodo de profundos cambios. Con Akenatón, Egipto experimentó una de sus transformaciones más radicales: el paso del politeísmo tradicional al culto exclusivo de Atón, el disco solar.
Este cambio teológico no solo alteró las prácticas religiosas, sino también la estructura de poder del estado. Dentro de este contexto, Nefertiti emergió como una figura clave, acompañando al faraón en sus reformas y consolidando su propio poder.
Nefertiti como gran esposa real
Desde las primeras menciones en los registros históricos, Nefertiti ocupó una posición preeminente como gran esposa real de Akenatón, el faraón de la dinastía XVIII conocido por su reforma religiosa monoteísta en torno al dios Atón. La imagen de Nefertiti aparece junto a la de su esposo en numerosos relieves, lo que indica su papel central en la nueva ideología religiosa.
A diferencia de otras reinas egipcias, Nefertiti no se limitó a aceptar un rol secundario. Participó de forma activa en los rituales y las ceremonias de culto, desempeñando un papel equiparable al de su esposo.
La relevancia que se le da a su figura en la iconografía oficial refuerza la hipótesis de que gozó de un estatus sin precedentes en el periodo amarniano. Sin embargo, esto no implica por fuerza que compartiera el poder real de manera formal.
Algunas representaciones la muestran en posiciones de autoridad, como castigando a los enemigos y realizando ofrendas a Atón, dos gestos tradicionalmente reservados al faraón. Este nivel de poder visualizado en el arte oficial sugiere que su influencia fue más allá de la de una esposa real convencional.
Correinado y poder compartido
Algunos egiptólogos sostienen que Nefertiti pudo haber sido correina de Akenatón y que habría asumido funciones similares a las de un faraón en vida de su esposo. Esta interpretación se basa en la progresiva desaparición de su nombre en los registros y en la subsiguiente la aparición de una figura femenina con atributos reales.
Uno de los indicios más significativos de esta hipótesis se encuentra en la identificación de Nefertiti con el nombre de Neferneferuatón. Esto sugiere una posible transición hacia un rol más activo en el gobierno. Además, en varias representaciones aparece con una corona similar a la del faraón, lo que refuerza la idea de que, en efecto, pudo haber sido su correina oficial.
El correinado no resultaba una práctica extraña en Egipto. En dinastías anteriores, faraones como Hatshepsut y Tutmosis III compartieron el poder durante un tiempo. El hecho de que Nefertiti aparezca con atributos faraónicos refuerza la posibilidad de que no solo fuera la gran esposa real, sino una monarca en ejercicio.

Nefertiti como reina-faraón
La teoría más audaz postula que Nefertiti no solo compartió el poder con Akenatón, sino que, tras su muerte, asumió el trono con el nombre de Anjjeperura Neferneferuatón. Esta posibilidad se fundamenta en los registros que mencionan a un faraón femenino en el poder justo antes de Tutankamón.
Algunos egiptólogos han argumentado que la confusión con Esmenjkare, un enigmático sucesor de Akenatón, podría deberse a la existencia de dos figuras gobernantes simultáneas o sucesivas. De ser así, Nefertiti habría ejercido como faraón, lo que la situaría en la misma categoría que Hatshepsut.
Otro de los argumentos que respaldan esta hipótesis es el uso del título de Rey del Alto y Bajo Egipto en inscripciones atribuidas a Neferneferuatón. Este título se reserva a los faraones, lo que indica que la persona que lo ostentaba gobernó con plenos poderes. Sin embargo, la escasez de evidencias concluyentes impide afirmar con certeza que Nefertiti y Neferneferuatón sean la misma persona.
El enigma de su desaparición
Otro aspecto enigmático de su biografía concierne la desaparición de Nefertiti de los registros históricos. En torno al año 12 del reinado de Akenatón, su presencia en los documentos oficiales se reduce de manera drástica. El misterio ha dado lugar a diversas teorías. Algunos investigadores creen que pudo haber sido relegada del poder. Otros sostienen que, simplemente, cambió de nombre al asumir un rol faraónico.
El hallazgo de inscripciones que mencionan a Neferneferuatón después del reinado de Akenatón ha alimentado la hipótesis de que Nefertiti pudo haber sobrevivido a su esposo y gobernado brevemente antes de la ascensión de Tutankamón. Sin embargo, la ausencia de una tumba confirmada impide esclarecer el destino final de esta enigmática reina.

Nefertiti, una figura histórica rodeada de misterio
El debate sobre el papel de Nefertiti en la historia egipcia sigue abierto. Las evidencias sugieren que fue más que una simple consorte, pero no permiten afirmar con certeza si llegó a gobernar en solitario como faraón. Su importancia como figura política y religiosa, sin embargo, resulta incuestionable.
A la luz de las pruebas existentes, su estatus oscila entre el de una poderosa reina y el de una posible soberana absoluta. Nefertiti sigue siendo una de las figuras más intrigantes de la historia egipcia, cuya verdadera historia podría estar aún por descubrirse.
Referencias
- Cooney, Kara. 2023. Mujeres que gobernaron el mundo: la fascinante historia de las seis faraonas más poderosas del antiguo Egipto. Madrid: Pinolia.

Cortesía de Muy Interesante
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