Cuando Alter Bridge anunció en julio de 2025 que estaban trabajando en su próximo álbum, muchos ya imaginaban qué locuras estaba “cocinando” la banda de Orlando (Florida) en el mítico estudio 5150 de Van Halen. Algo que no extraña a nadie si se tiene en cuenta lo que fue “Pawns & Kings” (2022).
Scales Are Falling.
Hitting the road and getting these new songs ready for Europe and the UK. https://t.co/CL54jYBTOv— Alter Bridge (@alterbridge) January 10, 2026
Sin embargo, Myles Kennedy simplificó y dijo que el nuevo disco es una representación “sin complejos” de lo que la banda hace mejor después de dos décadas. ¿Resumen? “Alter Bridge” (2026) es Alter Bridge en su máxima expresión: crudo, melódico y heavy. Siendo honestos, no hay mejor descripción que esa.
Desde que sacaron su primer disco por allá en el lejano 2004 (“One Day Remains”), la fórmula se ha mantenido intacta y sin oxidar: la icónica y melodiosa voz de Myles Kennedy, los pesados riffs de Mark Tremonti, el hipnótico bajo de Brian Marshall y la poderosa batería de Scott Phillips, son los ingredientes del éxito de Alter Bridge. Cuatro integrantes que hacen de lo simple una obra maestra del alt metal y hard rock. Un voto de confianza al trabajo de cada uno que terminó produciendo 8 álbumes, con el último representando a todos los miembros de la banda. No por nada el nombre de este nuevo proyecto es “Alter Bridge”, ¿No creen?
La presentación -siempre- lo es todo. Alter Bridge no pierde tiempo y pisa el acelerador con el primer single de su nuevo álbum. “Silent Divide” es un monstruo que va creciendo a medida que la escuchas: Comienza con un riff magnético de Myles Kennedy, para luego dar paso a su voz teatral y terminar con una descarga de adrenalina total en las manos de Mark Tremonti.
Ahora, nunca hay que dejar por fuera al bajo de Brian Marshall y la batería Scott Phillips. Si bien Tremonti no ha cambiado y sigue siendo un genio con la guitarra desde los tiempos de Creed, la clave de que él y Alter Bridge sean un éxito están en las manos de Marshall y Phillips que -también- brillan en la parte rítmica. Algo que se puede palpar fácilmente en las 12 canciones de este álbum.
Siguiendo con las canciones, hay muchos mimos para los fans: “Power Down” es una canción implacable y pesada que recupera esa agresividad técnica que tanto atrapó a más de uno en la época de “Fortress” (específicamente a la icónica “Addicted to Pain”). Por otro lado, la banda se permite experimentar con texturas más densas en “Scales Are Falling”, destacando por una atmósfera inquietante y casi mística que no es habitual en su discografía, pero que encaja perfectamente en esta nueva aventura musical.
El dinamismo del disco alcanza su punto más alto en “Trust In Me”, donde Mark Tremonti vuelve a reclamar el micrófono para regalarnos dueto de voces exquisito con Kennedy, mientras sus dedos demuestran que siguen intactos sobre el diapasón a pesar del paso de los años (“viejos los cerros”, diría mi abuelo). Sin embargo, no todo es distorsión y amplificadores a todo lo quedan; “Hang By A Thread” funciona como el corazón del álbum, una pausa melódica y acústica necesaria donde Myles Kennedy nos quiebra con una interpretación vocal cargada de vulnerabilidad, recordándonos por qué es uno de los mejores frontmans de su generación. Y para cerrar con broche de oro, Alter Bridge cierra con “Slave to Master”, una odisea de nueve minutos que se levanta como su obra más ambiciosa hasta la fecha, un despliegue de virtuosismo instrumental y épica que no da respiro a nadie.
Como dijimos al principio, “Alter Bridge” (2026) es toda una declaración de principios, representación y legado. Después de 22 años de carrera y ocho discos de estudio, elegir el nombre de la banda para titular este álbum es darle un reconocimiento a la identidad colectiva que han forjado Kennedy, Tremonti, Marshall y Phillips. El álbum no es ambicioso ni busca “reinventar la rueda”, sino celebrar el trabajo de cada uno de sus integrantes en sus 12 canciones. Es el sonido de una banda que ya no tiene nada que demostrar, pero que sigue teniendo todo el fuego para quemar el escenario. y nos recuerda que, al final del día, Alter Bridge son ellos cuatro, en su estado más puro, duro y auténtico.
Cortesía de Clarín
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