Con el ataque de Estados Unidos a Venezuela, y la intención del regreso de las petroleras estadounidenses para la producción, analistas prevén bajas en el precio del crudo a mediano plazo, si se cumple el cometido de Donald Trump.
Lograr el objetivo no será cuestión de días, Donald Trump, presidente de Estados Unidos prevé que la recuperación inicie en 18 meses, pero los analistas prevén, al menos dos años.
Sí va a tomar un tiempo; las reservas de Venezuela están principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, tiene características muy particulares, muy complicadas para acceder, necesitas inversión, infraestructura. Entonces, veo que el consenso entre los analistas es que mínimo sean tres años, independiente al tiempo, es factible una recuperación de la producción
JP Morgan refiere en una nota que, con una transición política, Venezuela podría elevar la producción de petróleo a entre 1.3 y 1.4 millones de barriles por día (bpd) dentro de dos años, y potencialmente alcanzar los 2.5 millones de bpd en la próxima década, frente a los cerca de 800,000 bpd actuales.
Si bien Venezuela es parte de la OPEP, cuyo objetivo es regular la producción y el precio del petróleo, el país puede salirse tras el objetivo de Trump de incrementar la oferta, y así disminuir la inflación en Estados Unidos, que fue una de sus promesas de campaña. “Si uno lee la estrategia nacional de seguridad de Estados Unidos, yo observo a EU influyendo en Venezuela justamente para hacerle un contrapeso a este tipo de organismos, se va a salir”, comentó Carranza.
Menos ingresos para México
Un descenso en los precios internacionales del precio tiene sus implicaciones para las finanzas de México, de las cuales destacan los menores ingresos petroleros, de por sí mermados por las bajas en la producción, exportación y el bajo nivel del dólar frente al peso mexicano, durante 2025.
Las exportaciones de México se han reducido para abastecer las refinerías en el país. “Si aumenta la producción y la disponibilidad de la oferta de crudo venezolano, y tenemos el mismo cliente que son las refinerías de Texas y Luisiana, que tienen la metalurgia para utilizar como materia prima el crudo pesado de Venezuela y México, en el peor de los casos el crudo venezolano vendría a competir con el de México, entonces nuestra capacidad de negociación se vería reducida o afectada”, comenta Luis Miguel Labardini, socio de la firma Marcos y Asociados.
Las menores exportaciones, aunque se prevén marginales, implican menos ingresos petroleros para el erario público, los cuales se utilizan para brindar servicios y bienes públicos a la población, además de ampliar la disposición de recursos frente a los compromisos por deuda.
Al incrementar la oferta, bajan los precios del crudo y esto también implica descensos en los precios de las gasolinas y el diésel, lo que puede compensar las bajas en los ingresos petroleros, al cobrar al 100% la cuota federal del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles, es decir, sin otorgar apoyos fiscales o subsidios.
Labardini destaca que aún cerca del 60% del consumo de gasolina es por importación. Entonces, cuando el crudo baja, bajan los combustibles; “ahí el gobierno federal puede establecer una tasa de IEPS que le permita tener ingresos, el problema es cuando el crudo se va muy alto, porque la dependencia de importación de gasolinas de EU es muy grande”, apuntó.
Para este año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público prevé que el precio de la mezcla mexicana promedie 54.9 dólares por barril al cierre de 2026, al cinco de enero de este año reporta un nivel de 53.58 dólares por barril. Mientras el valor futuro del crudo arrancó la semana con bajas de 0.4% para el barril de Brent y el West Texas, cada uno.
Cortesía de Expansión
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