Regreso a clases 2025: estrés, miedo y nostalgia en el cambio de rutina escolar

Después de unas merecidas vacaciones, más de 23 millones de alumnos de educación básica en el país regresan al salón de clases este lunes 1 de septiembre para comenzar el ciclo 2025-2026, situación que entusiasma a algunos niños, pero que a otros les genera estrés, miedo y ansiedad. 

FERIA DE SAN FRANCISCO

No sólo se trata de volver a acomodar los uniformes y los útiles para las materias, también vienen de un cambio drástico en sus rutinas de alimentación, sueño y hábitos, que deben tratarse, o de lo contrario, les puede afectar de forma severa.

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Impacto emocional

El periodo vacacional representa para los niños y jóvenes un tiempo de esparcimiento y descanso en general donde se mantienen relajados, por lo que les resulta un desafío reincorporarse a una rutina con requerimientos y exigencias; sin embargo, dependiendo de su edad es como lo van enfrentando:

“Todos los cambios de nivel tienden a ser estresantes; el menos diría que es de prepa a universidad; el segundo menor de secundaria a prepa, el más estresante diría que es primaria a secundaria y ahí en medio, muy bajita la mano, de kínder a primaria”, explica Édgar Hernán Romero Villaseñor, psicoterapeuta humanista.

Entre las emociones que suelen experimentar se encuentra el miedo en mayor medida, el cual se nota más en el cambio de primaria a secundaria, cuando el estudiante se enfrenta a un cambio completo de estudio; además, este sentimiento crece cuando se trata de un menor que no tiene, por ejemplo, primos grandes que puedan orientarlo sobre lo que encontrará en esta nueva etapa.

La nostalgia y la tristeza también se hacen presentes cuando recuerdan que su rutina cambió; sin embargo, también pueden sentir alivio, ya que el regreso a la escuela implica que dejen de hacer ciertas actividades en casa, como atender el negocio familiar o hacer quehaceres domésticos.

Señales de alerta

Es una señal de alarma si el estudiante no comparte las anécdotas sobre su reincorporación al nuevo ciclo escolar; “Por ejemplo, ‘¿cómo te fue?’, ‘Bien’, y ya. Eso pasa mucho en primaria con cuestiones de bullying o de plano que no hay una buena integración”, menciona el también especialista en adolescentes.

También destaca las llamadas de atención constantes por parte de las autoridades escolares porque “desde la primera semana los niños que empiezan con conducta demasiado difícil comienzan a llamar a los papás; ese es otro punto clarísimo, mucha atención”, agrega.

Incluso hay que poner atención si comunican “que nunca tienen nada qué hacer” y que sólo cuenten con tiempo libre, lo cual es un punto muy importante; hay escuelas que ya no están dejando tareas en casa, pero no tenerlas no significa que no deba pensar en la escuela a través de acciones mínimas como acomodar sus útiles o preparar su uniforme.

Hernán Romero apunta que “hay gente que necesita menos interacción social, pero la interacción social no tiene por qué entorpecer el rendimiento; al final, la escuela tiene un objetivo principal que es la parte académica y se tiene que nivelar con la parte social”, ya que los muchachos van a socializar y a aprender las cuestiones académicas.

Estrategias de apoyo

Romero Villaseñor señala la importancia de un buen manejo en la gestión del tiempo: “Los hijos saben que están con los papás mientras son las vacaciones, cuando no, no los vuelven a ver hasta las 10 de la noche; están con los abuelos o solos en casa, sobre todo cuando ya son adolescentes en secundaria se da mucho que pasan muchas horas ya solitos en casa porque los papás ya saben que no van a dejar las llaves del gas abiertas o no se van a tirar por el balcón”.

La buena gestión del tiempo ayudará a que tengan una mejor convivencia familiar y se puede agregar un deporte como actividad extracurricular, “porque además de que los involucran en otro círculo social, las actividades físicas sacan muchas emociones”. No obstante, incluso si el menor realiza algún deporte, por ejemplo, como la natación, si no hay un papá, una mamá, un pariente cercano o tutor que les de acompañamiento, no habrá resultados positivos y hasta seguirá siendo una fuente de ansiedad.

“Porque al final, todo menor siente una necesidad muy profunda de contar con un adulto responsable de él o ella, es una necesidad intrínseca del desarrollo; entonces, cuando los muchachos y niños están tan seguros de que hay alguien respaldándolos, el alivio es mucho mayor y sí funcionan muy bien todas estas recomendaciones”.

Por otro lado, las estrategias que se recomiendan seguir en las escuelas son las de integración, hechas en su mayoría por los profesores en la primera semana de clases; esto ayuda a que los alumnos se conozcan entre ellos, tanto en nombres como en gustos, lo que crea afinidades, además de que el maestro también los va recordando. Desde luego que estas labores serán de acuerdo con el grado de los estudiantes.

Si pasa el tiempo de integración o son molestados por otros compañeros más de lo normal en la etapa de su vida en la que se encuentran, entonces hay que prestarles ayuda forma más rápida.

Recomendaciones

El psicoterapeuta explica que el tiempo de vacaciones es suficiente para que los muchachos pierdan el ritmo, lo cual sucede más rápido si son más jóvenes; por ello da los siguientes consejos para que se preparen emocionalmente antes de entrar a clases, ya que el periodo de descanso no tiene que ser precisamente “un tiempo muerto”:

  • Regular su horario: si en vacaciones duermen muy tarde, entonces una semana antes de clases deben comenzar a hacerlo más temprano. 
  • Tener responsabilidades: aunque sea un periodo de descanso es bueno que tengan una tarea a su cargo, por ejemplo, el orden de su cuarto. 
  • Participación en casa: pueden involucrarle en trabajo acorde a su edad; por ejemplo, un niño de sexto de primaria puede revisar la despensa y verificar cuáles productos faltan conforme se van terminando.

“Muchas escuelas, cuando están bien llevadas, representan un espacio seguro para los alumnos; esa es la idea principal y muchas escuelas, yo diría que la gran mayoría cumplen con eso. Habrá maestros que dejen mucho que desear, yo creo que son la minoría, pero en general las escuelas fungen como ese espacio seguro para muchachos y a niños”, comenta el psicoterapeuta.

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Cortesía de El Economista



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